8

415 12 6
                                        

Mi mejilla apretada contra la espalda de Harry mientras escucho como los neumáticos queman contra el asfalto. Cierro los ojos debido a la velocidad e intento pensar en algo que no sea esta moto perdiendo el control. No me doy cuenta de la lluvia hasta que esta se vuelve incontrolable y cae sin cesar, empapándonos. Siento que me cuesta respirar. No estoy segura del tiempo que llevamos en marcha o en qué dirección hemos salido, pero parece que llevamos en la carretera horas.

La velocidad decae en un abrir y cerrar de ojos. La moto se detiene. Sin pesármelo, me bajo de ella y me alejo varios metros. Dejo salir un suspiro de alivio al sentir mis pies en el suelo. Me concentro en controlar mi respiración y así poder hacer que mi mente funcione de nuevo. Alzo la vista de mis pies a Harry, todavía está a un lado de la carretera, sentado sobre la moto y con su cabeza gacha entre sus hombros. Sus manos aprietan el manillar haciendo que sus magullados nudillos se emblanquezcan. Doy un par de pasos al frente y para mi sorpresa el da un golpe y baja de la moto dejándola caer. De nuevo retrocedo.

Camina de un lado a otro enfadado y perdido en sus pensamientos. Me estremezco al escuchar el sonido de su pie golpeando la moto. No hace mucho tenía miedo de aquellos chicos, ahora lo tengo de Harry. Mis ojos se llenan de lagrimas ante el recuerda de lo que ha podido pasar, ante lo que ahora está pasando, y un sollozo sale por mis labios. Harry alza la vista y se da la vuelta para verme, cómo si se acabara de dar cuenta de mi presencia. Entonces se acerca con furia y rapidez, su profundo ceño fruncido.

- ¿¡En qué demonios estabas pensando!? - Grita furioso. El fuerte sonido de la lluvia hace que su voz parezca más grave. Sus ojos envenenados se posan sobre los míos, se da la vuelta pasando sus manos por su pelo y tirando de él. - ¡No debiste alejarte! - Camina de vuelta hasta estar frente a mí. - Te tenía controlada. ¡Joder! ¡Te advertí, Jules! -

- No me dijiste que esto podía pasar. - Las palabras salen de mi boca con tanta fuerza que rascan mi garganta.

- ¡Te dije que no hablaras con nadie! - Las venas de su cuello resaltan debido a sus fuertes gritos. - Se supone que debías esperar fuera, no irte. - Deja salir un fuerte suspiro mientras maldice todo a su paso. - Tienes suerte de que no sepan quién eres. -

- ¿Y eso que tiene que ver? No iba a cambiar nada. - Él niega con la cabeza mientras continúa moviéndose inquieto. Se acerca de nuevo y alza sus manos al aire.

- Lo habría cambiado todo. - Las deja caer a modo de frustración. - Tu gente no se deja ver por aquí por una razón. - Continúa moviéndose de un lado a otro. - ¡Joder! - Grita. - No tienes ni puta idea de la mierda que hay escondida entre las sombras. -

- Es todo culpa tuya. - La furia todavía recorre mi cuerpo. El se detiene en seco y me mira, sorprendido. Me acerco a él y hago mis manos chocar contra su pecho. - ¡Todo por tu culpa! ¡Imbécil! - Lo golpeo entre llantos una y otra vez. - Tú y tu maldita llave. - Mis muñecas son atrapadas por sus manos. Mi fuerza de repente desaparece. - No debiste hacerlo, no debiste ayudarme aquel día. - Lucho contra él, mi cuerpo tembloroso. - Si no lo hubieras hecho esto no habría pasado. - Apenas hablo con un hilo de voz antes de que mi cabeza caiga sobre su pecho. Sus brazos se ven obligados a abrazarme.

Sé que sólo me abraza porque se ha visto forzado a hacerlo, pero en algún momento desde que nuestros cuerpos se juntaron, ha dejado de sentirse forzado y me abraza de verdad. Su cabeza descansa sobre la mía y sus brazos me aferran a él con fuerza. Los latidos de su corazón son rápidos y fuertes, puedo sentir la rabia recorrer hasta la última fibra de su cuerpo. Su pecho sube y baja con lentitud y sus ojos se mantienen fijos en el horizonte. No sé qué es lo que pasa por su cabeza en estos momentos, pero puedo sentir que esto es algo que necesitaba desde hacía mucho tiempo. Su agarre se debilita y lentamente deja caer sus brazos y se aleja de mí. Lo veo limpiar su rostro a mis espaldas, ¿acaso ha estado llorando?

Hold OnDonde viven las historias. Descúbrelo ahora