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Me despierto debido al frío, me aferro a su chaqueta y vagamente me siento sobre la cama. Observo adormilada la pared y seguidamente a Harry, quien está profundamente dormido. Me levanto y busco en mi bolso las escasas prendas que había cogido antes de irme del apartamento algo cómodo que ponerme. Me cambio en el baño, cerrando la puerta con pestillo a pesar de que sé que no entrará nadie, y regreso a la habitación. Me acerco a la cama con la intención de meterme en ella, pero el cuerpo de Harry se ha movido y ahora ocupa mi lugar, y también el suyo. Doy la vuelta y me meto por el otro extremo. Muevo su brazo para hacerme sitio y me río al escucharlo gruñir.

Me acomodo quedando frente a él y cierro los ojos, me sobresalto cuando su brazo me toca, abrazándome, y su cabeza se apoya en mi pecho. Lo miro insegura durante varios segundos, nunca había tenido a alguien tan cerca, en mí pecho. Con mi mano retiro los rizos que caen sobre su rostro y una vez más me pierdo en él. Es tan hermoso... Sus pestañas espesas, su ceño relajado y sus labios color cereza. Respira con profundidad, los latidos de mi corazón siguiendo el compás. Sonrío acariciando su pelo. ¿Qué estás haciendo, Jules? ¿Por qué te fijas en él? ¿Por qué piensas en él? Sabes que no es bueno, que no debe pasar. Esconde tus sentimientos, no te enamores. Mi conciencia se convierte en un tormento, me advierte y sé que tiene razón, si dejo que lo que siento por él crezca, saldré herida. Pero no puedo evitarlo.

Una vez más me quedo dormida. Me despierto en la misma posición horas más tarde, ni Harry ni yo nos hemos movido ni un sólo milímetro. Rodeo su cabeza con mis brazos aferrándolo a mi cuerpo y escondo mi rostro en el hueco que estos dejan, quedando tan cerca de él que soy incapaz de distinguir entre nuestras respiraciones. Sonrío al ver como las comisuras de sus labios se elevan, está despierto pero no abre los ojos. Acaricio sus rizos mientras me pierdo en mis pensamientos, pero un fuerte golpe en la puerta enseguida me aparta de ellos. Cuando alzo la vista, mis ojos se chocan fuertemente con los de Louis, quien nos mira furioso. A sus espaldas, la recepcionista rubia no se puede creer lo que ve.

El cuerpo de Harry inmediatamente se tensa y se coloca frente a mí, haciendo de barrera. En un abrir y cerrar de ojos, el puño de Louis choca contra su cara, haciéndole caer sobre la cama. Lo agarra del cuello y aprieta mientras lo golpea una y otra vez. Le grito, tiro de su brazo, le suplico que se detenga, pero es inútil, su puño continúa chocando contra el rostro de Harry, quien ahora también lo agarra del cuello. Con su cuerpo consigue alejarlo, se pone de pie y esta vez es él quien lo golpea con furia. La recepcionista los mira asustada ante la ferocidad de la situación, pero no hace nada para intentar detenerlos. Aterrada y llena de adrenalina, me levanto de la cama y me acerco a ellos, agarro el hombro de Harry intentando separarlo de Louis cuando con su codo me golpea. Un quejido sale de mis labios e inmediatamente sus movimientos cesan, se gira para verme, la culpabilidad es visible en sus ojos.

- Jules. - Su voz tiembla. Se acerca a mí y atrapa mi rostro entre sus manos. - Jules, lo siento. - Sus ojos permanecen fijos en los míos. - ¿Estas bien? - Asiento con la cabeza y él me aferra contra su pecho, rodeándome con sus brazos. - Lo siento, Jules. Perdóname. -

- No ha sido culpa tuya. - Murmuro mientras permanezco abrazada a él y con los ojos cerrados.

- Y una mierda. - La voz de Louis retumba en la habitación. - Jules, ¡te ha pegado! - Señala a Harry con su mano y me mira furioso. - ¿Esto es lo que quieres? ¿Estar con alguien que te pega? ¿Alguien como tu padre? -

- Harry no es como mi padre, él no ha hecho nada. - Lo defiendo haciendo que el ceño de Louis se frunza.

- ¿Qué demonios estás haciendo? - Alza sus manos al aire. - Él es quien te ha metido en todo esto, Jules. ¿Es que no te das cuenta? - Se acerca a mí y me agarra del brazo intentando alejarme. Me mantengo firme y no dejo que me lleve. - Ha estado siguiéndote todo este tiempo, todo lo que ha pasado ha sido por su culpa. Seguro que fue él quien le dijo a tu padre dónde vivías. -

Hold OnDonde viven las historias. Descúbrelo ahora