20

397 12 6
                                        

Harry. Estoy envuelta en Harry, su cuerpo pegado al mío y sus brazos aferrándome contra su pecho con fuerza. Su barbilla apoyada en mi cabeza. Mis ojos permanecen cerrados mientras las lágrimas de mis mejillas se secan, me concentro en su olor, su aroma. No sabría como describirlo, es como si todas las cosas que me gustan se juntaran y el resultado fuera este. Huele a mar, a las gruesas y ásperas páginas de un libro de papel, huele a menta y a coco, a un sueño. Mis manos bajan desde su cuello a su pecho, me mantengo en esa posición varios segundos antes de mirarlo. Sus ojos verdes chocan contra los míos, quieren contarme algo, pero no sé el que.

- Por qué, ¿Harry? - Su ceño se frunce ligeramente, confundido. - ¿Por qué haces esto? ¿Por qué me ayudas, por qué me vienes a buscar, por qué intentas protegerme? - El silencio ocupa la distancia entre nuestros ojos. - Sé que lo haces. -

- Hay cosas que no debes saber, Jules. - Su voz penetra mi piel y sus dedos dejan el recuerdo en mi mejilla.

- ¿Por qué? - Me alejo del él, frustrada. - Todos hacéis lo mismo, todos me tratáis cómo si no pudiera soportar lo que sea que me ocultáis. Si que puedo. Tal vez no lo creas, ni tu ni nadie, en ocasiones tampoco lo hago yo, pero soy fuerte, mucho más de lo que aparento. -

- Lo sé. - Su confesión me confunde, realmente no me esperaba que fuera a admitirlo. - Pero tú tienes algo que ninguna otra persona que he conocido tiene. - Me observa como si estuviera ante algo de otro mundo. - Eres tan pura e inocente... Has pasado por muchas cosas y te han hecho daño, te han dado motivos para odiar a todo el mundo, pero no lo haces. Eres buena, Jules. Te importan los demás incluso cuando no deberían hacerlo. - Siento que habla en primera persona al decir esas palabras. Deja salir un ahogado suspiro y se acerca hasta quedar a centímetros de mí. - No quiero quitarte eso. -

- ¿Y si yo no quiero serlo? - Su ceño se frunce al escucharme. - Ser cómo soy, ser quién soy, no me ha traído más que problemas. -

- Tú no eres el problema, tú eres perfecta. - Su voz es hace más grave y su rostro se acerca más al mío.

Mi corazón palpitante lleno de adrenalina. Cierro los ojos esperando a que me bese, mis dedos rozan su mano cuando sus labios están a punto de tocar los míos. Y de repente no hay nada. Abro los ojos para verlo alejarse, su mano frotando su nuca con fuerza. Cubre su cara y suspira. Lentamente me acerco a él, insegura toco su espalda. Su cuerpo se tensa y su mirada me evita. Respira profundamente y negando con la cabeza recoge su chaqueta de la cama. Me detengo frente a él impidiéndole el paso, no soporto que haga esto, que se quede callado y se vaya.

- Ven conmigo. - A pesar de que esas palabras salen de sus labios, no reconozco esa voz.

- ¿Dónde? - En silencio coloca su chaqueta sobre mis hombros, agarra mi bolso y me da la mano arrastrándome hasta la puerta. - Harry, contéstame. -

- Tú sólo ven. - Aprieta mi mano con más fuerza y tras cerrar la puerta nos dirigimos al ascensor.

- ¿Vas a volver a enfadarte conmigo si lo hago? ¿Volverás a echarme y dejarme sola? - Sus ojos recorren mi rostro pensativo, culpable. Sabe que lo ha hecho mal.

- No lo haré si te tengo a mi lado. - Sus manos agarran la chaqueta y sube la cremallera, sus ojos nunca se separan de los míos. - Te necesito, Jules. -

Me quedo en silencio, intentando procesar lo que acaba de decir. Ambos nos miramos fijamente, nos observamos, nos hablamos sin hablar. Las puertas se abren y su primer acto hace que una sonrisa crezca en mi rostro. Su brazo me rodea y sus labios se presionan en mi frente. Suspira, y sin retirar su brazo de mis hombros, ambos empezamos a caminar. La recepcionista nos mira molesta y él la observa de reojo, cuando sus ojos chocan, sonríe y me aferra más a su cuerpo. Fijo mí vista en mis pies al tiempo que muerdo las comisuras de mi boca para no reír, me siento satisfecha con esta escena, necesitaba que algo como esto pasara.

Hold OnDonde viven las historias. Descúbrelo ahora