El mochi canturreaba alegremente hasta que vio una sombra que se cernía sobre él, amenazante. Se removió asustado, alzando sus ojos azules y vio como una mano enguantada de negro se dirigía hacia él. El mochi gimoteó, rompiendo a llorar aterrorizado... Y, viéndose en peligro, no se le ocurrió otra cosa para defenderse.
-¡AUCH!-gritó Prusia, retirando la mano a toda prisa.-Scheiße Fehler(1)! ¡El muy desgraciado me ha mordido!-exclamó, quitándose de un tirón el guante, mirando con odio al mochi, el cual empezó a temblar. En un arranque, Prusia intentó apartar el pesado mueble para así poder alcanzarlo, hecho una auténtica furia, pero Alemania lo cogió por la cintura con un brazo, alejándolo a rastras, llegando a alzarlo, mientras el albino se debatía y retorcía para soltarse.-¡Cuando West te saque de ahí, eres mochi muerto! Ich schwöre(2)!-amenazaba, señalándolo.-
-¡Ya vale, Preußen!-le ordenó, dejándolo caer al suelo.-Cálmate de una vez, ¿quieres?-pidió el alemán. Los ojos rojos del prusiano lo miraron con furia, pero no dijo nada, sencillamente se cruzó de piernas y brazos, haciendo un puchero, desviando la cabeza. Alemania se cubrió el rostro con una mano, suspirando.- A veces me pregunto como puedes ser tu el mayor...-
Cuando se giró, vio como Japón le hablaba con suavidad a aquel ser, tratando de calmarlo.
-Permiteme, Japón.-dijo detrás del japonés, el cual asintió con la cabeza, apartándose para dejar que su compañero trabajase.-
Sin apenas esfuerzo, el alemán apartó del todo el mueble, dejando asombrado al nipón. Alemania miró a aquel ser pequeño, redondo, blanco y de aspecto esponjoso, el cual lo miraba con unos ojos enormes y azules desde detrás de unas pequeñas gafas cuadradas. Por un instante, aquel ser le recordó a alguien conocido, pero deshecho la idea con rapidez.
-Así que esto es un mochi... ¡Qué criatura más extraña!-decía, acuclillándose delante del mochi, el cual lo miraba con recelo, pero no se movió, contemplando al rubio. Alemania se rascó la cabeza.-¿Cómo te las has arreglado para acabar ahí, amigo? Me da miedo dañarte si te fuerzo a salir...-masculló, ladeando la cabeza hacia Japón. -
-Entonces... ¿no puede hacer nada por él?-preguntó entristecido el japonés.-
-No dije eso. Pero quizá necesitaría alguna cosa para sacarlo sin lastimarlo.-explicó en tono conciliador, sentándose en el suelo con las piernas cruzadas, pensativo. Alzó la cabeza, mirando con calma a Japón.-Estoy convencido que se me ocurrirá alguna cosa.-
-Busquemos alguna herramienta para hacer palanca y sacar de ahí a esa cosa.-comentó Prusia, visiblemente más calmado, poniéndose de nuevo el guante.-Pero cuando salga de ahí, lo asaré y me lo comeré.-amenazó el prusiano con rostro ensombrecido, relamiéndose, por la cual cosa, el mochi se echó a temblar de nuevo, metiéndose lo más profundo posible en la grieta, mirando al albino con terror.-
-Bereits es, Preußen(3)!-ordenó el alemán, alzando la voz.-Si sigues asustandolo así no habrá manera de sacarlo.-regañó.-
-Bien, iré a mirar a ver si localizo algo que pueda ser útil.-informó el japonés, acercándose a la puerta, dejando tras de sí a los dos germanos discutiendo.-
Alemania se calló al oír las palabras de su amigo y se iba a poner en pie para detener a Japón, pensando que era una locura que él, justamente él, en su estado, estuviera paseándose por la casa sólo. Iba a llamarlo cuando su hermano dejó caer las manos, en sus hombros, haciendo fuerza hacia abajo, asomándose por encima de su cabeza, clavando sus ojos rubíes en los celeste de él, brindándole una sonrisa llena de tranquilidad y seguridad.
-Iré con él.-declaró, pues había percibido la inquietud de su hermano pequeño.-Me he pasado el rato en una habitación encerrado y me apetece explorar un poco.-mintió, guiñando un ojo.-
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Hetaoni
Fiksyen PeminatUna mansión en medio de la montaña, rodeada de un oscuro y profundo bosque, a tres horas a pie de la civilización. Nadie sabe cuanto lleva allí y si alguna vez estuvo habitada por alguien... Pero se dice que todo aquel que se atreve a cruzar el umbr...
