-No es por molestar~...-comentó con voz cantarina Rusia, ayudando a ponerse en pie a China, pues el monstruo lo había lanzado y el ruso lo había atrapado, acabando el eslavo golpeándose contra la pared, logrando que el pequeño oriental no se hiciera daño.-pero nos iría genial que hicieras el truquito de la cocina, Japón.-
El japonés se colocó delante de ambos para protegerlos, mirando al ruso un instante. Volvió la vista al frente, mirando aquel ser y, por más vueltas que le había dado, apenas podía recordar el momento en que se había enfrentado a aquel monstruo, teniendo simples retazos de memoria, meras imagenes inconexas.
-Me agradaría complacerlo, Roshia-san, pero no recuerdo como lo hice.-sinceró el japonés desviando dos ataques del enemigo, dando tiempo a sus compañeros a que estuvieran listos de nuevo.-
Para su desgracia, sus movimientos empezaban a ser lentos, logrando apartarse en el último ataque, pero la garra de aquel ser le dio de pleno en la herida del brazo derecho, desgarrándole parte del vendaje, lanzando un ahogado gemido, soltando su arma, llevando la otra mano a la zona herida, al tiempo que hincaba una rodilla, quedando indefenso ante aquello. Justo cuando aquel ser iba atacar de nuevo, una silla se estrelló contra la cabeza del ser, mientras China se escabullía entre las piernas de este, cortándole los ligamentos de las rodillas, a lo que Rusia descargó un fuerte golpe con su tubería en la cara del ser, lanzándolo contra la pared, colocándose delante de los dos orientales.
-¿Todo bien, aru?-preguntaba China, ayudando a Japón.-
-Hai.-mintió el japonés, mirando con desprecio a aquel ser.-
-Cuando salgamos de aquí, te prepararé tu plato favorito, aru.-comentó un sonriente China, posicionándose con su Jian un par de pasos por delante de Japón.-
-Auuu~ Yo también quiero.-decía el ruso, colocando la cañería en horizontal, parando un nuevo golpe. Con un rápido movimiento, el eslavo activó la hoja, sesgándole una mano al monstruo y parte de la otra. Sin pensárselo, Rusia le metió el hombro en el pecho, haciéndolo retroceder, pero aquel ser iba a golperalo, pero no lo logró ya que China le había seccionado el brazo desde el codo, lanzando aquel ser un grito agónico de dolor.-
Ambos se retiraron, quedando uno al lado del otro. Los ojos dorados se encontraron con los amatistas, sonriéndole el chino algo nervioso.
-¿Quieres que te sea sincero, Rusia?-preguntó el pequeño oriental.-
- Skazhi mne (1)...-
-Sigo sin adivinar si el monstruo está en nuestra contra o de nuestro lado, aru.-ironizó el chino.- Nǐ míngbáile ma, aru?(2)-
-No soy presumido, pero creo que tengo mejor aspecto que él, da?-le sonrió el ruso.- Ne dumayete li vy, Kitay(3)? A mi me invitarías a comer, verno?(4)-
-Si salimos de esta trampa y, sólo entonces, me lo pensaré, aru...-contestó China, empezando a ponerse nervioso.-
-¡Eres muy cruel conmigo, China~!-rió el ruso, disfrutando de aquel juego.-
Mientras ellos hablaban, el enemigo se repuso, a lo que el trío se lanzó contra ello, pero para su sorpresa, los repelió a los tres: China acabó golpeándose con fuerza con la mesa, cayendo al suelo, del otro lado; Japón fue proyectado contra una de las esquinas de la pared, quedándose noqueado; Rusia se golpeó contra contra las cajoneras, logrando mantenerse en pie. El ruso, al ver que sus compañeros se encontraban por el suelo, increpó a aquel ser haciendo que se centrará en él, borrando su sempiterna sonrisa, poniéndose serio.
Japón sacudió la cabeza, viendo como Rusia seguía combatiendo con aquel ser, defendiéndose, esquivando y atacando como buenamente podía, siendo sus movimentos menos precisos y más lentos.
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Hetaoni
FanfictionUna mansión en medio de la montaña, rodeada de un oscuro y profundo bosque, a tres horas a pie de la civilización. Nadie sabe cuanto lleva allí y si alguna vez estuvo habitada por alguien... Pero se dice que todo aquel que se atreve a cruzar el umbr...
