-Voy adelantándome.-informó Alemania.-Sé que habéis dicho que las cuerdas estaban bien, pero preferiría asegurarme. No querría un incidente.-
Los ojos de Japón se abrieron de golpe, alzando la cabeza, saliendo de sus cavilaciones que no hacían más que dar vueltas en su agotada mente, recordando cada una de aquellas palabras: era exactamente como aquella visión, las mismas personas, el mismo escenario, el mismo diálogo... Una obra con trágico final. El miedo empezó a atenazar el corazón del japonés. Volteó la cabeza hacia Prusia, reteniendo el aire en sus pulmones.
-Al fin saldremos de aquí... welche Freude! (1)-decía, para desgracia del oriental, Prusia, entrelazando los dedos de sus manos, desperezándose de la misma manera que viera en sus visiones, provocando que el pulso se le disparará.-
-Sì.-contestó Italia, fijándose entonces en el japonés, con el rostro totalmente desencajado por el terror, respirando con rapidez, como si le faltará el aire.-¿Estás bien, Japón?-preguntó, haciendo que el nombrado se sobresaltará, llamando la atención de Prusia, quien se giró a ver que sucedía.-
Antes que nada ocurrierá, Japón se cubrió el rostro, los ojos muy abiertos, temblando levemente. Estaba desesperado y acorralado por las circunstancias, recorriendo su espalda un sudor frío: sabía lo que iba a suceder a continuación y, para su desgracia, era consciente que no podría hacer absolutamente nada. Sintió entonces que alguien lo tomaba por ambas muñecas, obligándolo a descubrir su rostro, encontrándose con la mirada rubí de Prusia, transmitiéndole serenidad, pasando a giñarle un ojo al tiempo que le sonreía.
-¿Sólo nuestro enemigo es más fuerte?-le susurró el albino, sin borrar aquella desafiante sonrisa.-
Entonces un grito reberveró en la cueva, provocando que los tres mirarán hacia la misma dirección, reconociendo la voz. Japón se encogió levemente, no habiéndolo soltado en ningun momento Prusia, pero cuando el teutón quiso darse cuenta, Italia había salido corriendo, llamando a voces al dueño de aquella voz. Suspiró pesadamente, saliendo corriendo, sin soltar a Japón.
-Será mejor que no dejemos solos a esos dos idiotas...-
Japón miró a Prusia, viendo que no estaba dispuesto a soltarlo, arrastrándolo tras él. Contrariado aún, hecho un vistazo al perfil del mayor de los germanos, concentrado y calmado. Japón nunca lograba saber que pensaba el albino, por más que lo intentaba una y otra vez. Miró hacia adelante, logrando distinguir las figuras de Italia y Alemania. Por un último segundo, volvió a ver a Prusia.
"Quizá lo que él quería decirme era..."
Cuando llegaron junto a ellos, pudieron comprobar que la escalera ardía, saliendo de entre las llamas aquel monstruo de piel gris, sonriéndoles con malicia, avanzando, pareciendo un ser salido de las profundidades del mismísimo infierno.
Sin pensárselo, Alemania empujó a Italia y a su hermano, instándolos a que avanzarán.
-Komm schon! Lauft! (2)-ordenó el rubio, quedando él detrás del todo.-
Italia iba delante, seguido por el japonés y el prusiano, pero el oriental miró de reojo a aquel compañero al oírlo reír entre dientes. Nunca había visto tanta determinación en aquellos brillantes ojos carmesí.
-¿Así que era a esto a lo que te referías?-cuestionó, asintiendo el japonés.-No voy a permitir que veas morir a nadie... ¡Como me llamo Prusia!-
Como sucedía en su visión, el alemán caía al suelo, pasando a forcejear con desesperación para liberar la pierna de aquello que lo retenía mientras el enemigo se acercaba lenta, pero inexorablemente hacia el germano.
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Hetaoni
FanfictionUna mansión en medio de la montaña, rodeada de un oscuro y profundo bosque, a tres horas a pie de la civilización. Nadie sabe cuanto lleva allí y si alguna vez estuvo habitada por alguien... Pero se dice que todo aquel que se atreve a cruzar el umbr...
