¡Muy buenas, mis sufridores! Empezamos los malos tramos(al menos para mi, lo son). En este maldito capítulo me he estado machacando mi misma: escribiendo la segunda parte de este capítulo escuchando la canción "A thousand years" de Christina Perri... ¡Me he saboteado a mi misma! ¡Qué horror! No os lo recomiendo... Pero bueno... ¡lo mío roza el masoquismo! ¡Que os sea leve!
Sehen sie!!
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Prusia salió de la estancia con la cabeza gacha, restregándose los ojos irritados con el antebrazo, pasando a cerrar en completo silencio la puerta tras de sí. Italia se libró de las manos de Alemania, cruzando la estancia, aferrándose con fuerza al albino, pasando a zarandearlo, preguntándole con desesperación lo que había sucedido con su amigo y compañero, pero en silencio, Prusia retiró la vista, cerrando sus ojos.
-Se... ha dormido.-murmuró con la voz totalmente rota, dejando que una solitaria lágrima resbalará por su mejilla, mordiéndose el labio inferior, tratando de controlar sus emociones, pero cuanto más trataba de ocultar aquel negro dolor, más lágrimas se acumulaban en sus cristalizados ojos, pasando a rodar por su pálida piel.-
Notó como el castaño rodeaba su pecho, escondiendo su rostro, estallando a llorar. Prusia alzó la cabeza un instante, contemplándolo. Quiso calmarlo... El cielo sabía que quería calmarlo, pero... En ese instante, el germano se rompió, devolviendo el abrazo, llorando con amargura en el hombro de Italia, estrechándolo como si le fuera la vida en ello. ¡No quería! ¡No podía aceptar que Japón...!
El prusiano oyó un sollozo, alzando aquellos rubíes, viendo como China estaba completamente deshecho en llanto. Trató de dar un paso, pero sus piernas cedieron, cayendo de rodillas, llorando y temblando. Rusia se arrodilló a su lado, apoyando su cabeza en la del oriental, dando la sensación que le hablaba, pero China negaba con la cabeza una y otra vez, pasando a abrazarse al ruso, ahogando los gritos de dolor contra el pecho de él. Rusia le acarició el cabello con ternura, alzando la cabeza, mirando languidamente a Prusia.
-Asi que... sólo quedamos nosotros.-murmuró con voz grave.-
Justo en ese momento, Inglaterra lanzó una de las sillas al suelo, gritando que aquello no podía ser, lleno de rabia. Iba a descargar el puño contra el muro, habiendo empezado también a llorar, pero una fuerte mano lo retuvo. Con fiereza clavó sus ojos verdes en los azules de Alemania. Se revolvió, empujando al alemán, propinándole un fuerte empujón, tratasbillando con la silla, dando con su espalda con la pared. Poco a poco, se dejó caer por esta, quedando sentado en el suelo, colgándole la cabeza a un lado, con la mirada perdida en el vacío.
-Fallamos de nuevo...-susurró apenas con voz.-¿Qué vamos a hacer? Tenemos la llave aún en nuestro poder, pero...-su voz se apagó: habían caído demasiados para lograrla, entre ellos, los gemelos y, para su desgracia, no pudo hacer nada por salvarlos.-FUCK!!-chilló con rabia.-
-Han quedado demasiados por el camino... ¡Esto es tan injusto! Ich kann nicht mehr... (1)-añadió Alemania, apenado, viendo como el resto estaban totalmente destrozados.-
-Da...Ya no tiene sentido.-apoyó el ruso con el mentón pegado en la cabeza China.- My zadolzhayem im slishkom mnogo.(2)-susurró, entornando sus ojos amatistas, pugnando para que las lágrimas que se acumulaban en ellos no cayeran.-
Inglaterra suspiró, dejando caer su cabeza hacia adelante, derrorado, quedando su rostro cubierto por su cabello desordenado.
-Yes, I'm with you...(3)-señaló, mirando a los presentes a través de su cabello, comprobando que todos se centraban en él.-Dejemos las llaves a nuestros próximos "yoes" y acabemos con esto de una maldita vez. Al menos nos llevaremos a unos cuantos de esos hijos de puta por delante antes de caer...-rió el británico, poniéndose en pie, relumbrando sus ojos esmeraldas.-Rusia lo ha dicho muy bien... Se lo debemos a todos los que han caído.-
-Todo esto es culpa mía...-musitó Italia, separándose de Prusia, abatido, estrechando entre sus manos aquel libro de tapas rojas.-
-No has hecho nada, Ita.-murmuró con ternura el albino, apoyando sus manos en los hombros del menor.-Has hecho todo lo que ha estado en tu mano... Nosotros también hemos fallado.-
-No, è tutta colpa mia, Prusia, Germania... Io, solo io sono il colpevole.(4)-
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Italia se incorporó de golpe, tomando una amplia bocanada de aire, pasando a respirar acelerado, mirando a su alrededor, desorientado. Notaba el sudor resbalar por su su rostro, por su cuello y su espalda, tenía el cabello pegado al rostro y sus ojos desorbitados escudriñaban una tranquila y plácida oscuridad. Encogió las piernas, sintiendo como empezaba a temblar, cubriendo su rostro con ambas manos, tratando de calmarse.
Algo se movió a su diestra, alzando la cabeza con rapidez, comprobando que sus ojos habían empezado a adaptarse a la penumbra, viendo como Alemania se removía en sueños. Italia bajó de su cama, acercándose en silencio a la del alemán, arodillándose junto al colchón. Con cuidado, retiró el corto flequillo rubio de la frente del alemán, quien murmuró algo inenteligible en sueños, pasando a quedarse quieto, con el semblante relajado. El italiano sonrió con ternura, pasando a sentarse en el colchón con cuidado.
"Un sueño... O quizás un recuerdo... Ya no lo sé."
Una lágrima se precipitó al vacio, volviendo a mirar al alemán. Despacio, pegó su frente a la de él, conteniendo el aliento, viendo asombrado el rostro sereno de Alemania.
"Estoy empezando a olvidar mis recuerdos más preciados... ¿Cuando te conocí, Alemania? ¿Y qué promesa fue la que ató nuestros destinos? Sé que cuando era apenas un niño le prometí algo a alguien... y ese alguien se parecía mucho, muchísimo a ti... Pero por más que trato de recordar, no lo logro..."
Las lágrimas de Italia empezaron a caer, sosteniendo entre sus manos el rostro de Alemania, mirándolo directamente... ¡Se veía tan diferente cuando dormía! Con suavidad, depositó un suave beso en la frente del germano, pasando a contemplarlo de nuevo.
"¡No quiero olvidaros a ninguno de los dos!¡No quiero! Si salgo de aquí... ¿Seré capaz de recordarlo todo, Alemania?"
Despacio, volvió a levantarse, poniéndose en pie, mirando a su alrededor, mirando con detenimiento cada uno de los lechos, pasando por entre estos.
"¿Estan todos vivos?"
En ese instante, Japón empezó a debatirse en sueños, alertando a Italia, aproximándose a su amigo. Con suavidad, posó una de sus manos en la mejilla del oriental, acariciándola con ternura, chistando con una sonrisa en los labios. Japón se quedó quieto, dormido profundamente. Muy lentamente, hundió sus finos dedos en el cabello azabache del japonés.
"No tienes ni idea lo feliz que me hace verte vivo, Japón."
-Como dices tu... Arigatou.-susurró el italiano.-
Se incorporó de nuevo, bostezando, sintiendo que el sueño volvía a llamar a su puerta, encaminándose de nuevo a su cama, metiéndose de nuevo en está, pero antes de tumbarse, miró de nuevo a su alrededor.
"No sabía que existía este lugar... Nunca te lo agradeceré lo suficiente, mi querido Alemania...", pensó volviendo a mirar al rubio con enorme afecto."Y ni en mis mejores sueños pensé que llegaríamos todos hasta aquí, sin perder a nadie... Pero debo seguir un poco más, un último empujón..."
Y, pensando de esa manera, los ojos ambarinos de Italia se cerraron de nuevo, dejándose acunar por la paz y la tranquilidad de aquel lugar que Alemania había construido.
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(1)-No puedo más.-
(2)-Les debemos mucho.-
(3)-Sí, estoy contigo...-
(4)-No, todo es culpa mía, Prusia, Alemania... Yo, sólo yo soy el culpable...-
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Hetaoni
FanfictionUna mansión en medio de la montaña, rodeada de un oscuro y profundo bosque, a tres horas a pie de la civilización. Nadie sabe cuanto lleva allí y si alguna vez estuvo habitada por alguien... Pero se dice que todo aquel que se atreve a cruzar el umbr...
