Capítulo 6 - Contraseña/Juego de niños

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Hola de nuevo, mis sufridores!! Sé perfectamente que me tardé más de lo normal en mi, pero entre las vacaciones (también es de entender que me tiran la piscina y las tardes de terracita...ewe), el estar ideando el final de mi otro fic y de otro más que llevo entre manos (serán vacaciones, pero mi coco no para!!), me retardé un poco con Hetaoni...

Espero que no os enfadeis y que iré actualizando más seguido... Que es un proyecto que realmente quiero ponerle fin... (aunque creo que muchos de quienes lo leeis, ya sabéis como acaba TT__TT)

Sin más preámbulos, os dejo y como siempre, disfrutad y comentad cuanto queráis (que hay mucho lector fantasma... PERO OS QUIERO IGUAL!)

Sehen sie!!!♡♡♡♥♥♥♡♡♡
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Agobiado por todo lo que estaba pasando y por el echo de que el grupo continuará peleando y discutiendo, Japón decidió separarse de ellos, empezando rebuscar nervioso por los estantes. El malestar era enorme y su mente no hacía más que gritarle que aquello estaba mal, que algo estaba fuera de lugar... Y empezaba a temer que las palabras de cierto eslavo fueran ciertas.

"Tendremos que comprobarlo.", pensó irritado al dar con lo que buscaba.

Para sorpresa de todos, Japón dejó caer el reloj al suelo, soltando la vaina de su katana, descargando un golpe tan fuerte sobre el reloj que este quedó echo pedazos. Sin querelo había descargado su furia sobre aquel pequeño aparato.

-Ahora sabremos la verdad...-susurró Japón, cerrando los ojos.-

De repente, sintió un mareó, viéndose obligado a apoyarse en la pared, cerrando con fuerza los ojos, llevando ambas manos a su cabeza, temiéndose que esta le estallará de un momento a otro.

Se vio a sí mismo llegando a la casa junto a América e Inglaterra, siendo capaz de oír como el británico regañaba furiosamente al norteamericano por su actitud escandalosa e infantil.

"¿Llegué con ellos? Sí, sé que dije que había aceptado la invitación de America-san para venir...", se dijo, pero antes que pudiera pensar en algo más, ambos desaparecieron, dibujándose poco a poco la figura despreocupada del albino, quien miraba aquella casa con sus ojos de profundo carmesí, mientras le preguntaba si realmente se encontraban allí Italia y su hermano. "¿Qué? Entonces... ¿vine con Prussia-san?¿Llegué con él? No... ¡Sí! Pero hay algo que no encaja...". El escenario volvió a cambiar, apareciendo junto a él China y Francia, desechándolo a toda velocidad. "¡No es cierto! ¡No es cierto! No viné con ellos... Es erróneo... ¡Este recuerdo es erróneo! Céntrate, Japón... Cálmate y recuerda... ¿Con quién viniste?". Todo se arremolinó a su alrededor, empezando a sentir náuseas, pareciéndole que aquel carrusel de imagenes no iba a finalizar jamás. Mismo escenario, diferentes actores: Rusia, Prusia, China, Canadá y Francia junto a su persona, pero las dudas lo asaltaron antes de asimilar la imagen. "Doitsu-san... Doitsu-san estaba incómodo y asustado... Entró en la casa forzado. ¿Por qué no aparece?" De repente todo volvió a cambiar y, en ese momento, aparecieron ante sus ojos un feliz Italia, un inseguro Alemania y un excitado Prusia. Vio como el italiano y el albino se adelantaban desoyendo las ordenes de Alemania. "Este... Este es el verdadero... Yo llegué con el Eje... Hemos luchado como el Eje... Y Prusia a desaparecido cuando cumplía con su guardia."

Las imágenes empezaron a reorganizarse, siendo de nuevo claras y nítidas, pero el japonés se sentía confundido y desorientado. Notó una mano en su hombro, girando la cabeza hacia aquella dirección, encontrándose con la mirada celeste de un preocupado Alemania.

-Estoy bien... Doitsu-san...-

-¿Seguro?-quiso saber el alemán, por la cual cosa el japonés asintió levemente con la cabeza.-Te tomo la palabra, amigo...-

HetaoniHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora