Capítulo 4-Disparos/¡Salgamos de aquí!

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Después de acabar de revisar aquella habitación, Inglaterra esperaba pacientemente con la puerta abierta a que China saliera.

-Xièxiè(1), aru.-murmuró el chino, saliendo, pero el británico no dijo nada, cerrando la puerta.-Vamos a ver si Francia acabó, aru.-comentó, colocándose a la diestra del rubio.-¿Sigues sintiéndote tan mal, aru?-quiso saber, observando el rostro blanco de Inglaterra.-

-Ya se me pasará...-contestó, encogiéndose de hombros.-

De repente unos fuertes sonido los alarmaron, haciendo que Inglaterra alzará la cabeza, pues era el sonido inconfundible de disparos y el único que llevaba armas de fuego encima era...

"¡América!", pensó rápidamente el británico. Súbitamente, su cuerpo se movió por inercia, lanzándose a la carrera, mientras la imagen nítida del estadounidense cruzaba su mente. Pero cuando quiso darse cuenta, una mano lo frenó, volteándose asombrado, encontrándose con la mirada impávida de China, a lo cual el inglés se libró de un tirón, dándole la espalda al chino.

-¡Aiya! ¿Desde cuándo sales corriendo para ver que le ha podido pasar a América, aru?-preguntó el chino, haciendo que el paso de Inglaterra frenará prácticamente en seco, mirándolo por encima de su hombro con el terror reflejado en ellos.-¡Piensa un instate, Inglaterra, aru!-dijo, volviendo a cogerlo por el brazo.-

- Get off the fuck up(2)!-gritó el británico, forcejeando, no importándole lo que le dijeran en ese instante... ¡Algo no iba bien!-

Antes que pudiera darse cuenta, China había hecho un rápido movimiento, lanzándolo de bruces al suelo, retorciéndole el brazo en la espalda al tiempo que apoyaba encima de su hombro una rodilla, dejándolo totalmente inmovilizado. Inglaterra se debatía, gritando que lo soltará, pero el chino no cejó en su presa, al contrario, cada vez ejercía mas fuerza, notando el inglés como el hombro se le empezaba a resentir.

-Lěngjìng xiàlái yīcì(3), aru!-pidió China.-Piensa, por dios, aru... ¡América y Rusia están juntos! Seguro que sólo es una disputa entre ellos, aru... ¡Aiya!¡No se matarán!¡Todos sabemos como juegan esos dos, aru!-le recordó.-

"Rusia..."

En ese momento, Inglaterra agachó la mirada, avergonzado, relajándose, notando que la presión de la mano de China desaparecía, liberándolo del todo. Despacio se incorporó, quedando sentado en el suelo con las piernas cruzadas. Sabía ciertas las palabras de China, pero lentamente llevó su mano diestra a su pecho, notando el corazón desbocado...

"Entonces... ¿por qué tengo la sensación de que algo le ha sucedido a América? ¿Por qué?"

-Claro... Rusia...-masculló.-Ya podrían hacernos un favor y matarse realmente...-rió sarcástico, aunque no lo sintiera realmente.-¡Sería un enorme alivio!-
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Inglaterra tenía la espalda apoyada en la pared, sentado en los escalones, contemplando con semblante aburrido la pantalla de su móvil; por otro lado, China daba vueltas en el pasillo, como si de un animal enjaulado se tratará. Finalmente se detuvo, colocando ambas manos en su cadera, con los puños cerrados, inclinándose hacia adelante, mirando con el ceño fruncido al británico, que rodó sus ojos aburridos hacía él.

-¡Aiya!¡Esto es una falta de respeto enorme, aru!-exclamó China, enfadado.-

-Really?-preguntó en tono sarcástico el inglés, mirando por vigésima vez la pantalla, suspirando.-Llevamos esperando a esa rana barbuda más de veinte minutos... ¿Se habrá ido con los demás?-

China parpadeó sorprendido, enderezándose, al tiempo que miraba al techo y, distraídamente se daba golpes suaves en una de sus mejillas: todos sabían lo rápido que se distraía con cualquier cosa el francés y la rapidez que tenía de aburrirse. China tomó aire, rascándose la cabeza, tratando de no perder la paciencia, pero tenía muy claro que cuando dierán con él, le haría pagar con creces aquella estúpida espera. Para colmo su estómago había empezado a quejarse y aquello lo ponía de peor humor aún.

HetaoniHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora