Capítulo 8-Dos segundos más / La batalla

346 28 14
                                        

América se había colocado delante de aquello, parándolo el golpe con sus propias manos, pero aquel ser se revolvió, atravesando el hombro diestro del norteamericano con sus afiladas garras, pero aquel joven de testa dorada no se movió ni un milíme...

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

América se había colocado delante de aquello, parándolo el golpe con sus propias manos, pero aquel ser se revolvió, atravesando el hombro diestro del norteamericano con sus afiladas garras, pero aquel joven de testa dorada no se movió ni un milímetro, cogiendo con fuerza aquella muñeca, reteniendo a aquel monstruo, fulminándolo con sus ojos zafiros, sonriendo victorioso. Repentinamente una hoja cortó el brazo que retenía América, pasando a quedar libre, dejándose caer al suelo, pasando a sujetarlo la misma persona que lo había liberado, acompañándolo, sin perder de vista a aquel ser con su gélida mirada amatista. Rusia notó como el norteamericano se aferraba con fuerza el brazo herido después de haberse arrancado aquella garra, apoyando su cabeza en su hombro, ocultando la mueca de dolor.

-Te arriesgaste demasiado, idiota.-reprendió el ruso, pero por respuesta América le sonrió, pasando a entornar los párpados Rusia, negando con la cabeza.-

Mientras, Alemania había logrado alcanzar a un Italia totalmente atónito por lo sucedido con el americano, viendo para su horror como aquella cosa iba a atacar a unos desprevenidos América y Rusia. Iba a llamarlos cuando una flecha fue a clavarse entre los ojos de aquel ser, dando un par de pasos inseguros hacia atrás. Cuando Italia se volteó, se encontró con un concentrado y decidido Canadá, colocando una nueva flecha en su arco, tensando la cuerda, apuntando sin que el pulso le temblará.

-Je ne permettrai pas que tu touches mon frère, bâtard! (1)-clamó enfurecido el canadiense, soltando la cuerda con un sordo chasquido, dando en el blanco, volviendo a cargar, viendo que aquel ser alzaba la garra que le quedaba, dispuesto a descargarla contra América.-Now, Kumajiro!-exclamó.-

Bajo esa simple orden, aquel oso polar se erizo, lanzándose sin temor a la mano de aquel monstruo, mordiendo con fuerza el antebrazo, pasando aquel enemigo a pelear con aquel animal.

América, poniéndose en pie con ayuda de Rusia sacudió la cabeza, no creyendo lo que veía, haciendo rechinar los dientes.

"Shit! Si Kumajiro no suelta, Inglaterra lo freirá..."

-Canada, tell Kumajiro to let him go! (2)-ordenó el mayor de los norteamericanos, volviéndose hacia el nombrado.-

-But...-

-Do it, Canada! (3)-

Canadá dudó durante unos segundos, siendo consciente de que si lo hacía, América y Rusia quedarían expuestos, pero su hermano volvió a repetir la misma orden, no quedándole otra alternativa.

-Ku-kumajiro... Let go! (4)-

Inmediatamente, el oso hizo lo que le ordenaban, pero el enemigo lo golpeó, saliendo despedido. Canadá lanzó un ahogado grito, soltando su arco. América hizo acopio de sus fuerzas, saltando, cogiendo al pequeño oso, pero chocó contra la pared, revotando, cayendo al suelo a plomo, golpeándose en el hombro herido, cortándose su respiración. En ese momento aquella cosa aprovechó par atacarlo, pero Rusia lo protegió, recibiendo el el golpe, rodando por el suelo, quedando desarmado, golpeándose con rudeza contra el muro de enfrente, quedando totalmente inmóvil. Los ojos de América se abrieron, pasando a cerrarlos con fuerza. Ya no podían esperar más.

HetaoniHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora