Capítulo 4-Disparos/Valor, restricciones y lo...¿imposible?

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Una vez en el piso de abajo, oyeron un fuerte golpe. Inglaterra se paró, volteando hacia China, para asegurarse que no habían sido imaginaciones suyas, pero vió al oriental con la vista clavada al frente, con el semblante totalmente pálido, volviendo sus ojos dorados hacia el inglés, asintiendo.

Sin decir media palabra, ambos salieron a la carrera, viendo que el ruido provenía de una puerta abierta al fondo del pasillo, entrando a toda prisa, pero ambos se quedaron helados con lo que acaban de encontrar, engullendo saliva con esfuerzo.

Rusia estaba con una rodilla clavada en el suelo, a la altura de su hombro izquierdo se podía ver una gran herida, teñiendo de carmín el abrigo beige que este llevaba, respirando pesadamente con su cañería extendida en horizontal, como si de una barrera se tratará, protegiendo así, con clara firmeza, a Canadá, con rostro espantado, apretando contra sí a Kumajiro. Aunque más aterrador que la herida, era la sonrisa tranquila y calmada del ruso, viéndose en sus mirada violeta un penetrante brillo frío. De repente aquellos ojos repararon en ellos, haciendo girar la tubería con enorme agilidad, colocándola delante de sí mismo, poniéndose en pie, preparado para la lucha de nuevo.

En ese momento Inglaterra se preguntaba como podía siquiera mantenerse en pie, mucho menos sonreír. De repente algo lo agarró de la manga, saliendo se su ensimismamiento, encontrando a China pegado a su brazo, pálido y claramente asustado, señalando con mano temblorosa delante de ellos.

-¿Qué diablos es eso, aru?-

Despacio rodó sus ojos esmeraldas hacia esa dirección, encontrando aquello que había espantado al oriental: un ser gris de gran tamaño, de su boca carente de labios, sobresalían unos afiladísimos dientes, sus fuertes brazos acababan en unas horribles garras y a quellos ojos se tragaban cualquier clase de luz.

"Garras...¡Esto es lo que tuvo que causar los destrozos en el pasillo de arriba!", pensó con los totalmente desorbitados.

-Os habéis tomado vuestro tiempo, da?-comentó Rusia con su infantil voz, haciendo regresar a la realidad a Inglaterra, volviéndose hacía su interlocutor.-Nos encontramos en mitad de una pelea. ¡Ufufufu~!-rió divertido.-

Aquella cosa se abalanzó sobre el ruso, pero este, con una velocidad portentosa y sin apenas moverse, repelió el fiero ataque de un solo golpe de su cañería, oyéndose crujir los huesos de cráneo, lanzándolo sin piedad contra el suelo, pero una de ...

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Aquella cosa se abalanzó sobre el ruso, pero este, con una velocidad portentosa y sin apenas moverse, repelió el fiero ataque de un solo golpe de su cañería, oyéndose crujir los huesos de cráneo, lanzándolo sin piedad contra el suelo, pero una de aquellas garras alcanzó el rostro del ruso, abriéndole una herida en la mejilla, por la cual empezó a brotar la sangre, resbalando por su blanca piel. Los ojos violetas de Rusia se abrieron con enorme sorpresa, pasando el revés de su mano por la zona herida, volviendo a sonreír, desprendiéndose de él una aura gélida.

-Me alcanzaste.~-masculló, apretando con fuerza la tubería, sin borrarse aquella expresión afable.-Khorosho(1)... Te la apuntaré en la factura~-

-Ru-Rusia...-tartamudeó Canadá, aproximándose al ruso.-

-No te acerques más, da? No quiero que salgas herido.-ordenó con voz suave Rusia, no perdiendo de vista al enemigo.-

HetaoniHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora