Albert
—Quería vacaciones, pero no de esta manera. Tirado todo el día en cama sin nada que hacer. Ni siquiera ayudarte en los quehaceres, postrado en esta cama y solo levantarme para ir al baño solo eso, porque hasta la comida me la traes. Ojala no me hubiera doblado el tobillo.
—Ya Albert, deja de quejarte por favor. Recuerda las veces que hemos leído aquel verso de: ¿Todas las cosas nos ayudan a bien?
—Si... mamá. —Respondí quejumbroso.
—Bueno. Te dejo para que descanses, saldré con tu papá un rato a hacer las compras. Sabes que tengo que aprovechar los viernes —Sonrió.
—¿Descansar más? Ya estoy cansado de descansar... Pero bueno anda, que aquí los esperaré —Dije en forma de mal chiste.
Mi madre se retiró de la habitación sin una pisca de humor mostrada.
Quien diría. Yo, acostado en una cama gigante en el cuarto de huéspedes, en la planta baja, súper cómoda, con dos almohadas debajo de mi tobillo derecho haciéndole soporte, y viviendo como un rey aburrido y discapacitado.
Supongo que al menos ese era el lado positivo que mi madre quería que le sacara a la situación ¿no?
El teléfono sonó y yo sin poder alcanzarlo a simple metro y medio de mí. Repicó y repicó hasta quien sea que fuera se cansó y dejó la insistencia. A solo minutos de que el teléfono sonara, mi celular lo hizo el cual si tenía a la mano. Era Gabriel.
—Hey loco ¿Cómo sigues? —Dijo apenas contesté.
—Pues ahí llevándola, pero bien, cansado de estar acostado en esta cama.
—¿Qué harás hoy? Digo, o sea ¿Saldrás a algún sitio, cita médica no sé? —Preguntó.
—No, nada de nada. Estar en casa y comer, descansar, ver televisión y nada más. ¿Me acompañas en mi ocupado día? —Reí.
—Está bien, como en una hora o dos horas llego allá, es que estoy cuidando a mi primito y mi tía ya debe de estar por llegar.
—Está bien. Aquí te espero.
—¿Comediante? —Colgó.
¿Nadie entendía el simple chiste?
Agarré mi telefono desahuciado y comencé a jugar Tetris y Snake minuto a minuto aburriéndome cada vez más.
De pronto escuché el auto de mi padre llegar, más el ruido de bolsas de plástico con las compras,supuse. Mis oídos se habían agudizado los últimos días. Le miraba el lado positivo a las cosas.
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Como lo prometió, a la hora llego Gabriel. Escuché su voz desde que llamó a la puerta, no estaba lejos de ella. Mi madre le abrió y al rato la puerta del cuarto se abrió.
—¡Hombre! Pero si estas como todo un rey —Exclamó.
—Sí, claro, si quieres buscas el abanico y te unes a mi reinado.
—No gracias tío —Dijo con acento español— Así independiente estoy bien. Gracias.
Ambos reímos un rato, el siempre imitaba el acento de España lo que le salía siempre muy bien. Yo en algunas ocasiones lo intenté, pero salía un acento extraño. A pesar de que no era tan difícil.
—¿Nadie preguntó por mí en el salón? —Pregunté por curiosidad.
—Ah sí. Esta chica... Lucía. Preguntó porque habías faltado y le expliqué, también lo hizo la profesora Carla.
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Instante (Terminada)
General FictionPodría ser el amor perfecto entre ellos, si Sofía siquiera mantuviera una relación con Albert. Pero no, son simples conocidos que estudian la misma carrera universitaria. Ella está intentando superar su pasado mientras que se centra en sus...
