«Un mes. Solo tienes un mes Ian.»
Esto es lo único que está en mi cabeza. Un mes para terminar con la remodelación de las primas, el hotel y los demás trabajos.
Cómo quisiera terminar de esto hoy mismo para estar libre cuando llegue la boda y poder disfrutar de mi hijo o hija, Deana y la luna de miel.
Escucho que tocan la puerta de la oficina y veo que Brenda azoma la cabeza y pregunta si puede pasar cuando ya está dentro de la oficina.
—Señor, recuerde que hoy tiene una entrevista con el señor Santos —veo en su cara un poco de duda o temor, no se muy bien cuál sería.
—Sí Brenda, lo recuerdo, pero ¿que más tienes que decir? Porque por tu cara es obvio que hay algo más.
—Es que vino la señorita Navarro en sustitución del señor Santos.
Estupendo.
¿Por qué tuvo que venir ella? No se porqué, pero he percibido cierta aversión hacia mi por parte de ella las dos veces que me la he encontrado saliendo de su edificio.
¿No tendría que ser yo que sintiera eso dada la situación pasada en Chicago? ¿Y porqué siquiera me lo pregunto?
Aborrezco a todos los periodistas, y claro está que con ella no iba hacer la diferencia.
¿Por qué?
—Señor Holmes, la señorita Navarro lo está esperando. ¿La hago pasar?
—Está bien, dile que pase, pero espero que sea la última vez me saltes con un imprevisto de esta índole Brenda.
Sé que ella no tiene control sobre eso, pero de alguna manera tenía que intentar relajarme aunque sea un poquito antes de que entrara, pero fracasé.
—Claro señor —dice al salir de mi oficina dejándome en completa tensión.
Que mierda querrán los periódicos de mí ahora.
Relájate Ian.
Seguro es para hacer más preguntas sobre la entrevista de Chicago.
Por suerte Deana y yo acordamos -con un poco de reticencia por parte de ella- no hacer público el embarazo antes de la boda y de la luna de miel, no quiero a esos buitres en mi vida privada.
—Buenos días arquitecto Holmes —escucho que una voz dice al entrar en mi oficina. Levanto la cabeza, mostrando mi muy ensayada sonrisa falsa.
—Buenos días, señorita Navarro, un gusto volver a verla, siéntese por favor —le señalo uno de los asientos frente al escritorio.
—Gracias, espero no haber llegado en mal momento —el tonito de su voz me deja claro que no soy el único que está jugando a las sonrisas y comentarios falsos.
—Tengo que informarle que no tengo mucho tiempo, espero pueda ser breve —digo en un tono medio amenazante.
—Haré lo posible, aunque no le prometo nada —observo que habla con una sonrisa provocativa en sus labios color rojo.
¿A qué estará jugando esta vez? No tengo tiempo para semejantes estupideces, mucho menos viniendo de periodistas.
—Como sabrá señor Holmes, estoy aquí sustituyendo al señor Santos, para una entrevista sobre su más reciente trabajo, el hotel Hard Rock Café, ya que la última vez quedó medio inconclusa —dice con complacencia.
—Si, y recuerdo perfectamente el porqué, así que si es para hablar de lo mismo puede dar por concluida esta entrevista —cruzo las manos con fuerza sobre la mesa, rogándole a Dios que no vuelva a mencionar a Liam.
ESTÁS LEYENDO
HOLMES
RomanceIan Holmes, exitoso arquitecto de Mahnhattan, futuro esposo y padre. Para todo el mundo, un presente maravilloso y un futuro prometedor, menos para él, que convive con su pasado cada día desde hace 10 años cuando su vida cambió por com...
