Veo las personas que están aquí y todos están con cara de dolor por la muerte de mi esposa, lo que hace recordarme del entierro de Liam, tal cual a este, pero con el doble de buitres y más culpabilidad de mi parte.
Veo a mi madre con sus gafas oscuras limpiando las lágrimas que no están y a mi padre consolándola, cualquiera diría que son una pareja ideal, pero, no es así. Pienso en lo tanto que han cambiado después de eso.
Siento que alguien me toca, pero no sé quién o para qué lo hace, pero hace que mire donde están todos los buitres aglomerados como moscas sobre lo dulce y la veo a ella.
Al verla siento como si solo estuviésemos ella y yo, con solo mirarla y a pesar de la distancia siento que puedo encontrar algo de paz, sé que ella también sabe que la miro por como baja la cámara y se me queda mirando. Ella que es parte de mis mayores enemigos. Que sólo está aquí por trabajo y para meterse en mi vida, no porque quiera acompañarme, no, solo quiere publicar una maldita noticia amarillista haciendo creer que siente el dolor de mi familia.
Hago una mueca cuando escucho que alguien me llama devolviéndome a la realidad, así que me volteo.
—Señor Holmes, ¿quiere decir algunas palabras? —pregunta el padre frente al ataúd, me mira como si ya me lo hubiese preguntado antes ¿Podría ser que no lo haya escuchado antes? ¿Pero si solo fue un segundo, o no? No puedo estar en otro lugar o pensando en nada más, ya que ahora en este lugar está mi esposa, la madre de mí hijo y yo soy un inconsciente al estar pensando en algo más—. Señor...
Afirmo con la cabeza y mientras voy caminado pienso en todo lo que Deana y yo vivimos, más que nada en las cosas buenas que tuvimos. Dios, en verdad es duro decirle adiós, será duro cuando llegue a casa y no me la encuentre con un tipo de mascarilla en la cara, el muslo que siempre colocaba sobre mí cuando dormíamos, es que voy a extrañar hasta esas comidas que nunca llegó hacerme pero que siempre me prometía.
Respiro hondo para calmarme un poco.
—Deana... bueno todos aquí saben quién era ella, pero yo puedo decir que ella fue una novia, amiga y mujer excepcional, la cual me dejó lo más importante para mí, para los dos, que podríamos haber creado y me duele ver que la ilusión que teníamos, que ella tenía, no pueda... —no, no puedo seguir con esto, es devastador no solo para mí, si no también para mi hijo que crecerá sin su madre...
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Escucho a medias lo que Ian está diciendo de su esposa y al parecer sí la amaba, aunque claro, ¿porqué no iba hacerlo?, físicamente tengo que admitir que era espectacular y las mentiras que estoy segura le dijo lograron encandilarlo. Sí, una zorra espectacular ella...
Se le ve mal pero también bellísimo y elegante con ese traje y sus gafas.
«Pero si ya sabes que está como un bizcochito relleno de dulce de leche, ¿por qué te sorprendes?».
Reprendo a mi diablito personal, no sé cómo en un momento como éste puede estar diciendo esas cosas. Pero bien que coincido con él, es que ese hombre saca una parte de mí que no sabía que podía tener.
¿Por qué no puedo seguir sintiendo eso de Leo, mi queridísimo prometido? Sólo pensar en él me da un no sé qué.
Siento un pequeño movimiento a mi izquierda así que salgo de mi estado de ensimismamiento y veo a un hombre que trabaja en otro periódico y que ha colaborado algunas veces con el nuestro despidiéndose con la mano de mí, imito su movimiento mientras observo que ya todos salen del cementerio también, incluido Chris. Solo veo a Ian y la mujer que lo estaba acariciando antes.
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HOLMES
RomanceIan Holmes, exitoso arquitecto de Mahnhattan, futuro esposo y padre. Para todo el mundo, un presente maravilloso y un futuro prometedor, menos para él, que convive con su pasado cada día desde hace 10 años cuando su vida cambió por com...
