27

206 20 10
                                        

Tengo rato escuchando alboroto en el apartamento de Alex y Elena y me pregunto qué estará pasando, pero al escuchar varios gritos masculinos y otros más agudos decido ir a ver qué es lo que pasa.

Nada más pongo un pie dentro de la casa cuando choco con una maldita escena del novio de Elena a punto de golpearla y mi único objetivo se convierte en molerlo a golpes.

Impacto mis nudillos contra su cara una y otra vez y no me veo capaz de parar, aún viendo que el no se defiende. Escucho la voz de Elena gritando que me detenga, pero lo sigo golpeando sin importarme nada hasta que siento que me agarran por los hombros, separándome así de ese hijo de puta.

—¡Oye! ¡Oye! —escucho a Hamiel tratando de llamar mi atención y empujándome para que lo mire—. Cálmate hermano, no vale la pena.

—¿Qué diablos está pasando aquí? —oigo que dice Alex al llegar a la sala.

Inconscientemente volteo hacia Elena y solo me fijo en la marca roja a un lado de su cara, lo que enciende mi furia de nuevo, pero el maldito de Hamiel no me deja que vuelva a poner en su sitio al tipo este.

—¡¡Suéltame, joder!!

—¿Pero qué es lo que pasa?

—¡Maldita sea! Mírale la cara a Elena —le grito en la cara y me doy cuenta del cambio en su mirada, que pasa de confusa a furiosa. Al instante arremete contra el cabrón, que estaba intentado levantarse después de mi paliza.

Si él piensa que voy a detener a Hamiel como él hizo conmigo, está muy equivocado. 

Me quedo mirando la escena con los brazos cruzados con una pequeña sonrisa.

⚫⚫⚫⚫⚫

Observo como Ian sonríe maliciosamente mirando a Hamiel golpear a Leo sin parar, lo que hace que comparta su sonrisa.

—¡Lena! ¿Estás bien? —me pregunta Alex acercándose, pero no necesita mi respuesta porque se fija en mi mejilla probablemente roja y noto como su mirada se torna furiosa, antes de darse la vuelta y de dos zancadas llegar hasta donde un aturdido Leo, que se está levantando por segunda vez luego de ser utilizado como saco de boxeo por Ian y Hamiel, quien al parecer ya se siente satisfecho con los golpes que le dio.

—¿No te bastó conmigo, cabrón cobarde? ¿También tenías que golpearla a ella? —espeta furiosa en su cara antes de soltarle una bofetada.

—Cállate maldita zorra, esto no es contigo —replica rabioso.

—¿Cómo que también? ¿Qué diablos significa eso? —pregunto sin entender nada. Escucho la risa de Leo antes de escupir sangre sobre el suelo.

—¡Ohh! Así que las primitas no se lo cuentan todo. Y yo que creía que otro de los motivos por lo que no te habías mudado conmigo era el incidente de Alex y yo.

—¿De qué diablos están hablando? ¿Alex? —la miro esperando que me explique.

—Lo siento Lena, pero este cabrón me obligó a callarme y si no lo hacía, me prometió que les iba hacer daño a Isa y a ti.

Leo golpeó a Alex.

Y yo no sabia ni sospechaba nada.

¡Joder!

—¿Cómo pudiste no decirme algo así? —le pregunto entre dolida y enojada—. Sabes que le hubiera dado una patada en las bolas.

HOLMESDonde viven las historias. Descúbrelo ahora