Ian Holmes, exitoso arquitecto de Mahnhattan, futuro esposo y padre.
Para todo el mundo, un presente maravilloso y un futuro prometedor, menos para él, que convive con su pasado cada día desde hace 10 años cuando su vida cambió por com...
Como siempre, mi alarma no me falla y suena puntual a las 7 de la mañana. Y yo como siempre, me concedo 5 minutos más, que terminan convirtiéndose en 10, lo que me hace tener que cambiarme a la carrera pero en completo silencio para no despertar a Isa que duerme plácidamente en mi cama.
Ya lista para salir para el trabajo, voy a la habitación de Alex para despedirme y para saber como sigue Dylan de su fiebre. Cuando entro, me encuentro a Alex repantigada en la cama totalmente dormida y por suerte, a Dylan también. Me acerco a la cuna para comprobar su temperatura y me deleito con los hermoso que es con su cabellera negra y toda la ternura que desprende.
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Al comprobar que su temperatura es normal, me encamino a la sala y al llegar, choco con la imagen de Ian que al parecer viene de hacer ejercicio y está parado con un periódico en mano, pero no es eso lo que me distrae, sino la manera en que su camiseta se pega a su trabajado y musculoso torso, en sus fornidas piernas, en la manera que le caen varios mechones de cabello en la frente y en lo sensual que se ve su pecho sudado. Pero al fijar la mirada, todo eso se me borra de la cabeza cuando observo su rostro y advierto la mirada que me lanza, que es como si fuese el mismísimo diablo.
—¿Esto era lo que hacías ayer en el cementerio? —me pregunta en una engañosa voz baja, agarrando el periódico con fuerza hasta arrugarlo.
—¿Qué? ¿De qué hablas? —pregunto sin entender absolutamente nada.
Con dos zancadas está frente a mí y me tira el periódico en el pecho. Antes de que se caiga, mi cerebro sale de su asombro al verlo tan enfadado y lo tomo para conocer la causa, y cuando leo el titular de la noticia, ya me imagino de qué trata y comprendo el enojo de Ian.
LÁGRIMAS DE COCODRILO EN EL ENTIERRO DE DEANA REEDS
Por Elena Navarro
En la mañana de este lunes, nos enteramos del fallecimiento de la señora Deana Reeds, esposa del conocido arquitecto Ian Holmes, quien a su vez es hijo del exitoso empresario Christopher Holmes. Todos pensaríamos que siendo esposa de alguien tan famoso, su velatorio estaría a rebosar, pero nos encontramos con todo lo contrario. No solo fueron pocas personas, sino que sus pocos integrantes nos dejaron ver el falso amor que le profesaba el distinguido arquitecto a su esposa. ¿Quería el señor Holmes un hijo y luego deshacerse de su esposa? No sería la primera vez que viésemos esto en una familia adinerada con el fin de monopolizar su fortuna. Ésta es una pregunta que muchos nos planteamos al saber la inesperada y desconocida causa de la muerte de su esposa. ¿Estará su hijo en buenas manos?
Me quedo paralizada con la vista clavada todavía en el texto hasta que reúno toda la valentía que tengo y alzo la vista para encontrarme a un Ian endemoniado.
—Yo no escribí esto —aclaro con firmeza.
—¿Acaso hay otra Elena Navarro trabajando en el periódico ese? —pregunta encolerizado—. Estoy seguro que no, pero gracias por dejarme ver quien eres —me arrebata el periódico de las manos y sale del apartamento dejándome con la palabra en la boca.