Junio 2004
—¡Párate! Necesito ir al baño Ian —exclama Jasmine cuando estamos cruzando frente a una estación de gasolina. Me detengo en una plaza libre del estacionamiento delante de la tienda de comida. No dudo que sea capaz de mearse dentro del carro si no me detengo.
—Aprovecharé para comprar un par de refrescos y papas fritas para el camino —dice Manuela.
—Te acompaño —salta Hamiel.
Ya...y yo soy su maldito chófer y me quedo aquí esperándolos. ¡Que se jodan! Me bajo del carro y me uno a ellos.
Al entrar, lo primero que hace Manuela es ir a la sección de dulces y Hamiel a la de bebidas. Llamo a Liam para preguntarle si quiere que le compre algo de beber o de comer, pero no contesta. Lo llamo otra vez y nada. De seguro está en modo responsable y no querrá hablar y conducir al mismo tiempo, para que no lo multen, no por la policía ni por el dinero, sino por nuestros padres, los cuales siempre amenazan con quitarnos nuestros coches siempre que sucede, incluido yo, aunque no haya tenido que ver ni una mierda en eso. Le envío un mensaje que es menos trágico que la llamada.
En ese momento regresan Hamiel y Manu, que carga una bolsa llena de dulces y cuando digo llena, no exagero. Alcanzo a ver muchos tipos de chocolates, Kisses, Kit Kat, Sneakers, Hersheys, presintiendo que no son los únicos. Además de todo eso, galletas, adivinen de que, ¡DE CHOCOLATE!.
¡Dios! Solo de verla siento como si mi nivel de glucosa se elevara irremediablemente. Volteo hacia Hamiel, que carga con un six pack de cerveza Busch Ice, una de nuestras preferidas, ya que tienen mas alcohol que las demás.
—¿Piensas comprar esas cervezas? —le pregunto con una sonrisa, señalando el paquete.
—No, solo las estoy acariciando para saciar mi deseo de acariciar cervezas —responde Hamiel con su sonrisa sarcástica.
—¡Oh si! Solo me preguntaba si cumpliste los veintiuno de un minuto a otro —digo cruzándome de brazos.
—Es cierto cariño, no estamos en la tienda de nuestro barrio donde nos venden aunque seamos menores —le dice Manu tomándole del brazo.
—Te apuesto a que consigo comprarlas —le responde con una sonrisa de lo más confiado.
—Mejor apostemos tu y yo —le provoco, señalándonos con mi dedo índice. Hamiel finge que se lo piensa, como si fuera una de las preguntas con trampa que nos ponían en el instituto.
—¡Hecho! —exclama—. Si gano me tienes que conseguir una de esas habitaciones donde se queda el presidente —Hmm, esto se pone interesante.
¿Que le pondré si gano yo? ¿Que podría ser?
¿Ponerlo a cocinar? No, muy fácil.
¿Obligarlo a que se vista con una ropa de Manuela? No, de seguro ni le sirve.
¡Ya se!
—Si yo gano —comienzo a decirle—, te tienes que bañar en pelotas. ¡Sin nada! en la playa durante la madrugada —se echa a reír sonoramente.
—Con ese tono autoritario no me asustas. Trato hecho —dice extendiéndome la mano.
—¡Bebeee! Qué sexy te ves cuando tienes esa actitud. ¡Me encanta! —dice Jasmine antes de darme un beso en la mejilla, mientras estrecho la mano con Hamiel para cerrar la apuesta, al mismo tiempo que Manu chilla que tenemos que irnos.
Nos quedamos alejados unos metros de la caja, mientras observamos la actuación de Hamiel con la cajera, que por cierto está muy buena, pero no se le ve ningún interés en él. Disfruto viendo que al parecer su táctica no está funcionando.
Y no funciona.
Sabía que iba a ganar, era muy fácil. Por suerte la chica no llamó a la policía y nos dejó ir riéndonos de la vergüenza y derrota de Hamiel.
—Ya deja de reírte y mejor conduce rápido, a ver si alcanzamos a los demás —me dice Jasmine cuando entra en el asiento del copiloto.
—Tú a mí no me das ordenes —hace una mueca y me tira un beso.
—Yo también te quiero bebeee.
—Ya quisieras tu, bebe.
—Estás borracho capullo, por eso lo dices. ¿Puedes seguir manejando? Mira que no me quiero matar.
Subo el volumen de la radio, que en ese momento está tocando Stayin live, para no seguir escuchándola a ella y a lo cariñosos que están Hamiel y Manu en el asiento de atrás. Pero no funciona.
—De una puta vez dejen de tratar de quedarse sin boca. ¡Joder! —le espeto mirándolos por el retrovisor.
—Lo haremos cuando dejen de discutir —responde Manu separándose unos centímetros de la boca de Hamiel.
—Si, cuando ustedes dejen de darse el lote.
—Dejen de discutir primero —le apoya Hamiel para después seguir besándose.
¡¿Que diablos?!
¡Mierda!
¿Pero que pasó aquí? ¿No es ese el carro de Liam?
¡Mierda, mierda, mierda!
No puedo generar con tanto grito de las chicas.
—¡Cállense la jodida boca! —les grito.
Tiene que ser otro carro. ¡Joder!
Me tiembla todo el cuerpo, cuando Hamiel sale del coche y va a toda prisa hacia el carro volcado. Logro reaccionar y salgo disparado detrás de él, cuando escucho a Liam pedir auxilio. Corro hacia allí, pero me detiene una fuerte explosión, que me hace caer hacia atrás y después de eso no logro escuchar más nada.
ððððð
"La forma en que deberían ser las cosas y la forma en que son, rara vez coinciden"
Muchas Gracias por sus votos y sus comentarios, gracias por seguir esta loca historia!!
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HOLMES
Storie d'amoreIan Holmes, exitoso arquitecto de Mahnhattan, futuro esposo y padre. Para todo el mundo, un presente maravilloso y un futuro prometedor, menos para él, que convive con su pasado cada día desde hace 10 años cuando su vida cambió por com...
