—No pude conseguir nada —digo y escucho a través del móvil que lanza un bufido.
—Ya lo esperaba. Ven a la casa, aquí hablamos —cuelga.
Ese cabrón de mierda cree que tengo que hacer todo lo que me dice. No se cómo lo he aguantado todos estos años, bueno, si sé, por Deana he aguantado todas sus humillaciones y menosprecios solo porque sin él, él plan se hiría a la misma mierda y se cree él jefe porque lo sabe.
La verdad no sé que seguirá ahora que Deana murió.
¡Maldición! ¿Cómo diablos pudo morir?
Toda la culpa la tiene él cabrón de Holmes que la dejó preñada, eso no estaba en los planes, tampoco que Deana no quisiera llevar a cabo mi consejo de abortar al bastardo bebé, lo que me llevó a preguntarle una y otra vez si se había enamorado del imbécil ese y ella siempre lo negaba afirmando que primero ocurriría la tercera guerra mundial antes de eso.
Pero ya nada tiene sentido porque jodidamente murió y ni siquiera se la razón, solo que "tuvo complicaciones después del parto".
Golpeo el volante una y otra vez mientras salgo del puente Brooklyn, sólo así puedo descargar la impotencia y él dolor que siento desde que me llamó la estúpida enfermera esa ya que no puedo llorar. No me sale ni una puta lágrima, mejor así, no puedo ni quiero parecer débil en estos momentos frente al cabrón que me espera en mi casa. De solo pensarlo me dan deseos de coger a mi hijo David e irnos lejos de toda esta mierda.
¿Qué sentido tiene robarle todo él dinero a Holmes si Deana no está con nosotros?
Me estaciono frente al apartamento, me desmonto y cruzo la calle hacia el parque para ver a David antes de subir. Cuando me acerco y me ve, me da una tímida sonrisa.
A pesar de que vive conmigo, siempre ha demostrado que quiere más a Deana.
Que la quería más...
—¡Kevin!, llegaste —dice Mercedes enseñando todos sus desalineados dientes nada más verme. Esta mujer me ha ayudado mucho con David desde que se mudó en el apartamento de enfrente, cada vez que tenia que salir a hacerle un mandado al cabrón ese o tenía que ir a Manhatthan para encontrarme con Deana porque no podía venir, se ofrecía a quedarse con él, yo se lo agradecía porque mis opciones eran dejarlo solo o con él cabrón, y ninguna de las dos me agradaba.
—Si, ¿cómo se ha portado mi campeón revoltoso? —le digo mirando a David casi atragantarse con un caramelo.
Observándolo me doy cuenta que es mi única motivación para seguir con todo esto, se merece una vida mejor que la mía.
—Ya sabes, como siempre. Ahora está mas calmado porque le compré ese dulce.
—Ah, no les has dicho lo de... ¿verdad?
—No, no, no, imposible —se apresura a contestar moviendo las manos.
—Bien, todavía no quiero decírselo, ni siquiera sé cuando debería.
—Cuando estés listo —me dice tocándome el brazo, como consolándome. No necesito consuelo, necesito terminar con todo esto lo antes posible.
Me echo hacia atrás para zafarme.
—No lo subas ahora, te llamaré cuando tengas que hacerlo —asiente con un resoplido, lo que me hace darme cuenta que sonó como una orden y no me conviene que se niegue a quedarse con David. En estos momentos la necesito más que nunca—, por favor —agrego para suavizar mis palabras. Giro hacia David y me agacho para quedar a su altura—. ¿Te has divertido hoy campeón? —asiente enérgicamente con todo y caramelo—. Que bueno. Te quedarás un rato más con Mercedes, ¿está bien? Pórtate bien —me levanto y lo acaricio en la cabeza antes de despedirme con un gesto de cabeza de Mercedes y dirigirme al apartamento.
Nada más entrar, me encuentro con el cabrón repantigado en el sofá con una botella de whisky en la mano.
—Creí que venias desde Florida en vez de Manhattan —dice mientras cierro la puerta.
La voz se le escucha ronca, como si estuviera borracho, o como si estuviera... llorando.
¿Sería posible que estuviera llorando la muerte de Deana?
No, imposible. Sólo le importa el dinero.
—No sé si te has dado cuenta, pero Manhattan no...
—¿Entonces no fuiste capaz de conseguir nada? —me interrumpe apoyando los codos en sus rodillas.
—Debiste ir tu, tal vez te hubiera ido mejor —le digo tirando las llaves en la meseta del desayunador. Al pasar por su lado me fijé en que tenía los ojos un poco rojos.
¿De verdad podría estar llorando a Deana? Me niego a creerlo. Es más probable que se haya dado cuenta de lo cabrón que es y sea por eso.
—De todos modos lo voy a tener que hacer yo, como todo —dice tecleando su móvil—. ¿En que cementerio es? Bien, ¿sabes por qué fue? Pues averígualo —cuelga y me mira—. Está en el Marble, ve e intenta ser útil esta vez investigando algo.
—Estoy seguro que si vas tú, te va mejor que a mí —replico cruzándome de brazos.
—Créeme que si pudiera dejarme ver lo haría y así no estaría dependiendo de ti —le da un trago a la botella.
—¡Pues no te quejes, cabrón! —le espeto tomando las llaves para salir dando un portazo.
Y yo pensando que podría estar llorando por Deana, si ese nada más se quiere a él mismo.
De camino a Manhatthan me convenzo de que ella hubiese querido que terminara con esto. Si, si, no puede ser en vano que haya tenido que soportar estar lejos de ella estos últimos 4 años, e incluso hasta su propia muerte, eso si es cierto que la causa fue el maldito embarazo de mierda.
Cuando llego al cementerio maldigo en voz alta dentro del auto antes de salir a ver si puedo ver siquiera a Deana.
¡Malditos periodistas! Me van a dificultar todo.
Me coloco detrás de un árbol lo más cerca que puedo del ataúd, tal vez pueda verla, pero inmediatamente me doy cuenta que no iba ser posible, primero por los indeseables escoltas y luego porque ya lo habían introducido en el hueco, pero tengo que averiguar algo, el viaje doble que hice hasta aquí tiene que ser para algo.
Veo al mierda de Holmes con una mujer a su lado. Afilo la mirada para saber quien es y logro identificarla. Ya sé como obtendré información.
No se cuanto tiempo espero detrás el árbol a que esos idiotas dejen de fingir que les importó mi esposa, hasta que veo que cada quien se dirige a su auto de lujo. Es mi oportunidad.
Me acerco a la mujer que tenia Holmes al lado, su hermana.
ð ð ð ð ð
"Las cosas más terribles que hacen los hombres, las hacen en nombre del amor." - CDS
¡¡Muchas Gracias por sus votos y sus comentarios, gracias por seguir esta loca historia!!
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HOLMES
Любовные романыIan Holmes, exitoso arquitecto de Mahnhattan, futuro esposo y padre. Para todo el mundo, un presente maravilloso y un futuro prometedor, menos para él, que convive con su pasado cada día desde hace 10 años cuando su vida cambió por com...
