Lo mejor que me pudo pasar a pesar de todo, fue no encontrarme con ninguno de esos buitres que se hacen llamar "periodistas" al salir al vestíbulo. No sé como hubiera reaccionado.
Cuando salgo, me sorprendo de encontrarme a Robert a un costado del carro, haciéndome preguntar ¿cómo diablos llegó primero que yo?, pero no me interesa, sólo quiero largarme de aquí. Entro al coche sin esperar que me abra la puerta, ahora mismo no estoy de humor para esas monadas de etiqueta.
Necesito silencio.
Pero hoy al parecer todo está en mi contra.
Robert empieza a disculparse de la inoportuna pregunta del estúpido periodista. Yo querría tener esta conversación después, cuando estuviera más calmado, pero ya que sacó el tema a cohesión aprovecho y le pido, no, le exijo que se asegure de que ese capullo no vuelva a ninguno de nuestros eventos.
—Me disculpo nuevamente señor, pero no estaba al tanto de que ella iba a sustituir a Ricardo Santos en la rueda de prensa hasta hace un momento —me explica.
Casi le respondo inmediatamente cuando en mi cabeza se repite una de las palabras que dijo.
—Espera, ¿ella? —le pregunto.
—Sí señor, es una muchacha muy joven, de seguro es una principiante. Hablaré con Ricardo para conseguir toda su información.
No se porqué, pero daba por hecho de que la dichosa pregunta la había hecho un hombre, aunque de ninguna manera eso evitará que le prohíba la entrada a mis malditos eventos.
—Házlo rápido, por favor. Llévame al hotel y no se toque más el tema —le ordeno.
Me responde asintiendo con la cabeza, con un vistazo hacia mí por el retrovisor. Y con eso avanzamos con total tranquilidad.
Sin embargo, solo pasa un momento de mi anhelado y aparentemente imposible silencio, cuando siento que vibra mi celular en el bolsillo interno de la chaqueta, pero ahora mismo no estoy de humor para aguantar a la señora Holmes, quien es que me llama, y su actitud controladora. Sonrío de sólo pensar en su reacción al ver que no le contesto la llamada.
¡Vaya!, quien diría que precisamente ella me iba a sacar la primera sonrisa real que he dado hoy.
Fiel a su esencia, lo intenta de nuevo, obteniendo el mismo resultado de mi parte y cuando creo que por fin se ha dado por vencida, me sorprende con un mensaje:
"¿Por qué no le contestas a tu madre?"
Y con un segundo:
"Quiero creer que es que estás ocupado y que no me estás evitando".
Y cómo no, con un tercero:
"Ian Holmes, llama a tu querida madre cuánto antes".
Pongo los ojos en blanco al leer las palabras "querida madre", como ella se hace llamar.
La melodía de Happy de Pharrell Williams me saca de mi ensimismamiento; en otro momento la disfrutaría, pero con el día que he tenido, la detesto. Dice todo lo contrario a como me siento.
—Mierda Robert, apaga la maldita radio —le pido. Creo que mi tono sonó mas fuerte de lo que debería al ver su cara de asombro.
Después de lo que fue para mí una eternidad, llegamos al hotel. No espero que Robert se estacione bien cuando salgo disparado hacia el vestíbulo a tomar el ascensor.
Al entrar, siento envidia de la paz que irradia el espacio con sus paredes en blanco, pisos de porcelana, sus muebles tan minimalistas, que casi siento la sensación de sentarme para que me transmitiera esa paz, pero es tal mi nivel de exasperación que sigo hacia el ascensor, que cómo no, está repleto de gente. Por suerte es más rápido de lo que esperaba y llego a mi piso rápidamente. Salgo deprisa de allí, ansioso por llegar.
Cuando estoy doblando en el pasillo que comunica a mi habitación siento que choco contra algo o alguien, no estoy seguro, pero sin importarme una mierda sigo mi camino.
Estando por fin frente a la puerta de mi habitación escucho unas maldiciones detrás de mi y sonrío internamente al darme cuenta que al parecer no soy el único con un mal día, y de alguna cruel y extraña manera, eso me consuela.
Lo primero que hago al entrar es dirigirme hacia el baño para darme una ducha rápida antes de bajar al gimnasio, tal vez con una buena tanda de ejercicio mi humor mejora y así poder pasar el resto del día mas relajado para cuando llegue al museo. Me visto y salgo de la habitación hacia el ascensor, que está nuevamente repleto de gente, desde ejecutivos hasta familias.
Cuando creo que no caben mas personas, se detiene y entra otro grupo, situándome ahora justo en medio de la caja de ascensor.
No se porqué pero ahora siento el ambiente diferente, como más pesado.
¿Cuántas personas habremos aquí dentro?
Echo un vistazo a mi alrededor y en ese momento tropiezo con unos grandes ojos color café que me miran fija e intensamente. Hace un gesto en su cara que refleja ¿enojo? ¿conmigo?, pero si yo también lo estoy, pero no por eso lo pagaré con una desconocida. Rompo contacto visual al ella voltear su cara cortándome los ojos.
Pero ¿qué le pasa a ésta?
—Disculpe señor, el hecho de que tenga dinero no le da el derecho de atropellar a las demás personas y luego irse sin siquiera tener la decencia de disculparse. ¿Es que en las familias de abolengo no les dan educación?. O ¿Consideran que el tener dinero cubre esa vital formación, o acaso piensan que no la necesitan? —escucho que alguien dice a mi lado junto con murmullos de otras personas.
Volteo para saber el porqué de éstos y observo que todos miran a mi derecha y a mí alternativamente. Giro hacia allí y de nuevo me topo con esos grandes ojos color café, que ahora muestran más enojo que antes, por lo que veo, que me miran directamente, con respiración agitada.
¿Quién diablos es ésta demente?
Al parecer el problema lo tiene conmigo, pero si no le he hecho nada, lo que es más, nunca la había visto en mi vida; no me olvidaría de esos ojos.
Cuando le iba a preguntar que cual era su problema, las puertas del ascensor se abren y la susodicha sale disparada de él.
Honestamente el mundo está lleno de locos y desequilibrados.
Este día encabeza la lista de los peores que he tenido. Pero mejor ni pienso en ello.
Me dirigí hacia el gimnasio a sacar toda esta mierda.
ð ð ð ð ð
"La huida no ha llevado a nadie a ningún sitio" –Antoine de Saint Exupéry
Muchas Gracias por sus votos y sus comentarios, gracias por seguir esta loca historia!!
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HOLMES
RomanceIan Holmes, exitoso arquitecto de Mahnhattan, futuro esposo y padre. Para todo el mundo, un presente maravilloso y un futuro prometedor, menos para él, que convive con su pasado cada día desde hace 10 años cuando su vida cambió por com...
