8

198 21 8
                                        

No se porqué me impresionó tanto que la amiga, o más bien la prima de la amiga de Hamiel sea la periodista que me hizo aquella inoportuna y desagradable pregunta, pero gracias a Dios pude fingir que no pasaba nada y que la situación era de lo más normal. 

Al menos eso espero.

Aunque nada de normal tuvo la mirada que ésta me lanzó. Si hasta sentí por unos segundos que me desintegraba y mis cenizas iban a parar al infierno, haciéndome recordar de algo, sin llegar a saber qué, porque antes de poder reaccionar completamente ella desvió la mirada y salió volando del apartamento. 

Es muy irónica su actitud porque el que se supone que debería estar así soy yo, aunque lo estoy, pero en ese momento mi asombro pudo más que todo.

—¿Estás seguro que es la misma periodista? —pregunta Hamiel mientras bajamos por el ascensor después de despedirnos de Alex y su hija.

—Seria mucha casualidad que hubieran dos personas con el mismo nombre y apellido y más cuando estos no son tan comunes aquí.

—Pues no Ian, hay muchas personas latinas viviendo en Estados Unidos y mucho más en Mahnattan, así que perfectamente puede ser otra.

—Puede ser —le respondo—. Robert me dijo que la periodista se llama Elena Navarro López, ¿sabes si ese es su segundo apellido? —pregunto mientras salimos a la calle.

—No recuerdo, en el contrato debe estar pero ahora mismo tengo prisa por llegar a  casa como para sacarlo del maletín y confirmar, ya sabes que Alex y yo quedamos y quiero llegar a prepararme para esta noche —me dice con una sonrisa para luego guardar el maletín en el asiento trasero de su auto.

—Tienes que tener cuidado con esas. No se si te fijaste la mirada injustificada que me lanzó su primita. Quien quita que sean dos dementes psicópatas —Hamiel se echa a reír.

—Hasta un ciego la hubiera visto, pero el que tendría que cuidarse eres tu porque al parecer las locas te están persiguiendo, primero la de Chicago y ahora Elena.

Era eso.

Recuerdo a la loca del ascensor, cómo me miro, en todo lo que me dijo delante de todo el mundo y me vuelvo a sentir insignificante y desconcertado ante aquella mirada.

Me despido de Hamiel con un movimiento de cabeza y me encamino a mi Aston.

Si hubiera un concurso de miradas asesinas estoy seguro que las ganadoras fueran la loca y la prima, solo me pregunto cual tendría el primer lugar y no se porque sonrió ante la cara que pasa por mi cabeza.

***

Las semanas se me pasan volando entre esquivando los buitres, los trabajos en la oficina y el diseño de la reforma en el departamento de Alex y su prima la buitre. Cuando Hamiel me confirmó que su segundo apellido era López, no me sorprendí demasiado, para mí era mas bien una confirmación. Éste se asombró y burló de mi mala suerte al tener que remodelar el apartamento a la causa de mi disgusto de aquel día y por si fuera poco, ¡gratis! Pero ya me cobraré el favor. La suerte es que necesito pocos trabajadores.

Deana cada vez que habla conmigo o nos cruzamos en el departamento me acuerda el día que tenemos que tomarnos las fotos de compromiso, que otro día no puede ser y que no podemos perder esa cita. 

Una zozobra. 

Aun así doy gracias de que solo sea con eso, no como antes que me contaba todo lo demás preparativos como si me importara.

Yo solo me quiero casar, tener una familia y ser feliz de una vez por todas.

***

HOLMESDonde viven las historias. Descúbrelo ahora