Me asomé con precaución cuando vi que papá no decía nada. Sin pensarlo siquiera, corrí a los brazos de mi madre, emocionada.
-¡Mamá!
-¡Darcy!-exclamó abrazándome con fuerza.-Mi amor, ¿cómo estás? Dios, estás tan linda y grande y... Te extrañé tanto.
-Yo también te extrañé.-dije antes de reparar que papá seguía en silencio.
-Lo trajiste.-dijo furioso y pude ver que Freddie bajaba del auto.
Tomé su mano con rapidez, mis piernas parecían querer correr hacia él pero no podía permitirlo. Mamá alzó su mano pidiéndole que se detenga y volvió a acercarce a mi.
-Tu hermano no va a ser papá.-susurró.-La chica admitió que el bebé no era de él. Darcy, creo que... Me refiero a que estamos acá. No va a hacerte nada. Te prometo que no va a hacerte nada.
-Briana, no puedo dejarlo entrar en mi casa. Si ellos se juntan, Darcy va a estar meses llorando otra vez. Ahora está bien. No tenemos que arruinarlo.
-Es sólo una tarde, Louis.-pidió y mi padre bajó la cabeza, renunciando a que pasaramos la tarde solos.
-Quiero que te quedes al lado mío.-pidió en mi oído antes de besar mi cabeza.-Si algo te molesta, me lo decís.
Freddie corrió hacia mi al instante y cerró sus brazos en torno a mi con todas sus fuerzas. Sin poder evitarlo, le rodee el cuello y cerré los ojos para llenarme de la sensación de volver a tenerlo conmigo. Sabía que ambos llorabamos y que todo era un desastre pero no podía apartarme, no podía soltar a esa mitad de mi que nunca podría negar. Su aliento susurraba mi nombre mientras alborotaba los cabellos de mi nuca y parecía que no podíamos estar lo suficientemente cerca.
-Estás bien.-lloró y tomó mi rostro.-Estás acá y estás bien. Todo está bien.
-¿Freddie?-musité casi con temor de que fuera sólo un sueño. Él besó mi frente una y otra vez.
-Creo que los dos lo necesitaban.-escuché la voz de mamá y dejé que Freddie me cargara hasta la sala, donde todos tomaron asiento.
-¿Cómo está con sus ataques de ira?-preguntó papá como si en la punta de la lengua le bailara el veneno más letal conocido por el hombre.
-No va a hacerle nada. No a su hermana.
-¿Estás diciendo que va a hacerle algo a mi?-preguntó indignado.
-Vos te la llevaste.
-Basta.-dijo Freddie.-Dejen de pelear. Ella quería irse. Todos sabíamos que quería estar con papá. Dejen de pelear porque va a sentirse mal y no quiero que sea así.
-Cuidado con...-papá suspiró y se sentó junto a nosotros.-Cuidado con los moratones.
-¿Qué?-preguntó Freddie confundido con leve enojo.
-Ya es una historia terminada.-dijo papá y lo miré como pidiendo disculpas por todo eso.
Pero Freddie pareció enloquecer de golpe y me tomó el rostro con fuerza, volviendolo hacia él y penetrandome con sus ojos con aire desorbitado.
-¿Salías con un golpeador?-bajé la mirada, sin querer contestar y asustada por su comportamiento.-¡Contestame!
-Soltala.-ordenó papá y quise tomar su mano pero Freddie me apartó.
-No sabía que lo era.-lloré intentando apartarme.-Estás lastimandome. Freddie me duele.
Sus facciones se relajaron. Un gesto suave hizo que donde antes había presión, ahora hubiera suaves caricias. Musitó un perdón con el sólo movimiento de sus labios y besó mi frente.
-Es muy difícil controlarlo si no estás en casa. Es muy difícil todo si no estás en casa. -la voz de le quebró y volvió a sentarse, aunque ahora permitió que tomara la mano de papá.- Dijimos que no íbamos a dejar que nadie nos lastimara. Me refería a sentimentalmente, Darcy. Lo de no dejarnos lastimar físicamente ya de suponía que era un hecho pero lo dejaste.-negué.-Si. Él te lastimó y papá no supo pararlo.
-Papá se encargo de que él no vuelva a acercarse nunca.-delinee suavemente sus facciones y logré que se tranquilizara.-Freddie, necesito que te vayas.
-¿Qué?-preguntó nuevamente molesto y, con un veloz movimiento, me pasé a las piernas de papá, quien se colocó delante de mi, indicándome que retrocediera.-¿Por qué lo querrías?
-Dijiste que no íbamos a dejar que nos lastimaran físicamente.-dije, aferrada a la parte baja de la remera de mi padre.-No puedo dejarte hacerlo.
-¿Quién sos y por qué golpeaste a Darcy?-rugió una voz detrás nuestro.-Nadie toca a mi novia.-sentenció apretando los puños y me apresuré a ponerme delante de él.
-Connor.-musité y él se apresuró a besarme antes de limpiar la sangre en mi labio.
-Voy a matarlo.-dijo intentando avanzar.
-No.-pedí.-Es mi hermano.-apoyé la cabeza el su pecho y me abrazó algo confundido.
-Amor, no voy a dejar que nadie te lastime.-dijo y vi el temor en los ojos de papá.-No llores. Te amo, ¿si? Dejame enseñarle la lección y arreglamos todo.
-¿Vos sos el novio golpeador?-rió Freddie y los ojos que asemejaban al negro se clavaron en él.
-Yo cambié.-sentenció y me juntó más a su pecho.-No volvería a lastimarla.
-¿Cuántas veces habrás dicho eso?-pensé en que habían sido muchas pero me limité a mirarlo y luego volverme hacia Connor.
-Si cambiaste, por favor, no lo golpees. Sólo... Estoy muy cansada.
-Siempre estás durmiendo.-rió y sonó tan fresco que parecía aquel joven universitario que me había robado el corazón en la puerta de un café.-Vamos. ¿Vas a sacarlo?-le preguntó a papá y él asintió.-Voy a llevarla arriba y ver que el labio deje de sangrar.
Sólo sé que antes de perder de vista a Freddie, sentí tanto rechazo, temor, tristeza, arrepentimiento y amor en su mirada que tuve inmensas ganas de regresar.
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Escondida
Hayran KurguFreddie Reign Tomlinson fue el boom del momento cuando nació. El favorito de todos, el centro del drama, aquel del que hablaban día y noche. Papá hablaba mucho de él, puede ser que por eso yo pasara desapercibida. Mi nombre es Darcy Hillary...
