Si tu vida literalmente estuviera ligada a otra persona lo normal sería llevarse bien con esa persona, nosotros lo intentamos. La química en nosotros es exacta y llamativa. Lástima que los problemas nunca faltan. Sin embargo, el sigue moviendo mi mu...
Camino hacia la habitación que comparto con Eric, al entrar la oscuridad del lugar me invade, me encamino a encender la luz pero el cuerpo musculoso de Eric se estampa con el mío en la pared, lo escucho gruñir y dirijo mi mirada a sus ojos que están de un amarillo chillón; intento zafarme de su agarre pero me toma más fuerte de la cintura y pega más su cuerpo al mío mientras gruñe.
-con quien estuviste en el pub –su voz gruesa y ronca eriza mi piel.
-no estuve con nadie solo con las chicas –mi voz salió despacio y baja. Casi en susurro. Se acercó a mí y beso mi cuello mientras yo comenzaba a jadear, pongo mis manos en su pecho intentando alejarlo de mí, son las dos de la madrugada no levantare a nadie; sin embargo mi intento es en vano ya que me gruñe y sus ojos brillan mucho más.
-no me mientas Daka. Sé que estuviste con alguien. Un hombre. Que no era yo –su voz es peligrosa de algún modo, a mi mente llega Harry estuve con él todo el tiempo, pero no puedo decirle eso a Eric ya que explotara y no quiero eso.
-Eric yo solo...-
-sentí su olor cuando llegaste y lo ignore pero ahora no lo hare. ¿Con quién estuviste allí? –me interrumpió, sus ojos amarillos me inspeccionan y sé que su lobo está casi presente.
-yo solo conocí a alguien. No tiene importancia. Olvídalo –procuro no mirarlo pero toma mi rostro con su mano y me obliga a mirarle, ahora sus ojos son de un anaranjado casi rojo, su lobo.
-si tiene importancia y ¿sabes por qué? Porque soy el único macho que puede estar cerca de ti, nadie más puede, solo yo. Eres mía y no comparto lo que es mío. Ten cuidado Daka si te acercas a alguien más. Lo mato. Simple. –su vos tan extremadamente ronca me alerta, se aleja de mí y sus ojos rojos es lo último que veo.
Sale de la habitación y me deja allí con el corazón en la boca e Inna más que nerviosa, me acuesto en la cama y me cubro hasta la nariz para espantar el frio.
Por la luna en que me he metido.
(...)
-lleva así todo el día –la voz de Amelia me hace sobresaltar, me alejo del cristal y la observo dándole toda mi atención. –Eric a estado así desde algo antes de las tres de la madrugada, no ha parado desde entonces y no ha querido comer, tampoco ha querido hablar con nadie ¿sucede algo? –su pregunta me lleva a pensar en nuestra pequeña conversación en la mañana. Niego con la cabeza y voy a la cocina por una manzana y una botella de agua, me arrimo a la ventana con ambas cosas en las manos y observo a mi hombre tirar el balón de baloncesto una y otra vez y corriendo por él, su camisa no sé dónde está y el sol apunta directo a él.
Salgo y camino hacia su lugar, su cabello esta acomodado a un lado y no como siempre igual se ve hermoso. Dejo ambas cosas en la banca que había cerca y aprovecho que su balón callo en mi dirección para atraparlo y ponerlo en mi pecho, cuando ve que soy yo quien tiene el balón suspira y camina hacia mí con intención de tomar el balón y seguir pero lo pongo detrás de mi espalda por lo que él se detiene frente a mí, su torso marcado esta sudoroso y ni hablar de su rostro. Observa la botella de agua y la manzana y luego me ve a mí.
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