La Caida del Ministerio

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Sexta Parte: El Conjuro

Capítulo34: La Caída del Ministerio


Malfoy Mannor.

—Severus, Gennovive, pensé que se habían perdido—la voz serpenteante de Lord Voldemort resonó en el implacable silencio del salón—. Vengan, les he guardado un asiento.

Genn se estremeció al ver cómo la profesora de estudios Muggles levitaba mal herida sobre la mesa, fue capturada, pensó confundida... Severus y ella se sentaron en las sillas apartadas mientras esperaban sus órdenes.

—Tendrás noticias, confió—susurró Voldemort a Severus.

—El traslado tendrá lugar el próximo sábado... al anochecer—respondió Severus.

—Yo he escuchado otra cosa... me dijeron que sería trasladado la noche antes de su cumpleaños—intervino un Mortifago al fondo.

—Eso es una pista falsa, la oficina de Aurores ya no protege a Potter—zanjó Severus—. Sus más allegados creen que nos hemos infiltrado en el ministerio.

—Y no se equivocan—bramó uno a su izquierda desatando las risas, de todos menos de Genn.

—Y no se equivocan—bramó uno a su izquierda desatando las risas, de todos menos de Genn

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— ¿Qué dices tú Paius? —preguntó Voldemort.

—Se escuchan tantas cosas mi señor... sí la verdad está entre ellas, aún no está clara.

Hipócrita, pensó Genn.

— ¡Ja!, Hablas cómo un político—exclamó el señor oscuro—. ¿Dónde llevaran al chico? —preguntó a Severus.

—A una casa franca... muy probablemente la de alguien de la orden—explicó Severus—. La casa habrá recibido todo tipo de protecciones posibles, una vez allí será inútil atacarle.

Bellatrix carraspeo sumisa.

—Mi señor... quisiera ofrecerme voluntaria para esa misión, quiero matar a ese chico—Genn no se contuvo de rodar los ojos.

De fondo se escucharon los gritos de los prisioneros.

— ¡Colagusano, no te dije que mantuvieras callados a los prisioneros! —gritó Voldemort colérico—. Por más inspiradora que encuentre tu petición Bella, solo yo he de matar a Potter—siseo—. Ahora, todos retírense... quiero hablar a solas con Severus y su esposa.

Genn pudo sentir el gruñido de Bellatrix, todos los mortifagos fueron saliendo poco a poco de la habitación hasta dejarles a ellos y a la prisionera a solas.

—Mi señor...—preguntó Severus.

— ¿Dónde está Lola?

—En casa, mi señor... estaba muy cansada—intervino Genn.

La Mujer de Severus Snape #Wattys2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora