Cuarta Parte: Secretos.
Capítulo 21: Decisiones.
Los rayos del sol chocaban - como olas a una roca - con su espalda desnuda, Genn gimió de placer ante esa sensación, no quería abrir los ojos, sentía las sabanas de seda abrazar su cuerpo, era demasiado deliciosa la sensación de un colchón decente, no como él de su habitación en las mazmorras de Slytherin.
De pronto fue consiente de algo..., Definitivamente no estaba en Hogwarts, abrió los ojos con fuerza mirando el techo de madera confundida mientras todos los recuerdos de la noche anterior le llegaban como punzadas.
Ladeo la cabeza un poco y suspiro con alivio al ver que Severus no estaba allí, no sabría cómo reaccionar o que decir al ver su rostro ahora.
Habia una nota sin embargo.
Querida Esposa.
Albus me ha llamado para solucionar un asunto “importante” según él. Te he dejado el desayuno en la cocina, Regresare tan pronto como pueda.
Severus Snape.
Genn tragó en seco mientras se sentaba con lentitud en la cama, se sentía bien, extrañamente bien. Decidió levantarse y comenzar su día lo más pronto posible.
Desnuda miro con más detenimiento la habitación, por la mañana era sublime, nunca pensó que Severus le gustaran los espacios tan… ¿iluminados?, pero supuso que habia ambientado la casa antes de traerla, ningún hombre soltero es tan meticuloso.
Miró su vestido de novia cuidadosamente puesto en una bolsa de piel enganchada en el armario, decidió abrir su maleta y ponerse una bata de satén mientras ordenaba las cosas.
Abrió el closet por completo y descubrió que era más grande de lo que parecía, una pequeña habitación con un vestidor, sonrió, a la izquierda estaba la ropa de él, perfectamente puesta sin arrugas, habían como mínimo veinte levitas, camisas de diferentes telas, pantalones, abrigos, todo ordenado por prenda y color, que por supuesto no variaba de tonalidades opacas y oscuras como: Negro, azul, gris, gris plomo, y más negro.
Abajo estaban todos sus zapatos de cuero, en las repisas estaban sus cinturones, había un talco, más pociones que Genn supuso que eran personales, pares de guantes, medias y pijamas.
Al frente estaba un espacio enorme, completamente vacío, repisas, cajones, y contenedores para ella.
Genn se sonrojo furiosamente.
Levito su maleta hasta ponerla dentro y comenzó a desempacar.
Suspiró, se sentía extraña. Comenzó a colgar su ropa, tuvo que hacer varios encantamientos agrandantes porque ella tenía demasiada. Camisas, faldas, pantalones, vestidos, abrigos, capas, zapatos, ropa de dormir, ropa interior, accesorios, guantes, bufandas, sombreros, suéteres, chaquetas.
Cuando terminó decidió meterse al baño, se dio una ducha rápida que relajo sus músculos, lavo sus dientes y amarró su cabello en un moño desarreglado, tomó una bata de chándal blanca y se la puso, le llegaba a los pies y era muy cómoda.
Bajo las escaleras rápidamente hasta la cocina, moría de hambre.
Desde que habia tenido a su bebé su apetito era precario, no quería comer nada y cuando lo hacía era en cantidades mínimas, pero esa mañana se sentía con la energía y ganas para comerse un elefante entero.
En la mesa estaba un plato con un sándwich ridículamente grande, de pavo, jamón, lechuga y salsa. A su lado estaba un tazón de cereal y granola, junto a una taza de té con azúcar y leche.
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La Mujer de Severus Snape #Wattys2016
Fiksi PenggemarGennovive Romanov pertenece a una familia de mortifagos Rusa. Toda su vida ha sido planificada, se casará con Jacobbo Smirnof, hijo de uno de los sirvientes del Lord, tendrá hijos y se unirá a la causa cuando el señor Oscuro regrese. Pero sus plan...
