Una chica Rota

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Segunda Parte: Dolor

Capítulo 10: Una chica Rota

MOMENTOS ANTES ESE MISMO DÍA.

Severus Snape entró al despacho del director hecho una completa furia.

— ¡Esa chica no es de fiar! —siseo con rabia.

Dumbledore lo miró con calma desde su escritorio.

— ¿Quién? —pregunto.

— ¡No te hagas el inocente conmigo Albus!, ¡No me digas que a ti también te engatuso! —chillo molesto.

—A pesar de tu frialdad Severus, confió que debajo de toda esa careta siga quedando un hombre… a menos claro que tú tengas otros gustos—le pico el anciano sonriendo.

— ¡Maldita sea!, ¡Albus por dios, créeme que comprendo que la chica es hermosa como el jodido infierno! —exclamó ofendido—. Pero es inteligente, se está ganando al trio Gryffindor, ya engatuso a Granger, ¡Granger Albus! —gruño dando vueltas como león enjaulado—. Ya sé de donde me es familiar—suspiro.

— ¿De dónde? —dijo Albus interesado.

—Es la hija de una familia mortifaga Rusa, fiel a la muerte del Lord, siempre escuchaba hablar de ella, al parecer el señor oscuro sentía… especial empatía con la niña, ¡Y ahora la ha mandado a Hogwarts a quien sabe que cosa! —siseo.

—Hasta no tener pruebas concretas Severus..., no puedo hacer nada, esperemos que él te llame, sí ella es la misma chica, lo sabremos. Ahora solo nos queda esperar—sentencio.

— ¡Esperar!, ¡Vamos a salir muy mal de esta Dumbledore! —gruño saliendo como alma que lleva el diablo del despacho.

Caminaba  por los pasillos con rabia, rabia pura, entonces de pronto choco con un pequeño bulto que salió disparado al suelo.

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Segundos en los cuales no sucedía nada. Severus Snape por primera vez en su vida no sabía que decir o que hacer, Y Genn, Genn solo pensaba a través del punzante dolor cual sería la mentira perfecta.

El profesor completamente avergonzado mantenía su mirada fija en la mancha oscura que se extendía en la entrepierna de su alumna.

— ¿Por qué esta sangrando señorita Romanov? —dijo directamente sin ocurrírsele nada más.

—Yo..., Yo... —Piensa rápido maldición.

Al final la presión de la situación fue demasiado grande y la rusa se desmayó al frente del murciélago de las mazmorras.

¡Joder!, No puedo dejarla tirada como esta..., pensó él molesto, Tampoco llevarla a la enfermería, Pomfrey seguramente armaría un escándalo. Mientras meditaba escucho unos ruidos, en pánico la tomo en brazos al estilo novia y salió corriendo con ella en dirección de las mazmorras.

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Al llegar a su habitación la dejo con cuidado en la cama.

— ¿Qué diablos te pasa? —le dijo a la chica inconsciente.

Busco rápidamente entre sus cosas una poción adecuada y se la dio a beber, a los pocos segundos ella fue abriendo los ojos con dificultad, su cabeza estaba recostada en el regazo de su profesor que la miraba con molestia.

La Mujer de Severus Snape #Wattys2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora