Capitulo 7: Los corredores

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Idoia y Ada miraron hacia la dirección que Newt les señalaba y vieron a dos chicos saliendo de las puertas que justo Newt les había dicho que no debían cruzar, lo que las confundió un poco. Se volvieron a dedicar una mirada cómplice y fueron a saludar a los desconocidos, junto con Newt y Chuck.

Al acercarse a esos dos chicos, comprobaron que les faltaba el aire, eso quería decir que se habían pasado bastante rato corriendo, y enseguida se preguntaron el porqué, pero no lo hicieron en voz alta. Los dos chicos, al ver a las chicas, se sobresaltaron extrañados; y miraron a Newt pidiendo alguna explicación. Las chicas se quedaron en segundo plano mientras Newt los ponía al tanto sobre la aparición de ellas dos.

- Así que, chicos, ellas son Idoia y Ada. -las presentó Newt. -Y ellos son Minho y Thomas.

- Genial, otras dos pavas como Teresa... -dijo Minho.

- Chicas, ya veréis que el tono sarcástico de Minho no puede faltar nunca en ninguna conversación- dijo Newt, riéndose por la poca seriedad de su amigo.

Tras las típicas presentaciones y saludos, las chicas supieron que, de alguna manera, aquellos chicos también les causaban confianza, pero no se podía comparar a la que tenían con Newt, por el momento. Los chicos explicaron a las dos que esa noche habría una pequeña pequeña fiesta en honor a su llegada y para relajar el ambiente.

Una vez llegada la noche, Idoia y Ada observaban cómo un grupo de clarianos hacían una gran hoguera y ponían diversos sitios donde sentarse alrededor. Todos se iban preparando aunque, se suponía que el ambiente era de fiesta, todos estaban bastante tensos.

Al principio les costó romper el hielo entre ellos, pero a medida que pasaba la noche, el ambiente se iba relajando y los clarianos se iban animando. Estuvieron un rato observando a los demás clarianos y como cada vez se sentían más incómodas y agobiadas entre tanto jaleo, aprovecharon para ir a investigar si habia algun modo de salir de aquel extraño lugar. A pesar de que ellas sabían que la fiesta la hacían para que se sintieran más a gusto, se sentían completamente fuera de lugar al no conocer nada ni nadie.

Así que se dirigieron de manera discreta hasta donde recordaban haber visto llegar a Thomas y a Minho esa mañana. Pero algo estaba diferente. Ada e Idoia esperaban encontrarse una abertura bastante grande en algún punto de aquel enorme muro, pero no la encontraron. Ahora sí que estaban completamente encerrados, y no entendían el porqué.

Decepcionadas, las dos se dirigieron hacia donde anteriormente Chuck había colocado sus camas, que en realidad no eras más que trozos de tela del cual colgaban los dos extremos en algún sitio que les fuera bien

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Decepcionadas, las dos se dirigieron hacia donde anteriormente Chuck había colocado sus camas, que en realidad no eras más que trozos de tela del cual colgaban los dos extremos en algún sitio que les fuera bien. Aquel lugar estaba lleno de hamacas iguales. Luego se percataron de que las suyas estaban más retiradas del resto.

De camino, se encontraron a Chuck, comiendo un sandwich, sentado, con las mejillas coloradas y los ojos rojos e hinchados. Las dos chicas fueron rápido a ver qué le ocurría a su supuesto hermano.

- Perdona, ¿te ocurre algo?- dijeron las chicas.

- No es nada, chicas. -dijo él, intentando mantenerse tranquilo. -Simplemente, no siento que encaje en este lugar. ¿Es curioso, no?

- ¿Curioso, el qué? -preguntó Ada.

- Es curioso que sea capaz de echar de menos lo que ni siquiera recuerdo. Sé que en algún momento fui muy feliz, o, al menos, es lo que quiero creer.

-Pero puedes ser feliz aquí, puedes hacer amigos. -Dijo Idoia

- Sí, y por eso habéis ido a buscar una salida, ¿no?

- Ya... pero es diferente, ¡aquí son todo chicos!- se rieron las chicas.

- De todas maneras, no debéis de haber encontrado nada, ¿verdad?- dijo mientras ellas se lo miraron desconcertadas.

- Exacto, juraría que antes habían grandes puertas en cada lateral de el cuadrado que forman los muros.

- Eso es porque las puertas se cierran cada noche y se abren por la mañana.

- ¿Y eso?

-Creo que ya he dicho demasiado- dicho esto, se fue

El corredor del laberintoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora