Capítulo 30: No es nuestro problema. Maratón 2/4

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A la mañana siguiente, las chicas se despertaron bastante cansadas. Ada había conseguido dormir pero apenas había descansado e Idoia se había quedado hasta tarde en la enfermería. Por eso, cuando Newt les anunció que aquel día no sería normal, al principio se asustaron. Pero luego resultó ser que con todo lo pasado el día anterior se anularían los trabajos normales. Es decir, continuarían haciendo lo de cada día pero, por ejemplo, los corredores no saldrían al Laberinto aquel día.

- Yo no tengo nada que hacer en la enfermería de momento, al hacer el turno ayer por la noche tengo la mañana libre. -le dijo Idoia a Ada a la hora del desayuno.- Podemos hacer algo juntas. De todas maneras, tengo cosas que contarte.

- Yo también. -dijo Ada, quien a duras penas conseguía mantener los ojos abiertos. - Pero espera un rato que si me cuentas algo ahora voy tan dormida que segura que ni me acuerdo luego.

Las chicas rieron, llamando la atención de Minho, Thomas, Newt, Chuck y Teresa, que se fueron a sentar con ellas.

- Buenos días, chicas. -las saludó Newt. -¿Qué tal habéis dormido?

- Fatal. -dijo Ada.

- Si a eso lo consideras dormir. -se quejó Idoia, bostezando.

Todos estuvieron riendo y disfrutando del primer desayuno relajado que tenían todos juntos desde hacía tiempo.

- Me voy a ver si hay algo que sobre para repetir. -dijo Idoia, levantándose de la mesa.

- Voy contigo. -dijo Minho, levantándose también.

El resto del grupo los vieron alejarse y continuaron hablando.

- Ada. -la llamó Thomas. -¿Estás mejor?

- Sí. Gracias Thomas, estoy mejor. Sólo un poco cansada.

- ¿No pudiste dormir bien después de levantarte anoche? -le preguntó él, preocupado.

- ¿Cómo sabes que ayer por la noche se levantó? -preguntó Newt, mostrando bastante interés.

- Pues porque estuvimos hablando un buen rato en el río, ninguno de los dos podía dormir. ¿Por qué lo preguntas? -contestó él, inocente.

- Ah no. Por nada. Qué casualidad, yo también hablé con ella ayer por la noche, cuando iba camino a las hamacas.

No sabía explicar por qué, pero Ada empezaba a notar que el ambiente se estaba tensando un poco entre los dos chicos.

- Entonces habló antes conmigo que contigo. -le restregó Thomas. -Seguro que ella tenía prisa y no pudisteis hablar tanto tiempo.

- Pero no es necesario hablar mucho tiempo para hablar de las cosas importantes...- se defendió Newt.

- Pero...

Thomas tenía intención de replicar, pero Ada los cortó a los dos antes de que se pusieran a pelear por tal chorrada.

- Chicos, ahora lo más importante es... - dijo cambiando de tema para calmar un poco la tensión- ... es que tengo mucha hambre y estoy muy cansada, así que a comer.

Chuck y Teresa, que se habían dado cuenta de lo que estaba pasando, rieron ante el comentario de Ada para relajar de nuevo el ambiente.

Mientras tanto, Idoia y Minho estaban en la cola esperando a que les sirvieran comida.

- ¿Cómo es que estáis tan cansadas? -preguntó Minho.

- Ninguna de las dos pudo dormir demasiado bien. Así que aproveché que no podía dormir y me quedé a hacer el turno de noche en la enfermería. -contestó ella.

- Por eso te has despertado tan tarde hoy. -rió él. - ¿Y esa chaqueta?

- Ah, es de Gally. -contestó Idoia, quitándole importancia.

- Sí, ya se que es de Gally, se la he visto puesta un par de veces -dijo Minho un poco bruscamente.- pero, no lo veo desde la asamblea, y él la llevaba puesta. ¿Cuándo te la ha dado?- dijo pensativo.

Idoia suspiró, obviamente no le apetecía hablar del tema pero Fritanga estaba tardando mucho y no veía ninguna escapatoria. Además, todavía no le había contado a Ada nada de lo ocurrido la noche anterior.

- Me la dio anoche. No podía dormir así que me levanté a tomar el aire y me lo encontré. Como hacía frío me la dio. -dijo Idoia, sonriendo para señalar que no era nada importante.- Estuvimos un rato hablando y luego se marchó.

- ¿Se marchó? ¿Así, sin más? -preguntó Minho, quién no se lo acababa de creer.

- Sí, sin más. ¿Sabes qué? En realidad no tengo más hambre. Me vuelvo a la mesa pero te puedes quedar tú si quieres.

Dicho esto Idoia se marchó, pero Minho se quedó donde estaba. ¿Y si Gally sentía algo por Idoia? O peor. ¿Y si Idoia lo hacía por Gally? De repente una oleada de rabia le llegó de golpe pero procuró calmarse y volvió a la mesa, donde encontró que el ambiente estaba un poco tirante, en especial entre Newt y Thomas. Allí había pasado algo, pero ya hablaría luego con los chicos.

Estuvieron otro rato más hablando, hasta que Idoia le envió una mirada de socorro a Ada, que entendió enseguida.

- Nosotras tenemos que ir al baño. Nos vemos luego. -dijo Ada mientras se levantaban.

- Voy con vosotras, chicas. -se animó Teresa.

Ada e idoia se miraron, no muy convencidas, pero dejaron que Teresa se les uniera.

Una vez en el baño y nada más cerrar la puerta, las dos chicas inmediatamente se pusieron a explicar todo lo que les había pasado durante la noche, mientras Teresa se las escuchaba atenta.

- Y ahora Thomas y Newt parecía que se iban a poner a discutir por ver quién habló más conmigo y tonterías de esas. -dijo Ada rodando los ojos.

- Y además Minho está muy raro desde que sabe que esta chaqueta es de Gally, y eso que todavía no le he dicho que me besó. -suspiró Idoia.

- Eso sin olvidar los clarianos que no paran de mirarnos cuando estamos cerca. -añadió Teresa.

- Soy yo... -dijo Idoia.- ¿O también notáis que más de uno aquí necesita una novia?

- Yo también lo noto. Pero no es nuestro problema. -rió Ada, encogiéndose de hombros.

Tras esto, las tres chicas estallaron a carcajadas y continuaron hablando un rato más.

El corredor del laberintoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora