Capítulo 5 - La muerte acecha en cada rincón

371 22 8
                                        

--- Thomas ---

Desperté nuevamente. Estaba sobre algo húmedo, como tierra, o arena.

Mis ojos se tardaron en enfocar todo pues había mucha luz. Empecé a perder el aturdimiento que tenía.

A lo lejos se acercaban Daisy y Lila a levantarme. Mis oídos se recuperaron y empecé a escuchar un rugido sordo, golpes de armas, y una tormenta.

‒ ¿Thomas?

‒ ¿Dónde estoy?

‒ ¿Qué haces aquí? Se supone que deberías estar en tu puesto de trabajo, ¡en la oficina!

‒ ¿Estamos dentro de qué?

‒ ¡En el sueño de Daisy!

‒ Oh, he sobrevivido.

‒ Sí, eso noto. ¿A qué viniste?

‒ Pues se perdió la comunicación y decidí llegar a ustedes para entregarles lo que he leído hasta ahora.

‒ ¿Arriesgar tu vida por entregar información? Qué eres, ¿Mensajero imperial del siglo XII?

‒ Arriesgar mi vida por salvar la de otros. Lo que traigo puede ser muy útil. ¿Dónde está Leo?

‒ Lleva un rato enfrentándose a la criatura.

‒ Debo decirle el punto débil de esa serpiente antes de que sea muy tar...‒ Un sordo grito retumbó en todo el bosque

‒ ¡Es Leo! ‒ Acotó Lila

Corrimos hacia el lugar de donde provino el graznido. Leo estaba en el suelo, espada en mano, pierna ensangrentada con una perforación en el muslo. Lucy llamaba la atención de la enorme "hidra".

‒ ¡Leo! ‒ Lila corrió hacia el lugar donde éste estaba.

‒ No te preocupes, me recuperaré. Debo pelear ahora ‒ La herida no lo dejaba mover mucho, pero él seguía moviéndose con la intención de atacar a la bestia.

‒ No debes sobre-esforzarte, ¡Para eso está tu equipo de apoyo!

‒ ¿Y "Garras" qué hace aquí?

‒ Lo mismo que nosotros, ayudarte a vencer aquello que atemoriza a Daisy.

‒ ¿Se conocen? ‒ Por un momento, todos voltearon a ver a Daisy y recordaron que ella estaba allí, ella era por quien venían.

‒ Somos un grupo que lucha contra las pesadillas ‒ Intervine. Todo el equipo me miró consternado por un momento, al parecer los dueños de cada sueño no deben enterarse de esto y, por sus caras, inferí que había violado el código. Regla Número 2, supongo.

‒ Bueno, es un sueño, supongo que son parte de mi creación y por eso me salvarán.

Todos volvieron a la calma al notar que ella no descubrió todo lo que había tras la cortina.

Lucy procuraba moverse serpenteando (Qué irónico) entre los árboles para entorpecer el movimiento de la gran serpiente bicéfala.

‒ Qué extraño. Juraría que la serpiente tenía cinco cabezas...‒ Intervino Lila.

‒ Sí, tenía cinco, pero había otra. Si Lucy está con la otra... ¿Dónde está la de cinco? ‒ Dijo Leo desde el lugar del suelo donde yacía.

De la nada, Daisy empezó a balbucear, y cuando volteamos a verla, vimos los enormes ojos de la gran "Serpiente-Hidra" contemplando su presa. Antes de que Daisy o la misma serpiente pudiesen reaccionar, Lila ya estaba entre ambas, con la espada fuera de la funda.

D.G.S.A.: La Guardia de los Sueños (Completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora