Capítulo 9 - El Cuarto Integrante

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El mismo miércoles

--- Thomas ---

Allí estaba. Una joven. Dorados cabellos que bajaban hasta la espalda, haciendo unos cortos bucles de vez en cuando. Ojos verdes y tez clara.

‒ Algo me dijo que estarían aquí. No sé qué o quién me lo dijo, ¡Lo que importa es que los encontré! ‒

Lucy y Lila se miraron algo confundidas. El rostro nos parecía conocido, pero no sabíamos realmente quién era.

‒ ¿No me reconocen?

‒ ¿Quién eres? ‒ Preguntó Lila con curiosidad.

‒ ¿Por qué sabías que estaríamos aquí? ¿Por qué nosotros tres?

‒ Oh vaya, no me reconocen. No me lo esperaba...

‒ Sé que te he visto antes. Pero no sé dónde.

‒ Mis salvadores, los busqué mucho rato. ‒

La chica nos abrazó. Sentimos algo de repulsión en un principio, pues era una desconocida. Luego su abrazo se sintió tan cálido que simplemente nos deshicimos en él.

"Mis salvadores"...

‒ ¡¿DAISY?! ‒ Lila abrió los ojos como dos enormes reflectores. Todos repetimos la expresión de su rostro en cuanto asimilamos.

‒ Sí.

‒ ¿En serio eres Daisy?

‒ La de los sueños, y las serpientes. ‒ Hizo una mueca de terror cuando mencionó su ofidiofobia.

‒ Vaya. Nunca nos había pasado esto.

‒ De hecho Lucy, nunca había muerto alguien en el sueño de otra persona...

‒ También es cierto. ¿Por qué nos buscaste, Daisy?

‒ Necesitaba agradecerles. Y... ‒ Del bolso que colgaba en su costado sacó un ramo de flores ‒ Traer esto para aquel que nos dejó. ‒

Nuevamente se hizo un melancólico silencio. La joven lo rompió rápidamente.

‒ Y bueno, ¿Qué hacen en este edificio?

‒ Aquí trabajamos, en eso que te mencionamos.

‒ ¿Dream Guardians?

‒ No lo menciones tan duro, shhhh.

‒ Oh vaya, no sabía que era tan secreto.

‒ Pues al parecer ya no tanto. ¿No están tus padres preocupados por lo que no estás en casa y es casi media noche?

‒ Mis... Oh vaya.

‒ ¿Qué?

‒ Digamos que no se preocupan. ‒ Sonrió amargamente.

‒ Bueno, ¿Y qué piensas hacer ahora que nos encontraste? ‒ Lucy interrumpió el tema.

‒ Pedirles que me reciban en su equipo.

‒ ¿Qué?

‒ Eso no es tan fácil.

‒ Pues lo recibieron a él ‒ Daisy me señaló.

‒ Es una excepción.

‒ Yo quiero ser otra excepción. Prometo ser buena. ¿Por favor?

‒ Supongo que si ya sabe de nosotros, tendremos que hablar esto con Jhon.

‒ No creo que sea el momento. Jhon no está muy bien. Ninguno está bien. ‒

Los silencios acompañaban la conversación con más fuerza conforme ésta avanzaba.

D.G.S.A.: La Guardia de los Sueños (Completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora