El mismo miércoles
--- Thomas ---
Allí estaba. Una joven. Dorados cabellos que bajaban hasta la espalda, haciendo unos cortos bucles de vez en cuando. Ojos verdes y tez clara.
‒ Algo me dijo que estarían aquí. No sé qué o quién me lo dijo, ¡Lo que importa es que los encontré! ‒
Lucy y Lila se miraron algo confundidas. El rostro nos parecía conocido, pero no sabíamos realmente quién era.
‒ ¿No me reconocen?
‒ ¿Quién eres? ‒ Preguntó Lila con curiosidad.
‒ ¿Por qué sabías que estaríamos aquí? ¿Por qué nosotros tres?
‒ Oh vaya, no me reconocen. No me lo esperaba...
‒ Sé que te he visto antes. Pero no sé dónde.
‒ Mis salvadores, los busqué mucho rato. ‒
La chica nos abrazó. Sentimos algo de repulsión en un principio, pues era una desconocida. Luego su abrazo se sintió tan cálido que simplemente nos deshicimos en él.
"Mis salvadores"...
‒ ¡¿DAISY?! ‒ Lila abrió los ojos como dos enormes reflectores. Todos repetimos la expresión de su rostro en cuanto asimilamos.
‒ Sí.
‒ ¿En serio eres Daisy?
‒ La de los sueños, y las serpientes. ‒ Hizo una mueca de terror cuando mencionó su ofidiofobia.
‒ Vaya. Nunca nos había pasado esto.
‒ De hecho Lucy, nunca había muerto alguien en el sueño de otra persona...
‒ También es cierto. ¿Por qué nos buscaste, Daisy?
‒ Necesitaba agradecerles. Y... ‒ Del bolso que colgaba en su costado sacó un ramo de flores ‒ Traer esto para aquel que nos dejó. ‒
Nuevamente se hizo un melancólico silencio. La joven lo rompió rápidamente.
‒ Y bueno, ¿Qué hacen en este edificio?
‒ Aquí trabajamos, en eso que te mencionamos.
‒ ¿Dream Guardians?
‒ No lo menciones tan duro, shhhh.
‒ Oh vaya, no sabía que era tan secreto.
‒ Pues al parecer ya no tanto. ¿No están tus padres preocupados por lo que no estás en casa y es casi media noche?
‒ Mis... Oh vaya.
‒ ¿Qué?
‒ Digamos que no se preocupan. ‒ Sonrió amargamente.
‒ Bueno, ¿Y qué piensas hacer ahora que nos encontraste? ‒ Lucy interrumpió el tema.
‒ Pedirles que me reciban en su equipo.
‒ ¿Qué?
‒ Eso no es tan fácil.
‒ Pues lo recibieron a él ‒ Daisy me señaló.
‒ Es una excepción.
‒ Yo quiero ser otra excepción. Prometo ser buena. ¿Por favor?
‒ Supongo que si ya sabe de nosotros, tendremos que hablar esto con Jhon.
‒ No creo que sea el momento. Jhon no está muy bien. Ninguno está bien. ‒
Los silencios acompañaban la conversación con más fuerza conforme ésta avanzaba.
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D.G.S.A.: La Guardia de los Sueños (Completa)
Science FictionEl mundo de los sueños siempre ha sido un enigma para la humanidad. Que si existe, que si se puede viajar, que si hay una puerta. La Guardia de los Sueños encontró cómo entrar a protegerte de tus pesadillas, pero había algo más al otro lado de la p...
