PARTE V ‒ LA VERDADERA GUARDIA DE LOS SUEÑOS
Domingo, un mes después.
---Thomas ---
Huímos. Nos escondimos como ratas por un mes mientras recuperábamos energía y descubríamos qué había pasado. Nada, no había ningún lazo a ninguna parte. Todo estaba totalmente perdido.
Pasamos cerca de la antigua sede de D.G.S.A. y no encontramos nada. Nos tuvimos que ocultar porque estaba acordonado y sellado. Tuve que mentirle a mamá sobre un viaje de negocios. Fueron días turbios. Chloe nos recibió por casi un mes y nos cuidó mientras buscábamos métodos para mantener un estilo de vida mínimo.
Tres almas habían sobrecargado el portal del laboratorio y habían causado la pérdida de la Sección completa. Ahora estábamos a la deriva sin saber cómo continuar con los viajes a Oniria y lo que hacíamos para derrotar a nuestro ahora único enemigo: Fobos.
Las noches eran largas, con pesadillas atroces sobre todo lo vivido. Éramos atrapados una y otra vez por criaturas como Thánatos, veíamos morir a Leo, perdíamos a Cup. Más de una vez despertaba sobresaltado por una explosión como la que pasó en el Ensoñador. Lo único que me mantenía en tierra era Daisy a mi lado. Compartíamos una pequeña cama que nos había facilitado Chloe.
Los días no eran mejores que las noches, llenos de monotonía y dudas que nos llegaban constantemente a la cabeza, claro, cuando no estábamos desvelados y cansados de no poder dormir por el estrés post-traumático.
Un par de cicatrices de quemaduras decoraban mis hombros y casi toda mi nuca, mientras aún se notaban algunas de las de mi rostro causadas por cortes y caídas en Oniria. El Ensoñador era terriblemente peligroso para la salud corporal si se perdía el control de los sueños, por lo que sería bueno pensar en otras alternativas, pero ¿Cómo?
Todas las noches meditábamos unos minutos para tratar de conectarnos nuevamente con Oniria y entrar desde nuestros sueños a la ciudad para estar pendientes. Nada.
Cada llamada de mamá me destrozaba más, porque me sentía incapaz de estar tanto tiempo lejos, dejándola a la deriva. ¿Qué se supone que hiciera mientras me recuperaba de estas heridas que no podía mostrarle?
‒ Thom, ¿estás comiendo bien? ¿Viajaste solo? ¿Cómo va el trabajo? ¿Sí te has cuidado tu salud? ‒ No paraba de preguntar todo el tiempo. Siempre tenía algo que cuestionar.
‒ Estoy bien, madre. Gracias por preocuparte, estaré allí tan pronto como pueda, este viaje se me ha alargado. Viajé con Daisy y nos hemos estado cuidando.
‒ Se ven bien juntos, cuídala bastante.
‒ Eso hago, y ella a mí.
‒ ¿La quieres?
‒ Sí.
‒ Está bien, eso es lo más importante. Espero que en serio te estés cuidando mucho. ¡Los espero por aquí! ‒
Conversaciones monótonas para días planos. Tres o cuatro veces por semana se repetía el ciclo. Despertar, revisar las heridas, cuidar las de Dai, comer algo con Chloe, preguntarle cómo está la ciudad, esperar visita de algunos más del antiguo D.G.S.A., hablar con mamá, meditar un rato, abrazar a Dai porque entraba en alguna crisis de ansiedad o pánico, dormir lo poco que se pudiera dormir entre pesadillas y ansiedad.
¿Qué se supone que sigue? Cuando no estaba ansioso, estaba iracundo. Perdidos.
--- Daisy ---
Impotencia total. Las pesadillas me consumían lentamente. ¿Qué nos pasó?
Se suponía que dejábamos atrás todo el miedo, pero los aferramos todos nuevamente después de casi perder la vida en el accidente con Cup y Deimos.
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D.G.S.A.: La Guardia de los Sueños (Completa)
Ficção CientíficaEl mundo de los sueños siempre ha sido un enigma para la humanidad. Que si existe, que si se puede viajar, que si hay una puerta. La Guardia de los Sueños encontró cómo entrar a protegerte de tus pesadillas, pero había algo más al otro lado de la p...
