Mismo sábado
--- Thomas ---
Abrí los ojos. Un dulce aroma me hizo levantar. Eso y el hambre...
¿Hambre? ¿No se suponía que estaba soñando? No sabía que podía sentir hambre mientras soñaba.
‒ ¿Estás bien? ‒ Lila me ayudó a sentar.
‒ Eso creo.
‒ ¿Qué nos ha sucedido? ‒ Preguntó Lucy.
‒ Al parecer era un portal. Como el que usamos para entrar y salir del mundo hacia los sueños.
‒ ¿Y dónde se supone que estamos?
‒ No lo sé. ¿Y Daisy?
‒ Aún no despierta.
‒ Ha sido una noche pesada para ella. ‒
Daisy abrió un poco los ojos y se trató de sentar, desvaneciéndose de inmediato.
‒ ¿Qué me pasa?
‒ Descansa novata, es mucha la energía que has consumido.
‒ ¿Dónde estamos?
‒ Ninguno lo sabe...
Nos pusimos en pie y divisamos un poco el lugar. Era un hermoso pastizal, lleno de flores y un aroma a tranquilidad; A lo lejos había cultivos de trigo, y una algodonera. Pero lo que más llamaba la atención, era una nube que parecía bajar desde los cielos y tocar suavemente la tierra.
‒ ¿Y eso?
‒ No lo sé. Pero se ve divertido, ¿Vamos? ‒ Daisy curioseaba el entorno y se animó a ir.
‒ ¿Divertido? Nuestra vida está en peligro...
‒ Ay Lucy, cálmate y relájate. No creo que un poco de aire fresco haya matado a alguien.
‒ Lila tiene razón. Además esas nubes se ven interesantes. ¿Vamos a ver qué hay?
‒ Yo los sigo. Solo porque no puedo perderlos de vista, quién sabe en qué problema se metan... ‒
Con Lucy a regañadientes, caminamos hacia la nube que tocaba la tierra y descubrimos que era una suerte de escalera, una muy suave por cierto.
Decidimos subir. Caminamos y caminamos, pero extrañamente no nos agotamos más, sino que mantuvimos el ritmo.
Cuando llegamos arriba, vimos un extraño manto nuboso que cubría las mismas nubes.
‒ ¡Yo no me voy a parar en eso!
‒ Qué, ¿Te asusta caer? ‒ Daisy se arrojó sobre la nube, y rebotó de inmediato como si fuera un colchón.
‒ ¡Se ve divertido! ‒ Lila también saltó.
Caminamos a través del manto, que de vez en cuando dejaba ver algunos estanques con agua cristalina e incluso uno que otro animal, como conejos y ardillas. Incluso había algo de tierra y árboles. La luz de un extraño sol se difuminaba en suaves capas de azul, violeta, amarillo y rojo, que se deshacían entre las nubes, haciéndolas parecer algodón suave.
‒ ¿Será el paraíso? ‒ Preguntó Daisy.
‒ ¿Será el cielo? ‒ Contestó Lila con una pregunta.
‒ ¿Estaremos muertos? ‒ Rompió Lucy con el momento.
‒ ¿No puedes relajarte por un momento?
‒ Estoy caminando en nubes semisólidas en medio de un lugar que parece un paraíso pintado por Miguel Ángel. ¿Cómo me voy a tranquilizar si todas las alegorías del cielo son más o menos así?
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D.G.S.A.: La Guardia de los Sueños (Completa)
Science FictionEl mundo de los sueños siempre ha sido un enigma para la humanidad. Que si existe, que si se puede viajar, que si hay una puerta. La Guardia de los Sueños encontró cómo entrar a protegerte de tus pesadillas, pero había algo más al otro lado de la p...
