El mismo martes
--- Thomas ---
Corríamos como locos luego de cruzar el portal que no nos había llevado precisamente a Oniria. Este lugar parecía abandonado por la vida y el destino, carecía de luces fuertes y mantenía una lluvia suave pero constante. El frío calaba fuertemente nuestros huesos y dolían como si estuviéramos despiertos. No solté en ningún momento a Daisy, pues a veces había niebla, y parecía intentar separarnos.
‒ ¿Estaremos bien? ¿Por qué no podemos volver a nuestros cuerpos?
‒ No lo sé, Dai, pero algo debemos hacer.
‒ ¡Aquí están! ‒ Sonó un grito a la distancia.
‒ Tengo miedo Thom. ¿Y si morimos aquí como si estuviéramos usando el Ensoñador?
‒ No lo permitiré, Dai. ‒
Mis palabras eran vacías. Yo no sabía qué hacer. Nunca me había enfrentado a algo tan terrible como estar alejado de mi cuerpo.
Un rugido interrumpió mis pensamientos. ¿Un rugido? ¿Y ahora qué?
‒ ¡Thom!
‒ Lo sé. No sé qué hacer. ‒ Me detuve y me acerqué mucho a Dai.
Escuchamos movimientos rápidos a ras del suelo fangoso y los arbustos. Había movimiento pero no lo veíamos, me sentí como acechado por un veloz tiburón, o una pantera.
¡ZAS!
Una sombra exageradamente ágil atravesó entre ambos y nos separó. Por un momento el silencio se hizo más espeso que la misma neblina y Dai me miró aterrorizada.
‒ ¡THOM!
‒ ¿Qué? ‒ Una gota corrió por mi mejilla. Me la sequé con la mano, descubriendo así que era sangre lo que corría por mi rostro. El dolor comenzó a llegar por oleadas, había recibido un corte en mi mejilla. El miedo comenzó a alimentar mi mente.
¿Qué eran?
¿Qué querían?
¿Cuántos eran?
‒ ¡Thom! ¡Abajo! ‒ Me agaché como pude y rápidamente un golpe de Dai desvió el ataque de la criatura y la arrojó contra el fango cercano, dejando ver por primera vez la figura de la sombra que nos acechó desde que cruzamos el portal.
‒ ¿Qué es eso? ‒
La sombra no tenía una forma específica pero sí se le notaban cuatro extremidades irregulares que iban y venían en una ondulación de su oscuridad misma. No poseía un rostro notorio pero sí alumbraban dos rojas esperas como si de sus ojos se tratara.
‒ ¡Hay más! ‒ Escuchamos atentamente los arbustos luego de que la criatura se parara rápidamente y se perdiera entre ellos. Eran unos tres, tal vez cuatro.
Se movían lentamente entre la espesura del bosque y la neblina, dejando pisadas encharcadas que mis oídos no podían identificar de dónde venían. El cansancio empezó a notarse más y más, pero no sentía que regresara de ninguna forma a mi cuerpo, solo estaba allí, agotado por la larga noche lejos de Terra, con una herida en la mejilla.
‒ ¡Ahí! ‒ Señalé de donde creí que iban a saltar, pero nunca salió la criatura. Las pisadas se acercaban más y más pero no salían del matorral.
‒ ¡Ahí! ‒ Gritó Dai, señalando un lugar diferente esta vez. Las criaturas salieron de donde menos pensamos y pasaron nuevamente entre nosotros, dejándonos un par de rasguños.
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D.G.S.A.: La Guardia de los Sueños (Completa)
Science FictionEl mundo de los sueños siempre ha sido un enigma para la humanidad. Que si existe, que si se puede viajar, que si hay una puerta. La Guardia de los Sueños encontró cómo entrar a protegerte de tus pesadillas, pero había algo más al otro lado de la p...
