--- Daisy ---
Perdí el conocimiento de un momento a otro. No sentí nada, no escuché nada.
Luego, un susurro grave, vibrante, en mi oído.
‒ Quédate aquí, iré por tu artefacto de sueños eternos. ‒
Hubo silencio. No me podía mover. ¿Sueños eternos? Mil cosas pasaron por mi cabeza. ¿Dónde estaba? ¿Dónde está Thomas?
Temí por mi vida, pero no podía hacer nada.
Había caído fácilmente entre los brazos de Thánatos, quien me habría secuestrado hasta quién sabe dónde. No podía permitir esto. ¿Por qué tenía que caer víctima de todo esto? ¿Por qué no podía defenderme sola? Siempre me ayudaba alguien. D.G.S.A., Thomas, Zeus...
‒ ¡Daisy!
‒ ¿Eh? ‒ Era Thomas. ¿Por qué no podía abrir los ojos?
‒ ¡Despierta! ¡Daisy! ‒ Mi cuerpo no respondía. Mis labios solo se movieron con sorpresa pero nada más.
‒ Daisy, no te me vayas por favor... ‒ Thomas me susurró al oído. No me quería ir. ¿Qué hacer? ¿Cómo volvía?
‒ Es inútil, torpe humano. La vas a perder en contados segundos. ‒ ¿QUÉ? La voz gruesa y fuerte de Thánatos sonaba llena de incomodidad y mal genio. ¿Perder? ¿Me iba a matar?
‒ ¡Para qué la quieres! ‒ Mis ojos no se abrían. Estaba inconsciente pero paralizada.
‒ Eso no te importa, muchacho. Vete y perdonaré tu vida, solo hace falta una más.
‒ ¿Una? ¿Para qué?
‒ Última advertencia, estúpido mortal. ‒ Thánatos sonaba genuinamente fuera de sus casillas. ‒ Vete, y déjala a su muerte, o me los llevaré a ambos. ‒ No podía perder así. No ahora. No aquí.
‒ ¡No te voy a permitir tocarle un cabello! ‒ Estaba desesperada. No podía ver a Thomas, ni lo que pasaba, ni moverme. Solo estaba ahí, esperando mi muerte, y confiando en que me salvaran. De nuevo.
‒ ¡BASTA YA! ‒ Una onda de calor recorrió mi cuerpo. Ardía, dolía. ‒ En mis manos tengo el hechizo con el que pienso dejar ir a Daisy. Se llama Muerte Dulce. Mi poder es dejar que se vaya sin sentir nada. Ya ejecuté mi plan y mi traición, Thomas. Por favor no me hagas matarte a ti también. ‒
¡Estúpido! ¡Traidor! ¿Por qué estaba así? ¡ME TENGO QUE MOVER!
‒ Tómame a mí en vez de ella.
‒ Qué romántico, chico. Pero no será posible.
‒ ¿Qué debo hacer para que me tomes a mí?
‒ ¿Has sido tocado o apoyado por alguno de los Primeros?
‒ Sí. ‒ ¡NO! ¡Thomas mentía!
‒ Como me estés mintiendo muchacho, tu muerte será todo lo contrario a un dulce beso del viento.
‒ Llévame en vez de a ella. Tendrás mi energía y lo que quieras de mí, a cambio de que perdones su vida.
‒ Acepto tu trato. ‒ Silencio completo.
No podía más. No podía rendirme. Necesitaba energía, MI energía, no la de nadie más.
Grité y grité internamente hasta que, de la nada, una corriente me sacudió por completo y me sentí flotar por un segundo, me visualicé en un halo anaranjado en medio de la nada.
ESTÁS LEYENDO
D.G.S.A.: La Guardia de los Sueños (Completa)
Science FictionEl mundo de los sueños siempre ha sido un enigma para la humanidad. Que si existe, que si se puede viajar, que si hay una puerta. La Guardia de los Sueños encontró cómo entrar a protegerte de tus pesadillas, pero había algo más al otro lado de la p...
