Martes
--- Daisy ---
Dos noches intentando. Dos noches de meditación, métodos de relajación, masajes y cuidados. Finalmente habíamos podido acceder a nuestros sueños.
Personalmente entré a un terreno vacío. Pude organizar un poco el espacio y ensoñar como lo hacía antes de conocer D.G.S.A. y su máquina. Lo convertí en un pueblito que me recordaba la casa donde viví de pequeña.
Caminé por el espacio que yo misma estaba creando y seguí la instrucción de Thomas: El lugar notorio menos obvio.
Empecé casa por casa en el pueblito que por cierto estaba desierto. En algunas había una sala cómoda con un televisor presentando todo lo que veía en mi infancia. En otras había desayuno servido, o una comida deliciosa. Decoraciones diferentes marcaban las paredes, y siempre había retratos míos. Probé entrando por cada puerta que ví, cada espejo y cada vidrio.
Luego de un rato dejé el pueblo atrás, acercándome a un estanque a refrescarme la cara. Miré el agua, que no mostraba reflexión alguna, y traté de recordar si los espejos reflejaban algo en mis sueños. Volví al pueblo y observé los espejos fijamente uno a uno: Todos marcaban bien mi figura y mi rostro, pero el lago no.
Corrí de nuevo hasta la orilla del lago y contemplé el agua que mostraba un viso de luz pero nunca el reflejo de nada más. Tomé impulso, respiré profundo y contuve el aire en mis pulmones, y me lancé con los ojos cerrados por si caía dentro del estanque y no en el Tejido Onírico.
Lo único que me recibió fue un charco de lodo que de inmediato me ensució por completo. Estaba dentro.
‒ ¡Dai! ¡Pudimos! ‒ La voz de Thomas fue una melodía llena de amor que confirmó dónde estaba. Le abracé.
‒ ¿Y ahora qué sigue?
‒ Llevo poco aquí, pero no es la misma Oniria. Es más, siento que estamos en Efialtra.
‒ ¿Por qué lo dices?
‒ Baja la voz. He visto criaturas rondando.
‒ Está bien, hablaré más suave ‒ No entendí qué estaba pasando pero empecé a susurrar para evitar problemas. Thomas me tomó de la mano y empezó a caminar despacio y lo más agachado posible. No entendía mucho, mi vista apenas se adaptaba a la luz y empezaba a notar los cambios del Tejido.
Lo primero que noté conforme caminábamos a rastras eran armas clavadas en un suelo de tierra que nunca había visto antes. Charcos de lodo. De cuando en cuando veía huesos roídos por el tiempo, armaduras de bronce, escudos. Un casco. No entendía de dónde provenía este campo de batalla pero trataba de imaginar que era algo que se escondía.
‒ ¿Qué es todo esto, Thom?
‒ Son los rezagos de la guerra de hace dos milenios.
‒ Cuánta desolación...
‒ Sí. Shhh, cuidado. ‒
Thomas se detuvo y nos ocultó tras el escudo más grande que encontró en el lugar. Pasaron un par de sombras.
Esto era Oniria, y caminábamos por los lugares donde antes había nubes. Las sombras siguieron su camino y nosotros el nuestro.
Nos acercamos tanto como pudimos a la ciudad, pero no veíamos caras conocidas. Solo veíamos sombras aquí y allí, rasgando de alguna forma las construcciones. Gran parte del espacio que habríamos recorrido antes, se veía totalmente deshecho por los desgarros energéticos causados por las batallas y Los Oscuros.
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D.G.S.A.: La Guardia de los Sueños (Completa)
Science FictionEl mundo de los sueños siempre ha sido un enigma para la humanidad. Que si existe, que si se puede viajar, que si hay una puerta. La Guardia de los Sueños encontró cómo entrar a protegerte de tus pesadillas, pero había algo más al otro lado de la p...
