Capítulo 40 ‒ La Herencia

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---Daisy ---

Desperté a raíz de un fuerte estallido triple que hizo eco en todo Oniria. Asustada miré a mi alrededor, tenía aún mis heridas, pero no sangraban. Mi vista, borrosa, no me dejaba enfocar a quienes luchaban cerca de mí.

‒ ¡Ya muérete! ‒ Era la voz de Lucy

‒ ¡No sin llenarte de líneas! ‒ ¿Eris? Claro, ya iba recordando. Zeus entró a protegerme y luego Eris se lanzó contra nosotros. Estaban peleando. ¿Y Zeus?

‒ ¡Lo traicionaste! ‒ gritó Lucy bastante agitada.

‒ Igual en algún momento me uniré a él, ¿por qué no podía ser después?

‒ Pero robaste su poder, ¡Eres una maldita bruja! ‒ Eris soltó una carcajada.

‒ Lo bruja sí, ¡Lo maldita lo tienes tú con esa vida de víctima que vives!

‒ ¡Viví! Y ahora es diferente. Ahora vas a desaparecer y no habrá más discordia en mi existencia.

‒ ¡O no habrá existencia! ‒ Sentí las pisadas agitadas de ambas luchando de cerca entre los charcos y el lodo.

Mi visión volvió a a la normalidad. A mis pies había un extraño guante de color azul. Lo tomé y lo contemplé algo ida aún por todo el daño y el agotamiento. Ese azul me recordaba a Zeus.

‒ Esta es mi herencia ‒ ¿Ah?

Una voz atravesó mi pensamiento. Era Zeus.

‒ Ahora te pertenece mi legado. Solo éramos humanos jugando a ser dioses, pero llegamos a entender perfectamente este mundo.Lamentablemente no hay forma de regresar y las esencias se desvanecen tarde o temprano. Todos fuimos eternos, hasta que elegimos dejar todo.

‒ ¿Zeus? ¿Por qué dices eso? ‒ Lo dije en voz alta, tratando de encontrar la fuente de esa voz, que evidentemente no pertenecía aun espacio, sino a mi consciencia misma.

‒ Fuimos los guardianes y a la vez los agresores de este mundo.Creímos elegir lo mejor, esperando a que alguien llegara a heredar nuestra tarea. Nos corrompimos, vimos caer hermanos, apagarse,oscurecerse, desaparecer. Ahora he elegido dejar todo y fundirme con la energía de Oniria. Te confío este objeto, que carga con la energía que aprendí a vivir y descifrar en este mundo. Úsalo con cuidado, ustedes tienen dosmil años de ventaja y sabiduría sobre nosotros. Cuiden Oniria. Cuiden Efialtra. ‒

La voz dejó de resonar en mi cabeza. Una lágrima se me escapó y se camufló entre las gotas de lluvia que empapaban mi rostro. Zeus y los demás solo habían creído dominar Oniria, pero finalmente se entregaron a ella, y ella los cambió.

Me incorporé, me sequé el rostro y me organicé el cabello para que no pesara sobre mi frente. Me puse el guante y de inmediato sentí la energía de Zeus unificarse a la mía, su poder no era el rayo así el lo hubiera elegido así, su poder era materializar energía en Oniria, canalizar a todos los que ya se habían desvanecido en este mundo. Es difícil de aceptar. Es difícil de entender. Nos estaban entregando la llave de Oniria, lentamente. Nos pedían proteger todo el Tejido, pues parecía ser uno y comportarse como uno solo.

Todos estos monstruos que alguna vez fueron humanos perdieron toda su humanidad a cambio de comprender la realidad de este universo, y en el camino se perdieron a sí mismos. Solo pedían un descanso, algo de cordura, regresar a Tierra o desaparecer para no pensar más.

‒ ¡Discordia! ‒ Grité mirando el combate entre Eris y Lucy ‒¡Es justo que te vayas con él!

‒ ¿Sigues viva? ‒ Eris escupió al suelo. Lucy me miró con duda y sorpresa. ‒ ¿No te habías rendido ya?

D.G.S.A.: La Guardia de los Sueños (Completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora