Día 1 desde la explosión
--- Jack ---
Pánico. Es todo lo que podía sentir después de semejante conclusión a nuestro experimento, un fallido experimento. Debía huir, debía separarlos y hacer que se perdieran.
No podía permitir que descubrieran nada. Aproveché el humo generado por la explosión y desaparecí los archivos de mi oficina.
‒ ¡No nos hagas esto Jack!
‒ No tengo otra opción ‒
Les abandoné después de tanto juntos, me sentía un traidor. ¿Qué más podía hacer?
Si Albert nos descubría, sería el fin. Era un arma demasiado poderosa, cerrarían las instalaciones y construirían unas mejores, con mayor control, a escondidas de la humanidad y de otros gobiernos.
El plan B debía entrar en acción: Dividirnos para evitar que nos encontraran.
Huí a través de una serie de túneles abandonados que poseía la ciudad hasta llegar al final del alcantarillado, a las afueras de la civilización. Llegué al refugio que había preparado con cuidado en el bosque, la cabaña donde crecí.
‒ No podemos hacer esto, Jack. ‒ Retumbaba en mi mente la voz de Drake. Habíamos tenido una conversación días antes de suicidarse y que dejara solos a Thomas y su madre. ‒ Si seguimos con estos experimentos podríamos morir, o peor aún, que el gobierno nos saque toda la información. ‒
O sea, sí, eso era lo que pasaría. Pero no tenía que ser así. Podríamos trasladar las instalaciones clandestinamente y esconderlos a la vista de todos, con una fachada sencilla. El Gobierno no sospecharía de algo tan obvio y más si el consumo de energía se mantenía bajo. Simularíamos varias secciones para que la gente trabaje como si hiciera parte de un grupo grande de personas que ayudan al mundo mientras sacamos adelante la investigación, pero en realidad serían solo dos equipos o tres, una máquina para que el consumo no sea llamativo.
‒ Jack, tenemos que sacarlos de Oniria. Es un lugar hermoso, pero ellos quieren vivir de nuevo.
‒ ¿Quién te tiene así, Drake?
‒ Nadie. Me he conectado fuertemente con Eros, y podemos generar un mundo maravilloso.
‒ Si Morfeo los encerró allí es porque algo se guardan.
‒ No, Jack. No tiene que ser así. No tienen que ser malos. No todo es terrible en el mundo.
‒ No quiero tomar riesgos. ‒
Dos días pasé recordando a Drake y su forma altruista de ver al mundo. Siempre sonreía. Me mostraba fotos del pequeño T.J.
La cabaña me estaba afectando. ¿Cómo estarían los muchachos? Tenía que hacer algo para apoyar el plan B, pero tenía que recuperarme. Total, la explosión me había llenado de heridas por esquirlas de metal que volaron desde el Ensoñador.
Me atormentaba la situación. No sé qué me dolía más a lo largo de las noches, si las heridas por el accidente reciente, o el pecho por las muertes de la mitad de mi personal, pero sobre todo de Drake y Leo.
Día 4
Empecé a dejar de dormir. No podía concentrarme para entrar a Oniria o Efialtra. Estaba totalmente desconectado de mi ser consciente y la vista se me hacía muy pesada como para leer algunos datos recopilatorios de los libros que Drake ocultó aquí años atrás.
Día 7
Deliraba. Veía cosas. Empecé a creer que me atacaría un animal salvaje, pero estábamos en el campo, no en el bosque. Recurrí a pastillas para dormir. Sería un problema porque no podría ensoñar definitivamente, pero necesitaba dormir.
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D.G.S.A.: La Guardia de los Sueños (Completa)
Science-fictionEl mundo de los sueños siempre ha sido un enigma para la humanidad. Que si existe, que si se puede viajar, que si hay una puerta. La Guardia de los Sueños encontró cómo entrar a protegerte de tus pesadillas, pero había algo más al otro lado de la p...
