Capítulo 39 - Gato Encerrado

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--- En Oniria ---

La daga con la que Eris acababa de atravesar a Zeus brillaba de un color mezclado entre el azul metálico y el amarillo de la podredumbre de las armas de la bestia de la discordia.

Lucy notó el cambio de energía y su piel se erizó por completo, dejó el guante que le dió Zeus junto a la aún durmiente Daisy y caminó hacia Eris.

A lo lejos Jack había comenzado a forcejear cara a cara, lanza a lanza, con Fobos. Ambos sonreían, parecían hasta divertirse. Thanatos tenía acorralado a Hypnos, quien solo recibía golpe tras golpe.

El equipo 1 luchaba a través de la ciudad y apoyaba a los desesperados Oniros que trataban de retomar como locos sus espacios, sus hogares. No había palabras, solo gritos; no había calma, solo sangre y muerte.

Lila respiró profundamente y disparó a la última Efialtis que permanecía en pie. Luego, se ubicó en la parte alta de un pequeño edificio con balcón y se preparó para apuntar. Nunca había usado su aprendizaje de armas tan fuertemente como ahora, pues debía poder diferenciar aliados y enemigos mientras disparaba. Chris arrojaba sus mecanismos para mantenerla protegida; ella, solo respiraba.

Uno, dos, tres, disparo.

Uno,dos, tres, disparo.

Cada respiración profunda era un movimiento de su arma que lentamente disipaba a la mayor parte de los enemigos que se dejaban ver con facilidad. Estaba evitando al máximo disparar hacia sus amigos, pues tenía miedo de herirles, desconfiaba en ello. Su herida, no la física sino la que llevaba en el corazón a raíz del ataque de Eris y Enio la tenían dispersa, dudosa.

Apuntaba a veces en la dirección de Lucy, quien había empezado un agitado combate de evasiones y esquivos golpes que cortaban la lluvia y el viento alrededor de ambas, espíritu y humana. No, no puedo hacerle daño. No quiero herir a nadie de nuevo.

Veía el combate entre Thanatos e Hypnos, entre Jack y Fobos, chocaban grandes fuerzas, Thanatos seguía acorralando a Hypnos, pero no podría hacer un disparo limpio si no se alejaban del lugar en el que estaba encerrando al pobre Oniro. A veces Jack esquivaba un ataque de Fobos para luego enviar un golpe hacia Thanatos y hacer que Hypnos se librara por un momento más y pudiera seguir atacando, pero se notaba el agotamiento conforme el combate avanzaba.

Uno,dos, tres, disparo. Otra sombra caía, manteniendo el combate entre ellos cuatro libre de interferencias, es lo menos que podía hacer.

A lo lejos, Daisy trataba de abrir los ojos, pero estaba ida completamente, mareada, privada de movimiento. Lucy enviaba golpe tras golpe sin poder siquiera tocar a Eris, esta en cambio asestaba cada puñalada como el trueno, a escasos milímetros de hacer el golpe fatal o excesivamente dañino. La cara, los brazos, los costados de Lucy se llenaban lentamente de hilillos de sangre que marcaban su lentitud al esquivar y la ventaja del demonio sobre ella,a raíz de haber absorbido la energía de Zeus.

Uno, dos, tres, disparo. Lila se detuvo, no había más sombras allí, solo aquellas dos luchas que no se detenían a pesar del movimiento del viento, de la lluvia, o de la marea de la batalla en la que todos estaban sumergidos.

De la nada, una oportunidad. Hypnos y Thanatos salían a campo abierto, cerca de la lucha entre la Sombra mayor y el líder de la Guardia de los Sueños. Finalmente podría dispararle a Thanatos.

Hypnos logró un movimiento que dejó a Thanatos con el costado abierto, Lila respiró.

Uno, dos, tres, disparo.


---Thomas ---

Me concentré como pude. Me mantuve en el sueño, pero podía sentir cada fibra de mi cuerpo en la cama real, podía sentir ambos lugares, los diferenciaba. ¿Esto sentía Jack cuando ensoñaba? ¿Este es el poder de los Felinos?

D.G.S.A.: La Guardia de los Sueños (Completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora