Capítulo 3

403 46 50
                                        

(El castillo de Lucifer en el infierno)

Dedicado a Lee_Marshall

††††††††††††††††††††††††††††

Pov Lucifer:
Es mucho más hermosa de lo que jamás pude imaginar, su pelo largo castaño, sus ojos castaños, su forma de ser y, sobre todo, su sonrisa.

Toda ella era perfecta y me volvía loco de solo pensar que todavía me quedan dos semanas hasta poder subir a la Tierra y reclamarla como mi mujer y mi reina.

—Majestad, le traigo noticias de su reina –Me informó uno de mis vasallos mientras me dejaba una carta de Dean, un adolescente que está en el mismo instituto que mi mujer.

Pero eso lo dejaremos para otro momento porque ahora mismo tengo unas ganas enormes de ir a la Tierra y matar al desgraciado que ha osado tocar a mi reina.

"Alteza, la reina ha tenido un percance con un imbécil del instituto; al parecer uno de sus amigos se estaba peleando contra un licántropo y cuando el perro se disponía a golpear al amigo de la reina, una animadora la ha empujado. Siendo la reina la que recibió el puñetazo, ahora mismo estamos en la enfermería del instituto. Atentamente, Dean".

—Angus, ocúpate de que todo siga como hasta ahora —Dije mientras me levantaba de golpe de mi trono y caminaba hacia las puertas de mi castillo.

—Su majestad, ¿a dónde va? —Preguntó Angus mientras me miraba preocupado.

—Voy a la Tierra, mi mujer me necesita. —Fue lo único que dije antes de empujar las enormes puertas y salir al exterior donde se escuchaban los gritos de las almas impuras siendo castigadas.

—Pero alteza, eso está prohibido, usted no puede viajar a la Tierra, no puede... —Comenzó a decir Angus, pero se cayó en el mismo instante en el que me detuve en mitad del pasillo y él chocó contra mi espalda.

—¿Cómo has dicho? —Le pregunté con tono neutral mientras apretaba las manos en puños.

—Yo solo... —Comenzó a tartamudear Angus, pero no le dejé terminar; ahora mismo sentía unas ganas enormes de arrancarle la cabeza de cuajo.

—Nadie puede negarme nada. ¿Lo has entendido, Angus? NADIE, NI MUCHO MENOS, ME PUEDEN EVITAR SUBIR A LA TIERRA PARA VER A MI MUJER –Grité enfurecido mientras mi voz se tornaba más grave y diabólica.

—Es cierto, alteza... —Le suplico perdón –Me rogó Angus mientras se inclinaba hacia mi.

–Que sea la última vez que cuestionas mis decisiones, Angus –Dije antes de salir del infierno y aparecer en la Tierra de una vez por todas.

Necesitaré un vehículo para llegar hasta mi mujer de modo que vamos a conseguir uno ahora mismo. Lo primero es hacer un juego de manos y.... Listo, ya tengo mi coche.

 Listo, ya tengo mi coche

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
ResurrectionDonde viven las historias. Descúbrelo ahora