Capítulo dedicado a las tres primeras lectores que comentaron en el anterior capítulo:
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Pov Gabriel:
Estoy observando por la ventana de la habitación, cómo los soldados de Taric están maltratando a una de las criadas y acto seguido aparto la mirada para no contemplar como la despojan de su ropa y abusan de ella.
Animales, todos y cada uno de ellos son unos animales sin corazón que no se arrepienten de nada de lo que han hecho, hacen y de lo que seguramente harán. Pero, ¿Qué se puede esperar de ellos? Al fin y al cabo son desterrados, parias de la sociedad licántropa que han deshonrado el honor de dicha comunidad.
–Bueno, Alec me ha dicho que te niegas a comer. ¿Por qué? –Esa es la primera pregunta que me hace Taric al entrar en la habitación, aunque para mi sigue siendo una cárcel.
Por muchas cortinas bonitas, cuadros (que seguro que valen más que el castillo de la abuela, mi casa y la de mis padres juntas) y los bonitos objetos que la decoran.
Una cárcel de oro en toda regla y a pesar de llevar 2 semanas atrapada en ella, la sigo odiando como el primer día que acabé en ella.
Eso me hacer recordar a Lucifer... Y lo que le hicieron los hombres de Taric, lo cual provoca que mi odio crezca aún más hacia él.
–¿Acaso me crees tan idiota como para comer algo que tú o cualquiera de tus mercenarios haya podido hacer? Con el fin claro está, de matarme –Le contesté yo con una pregunta mientras le fulminaba con la mirada.
–Cierto, se me olvidaba el "pequeño" detalle de que eres la hija de Jessica Bladimir y Sergey Vandecot pero sobretodo, eres la nieta de la GRAN Kira Bladimir. De modo que eres una puta toca cojones de nacimiento –Dijo Taric con una sonrisa falsa y un tono lleno de fastidio.
–Y es para mi un gran orgullo, sobretodo si eso te hace sentir tan débil e inferior –Dije yo con una gran sonrisa.
Pero esa sonrisa se borró en el mismo instante en el que la mano derecha de Taric impactó contra mi mejilla izquierda, haciéndome caer al suelo por la fuerza del golpe.
–Vuelve a decir algo como eso... Y te dejaré una marca de advertencia en esa bonita cara tuya ¿entendido, sobrina? –Me preguntó él cuando se puse en cuclillas frente a mi con aquella sonrisa arrogante.
Yo no dije nada, simplemente lo miré con todo el odio y el asco que sentía en ese mismo instante, luego él se largó de la habitación y fue en ese momento cuando pude soltar mis lágrimas.
No por el dolor del golpe, ni por la humillación que sentía al haber sido capturada y no haberme resistido como tantas veces me había enseñado mamá, sino por la impotencia de no tener nada para acabar con toda esta jodida mierda que nos está volviendo locos a todos.
Sin más dilación me fui a dormir, era lo único que podía hacer en este sitio hasta que se dignasen a dejarme salir a tomar el aire por lo menos.
Al día siguiente me desperté rápidamente al escuchar pasos en la habitación, una chica con la cara golpeada y la ropa sucia además de rota por algunas zonas, me miraba con una pequeña sonrisa amistosa.
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Resurrection
WerwolfVampiros y Lobos, libro 3: Gabriel jamás se imaginó que sería la novia del diablo, pero sólo había que echar un vistazo al desastre que era su vida para comprobar que no estaba equivocada. Como si eso no fuera problema suficiente, su tío paterno, Ta...
