El elemento sorpresa siempre resulta útil. Tened presente que a los hombres les gusta la variedad. Si podéis ofrecérsela, no necesitarán buscar distracciones en otra parte.
Del capítulo titulado «Entender a tu presa»
¿Te importaría —preguntó Lea, arqueando una ceja con recelo —decirme en qué estabas pensando?
Era un delicioso día de otoño. El cielo parecía impoluto, soplaba una brisa cálida, y ellas estaban sentadas en el jardincito de su hermana. Una de las niñas que corría en círculo sobre la hierba se dejó caer encantada con un estridente chillido de alegría, y empezó a rodar sin preocuparse de la posibilidad de mancharse el traje de encaje. ______ contempló las payasadas de su sobrina e intentó disimular una sonrisa.
—¿Podrías concretar más?
Su hermana le lanzó una mirada gélida. Era cinco años mayor, y también rubia y esbelta. Puede que se parecieran, pero Lea siempre había sido un tanto mojigata.
—Sabes muy bien de qué estoy hablando. Todas las crónicas de sociedad mencionan el diseño de esa modista francesa que luciste en la ópera y que suscitó los comentarios de todo el mundo. Según dicen, o bien era la última moda, o el modelo más provocativo visto en público en los últimos tiempos.
Por muy duquesa que fuera, _______ se sintió de inmediato como la niña que había sido, reprendida por su hermana mayor.
—Era atrevido —admitió, —pero decidí llevarlo por una buena razón. Y entre los asistentes había otras mujeres con escotes parecidos.
—Espero que te des cuenta de que eres una de las jóvenes más envidiadas de la sociedad. — Lea se levantó, se acercó a levantar a su hija con delicadeza, le sacudió las briznas de hierba del dobladillo, y la conminó a volver a jugar con los otros dos niños. Volvió al banco bañado por los cálidos rayos del sol y se sentó, recogiendo con prestancia el vuelo de la falda. —No puedes hacer algo escandaloso y creer que no generará comentarios. Eres la duquesa de Rolthven.
—Solo pretendía que Harry se fijara en mí, nadie más.
—¿De qué hablas si puede saberse? A mí me parece que él ya se fija en ti. Es tu marido.
—Lo cierto es que esa noche lo hizo. —Al recordar el trayecto en carruaje, _______ sonrió para sí.
—¿Qué quieres decir?
_______ se encogió de hombros confiando aparentar un rechazo superficial, cuando en realidad sus sentimientos sobre el asunto eran todo menos superficiales.
—¿Está mal que desee más de mi matrimonio?
—Yo creía que te sentiste en el séptimo cielo cuando te casaste con Harry y que, al contrario que la mayoría, estás enamorada de tu marido.
—Lea frunció su frente tersa de forma casi imperceptible.
Todo eso era verdad.
En realidad, ese era el problema. Si su único deseo hubiera sido casarse con un duque poderoso, tal vez se habría dado por satisfecha con la posición social, el dinero y la influencia que ello le reportaba. Pero igual que Lea con su Henry, _______ se habría casado con Harry aunque hubiera sido corriente en todos los sentidos.
—Amo a Harry, ese no es el tema. Bueno, supongo que sí lo es. —_______ se ajustó las faldas de seda con una mano indolente, y concentró la mirada en los niños que jugaban. —Creo que él está contento de haberse casado conmigo. Sé que le atraigo y que incluso disfruta de mi compañía, aunque en mi opinión no nos vemos lo bastante. Pero ¿me ama? De eso no estoy segura. Para nuestra sociedad sería perfectamente aceptable que no me amara, y estoy segura de que yo me daría por satisfecha si mis propios sentimientos no estuvieran en juego. Pero ansío algo más que estar satisfecha. Deseo ser feliz, y deseo aún más que él lo sea.
—Dudo que le haga feliz verte aparecer en público a medio vestir —señaló Lea, en su eterno papel de hermana mayor.
—Le molestó muchísimo —reconoció _____. —Pero también le... quizá por primera vez desde que nos conocimos... tuve la sensación de ser yo misma y de que, le guste a él o no, tal vez mi forma de actuar no será siempre la prevista. —No pudo evitar una sonrisa maliciosa. —Por otro lado, en cuanto estuvimos solos, tuve la clara impresión de que después de todo él admiraba bastante el vestido. Lo cual, tal como he dicho, fue mi única razón para lucirlo. Hasta ahora nuestro matrimonio ha transcurrido solo de acuerdo con sus términos. Eso va a cambiar. Yo quiero que compartamos nuestras vidas, no solo la misma dirección.
Su hermana se quedó callada un momento, luego hizo una mueca y se echó a reír.
—Ya veo. Pareces muy decidida. De niña eras muy tozuda cuando se te metía una idea en la cabeza. Harry no tiene la menor posibilidad. Ese pobre hombre, ¿sabe a lo que se enfrenta?
______ pensó en el libro.
—No tiene la menor idea —dijo con serenidad.
Algo raro pasaba, de eso no había duda.
Cuando se abrió la puerta que comunicaba su dormitorio con la suite contigua, Harry sintió cierta cautela. Durante la cena, ______ se había mostrado de lo más animada, y si no hubieran tenido invitados, tal vez le habría preguntado de forma directa y concreta por qué actuaba de un modo tan distinto. Habría jurado que parecía nerviosa, pero ni muerto conseguía imaginar la razón. Lord y lady Black eran bastante insípidos y estuvieron más pendientes de la comida que de la conversación, de modo que no creía que fuera su compañía lo que había suscitado tal reacción.
—Es tarde, y le he dado permiso a la doncella para que se retirara. ¿Me ayudarás a quitarme el vestido?
Se había desprendido los alfileres del cabello, que le caía suelto hasta la cintura, los rizos rubios centelleando bajo la escasa luz. Avanzó despacio hacia él, descalza y con las cejas arqueadas con una expresión algo burlona.
«¿Me ayudarás a quitarme el vestido?»
A Harry no se le ocurría nada que le apeteciera más.
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Lecciones de Lady Ruth
RandomNinguna dama de verdad debería tomar clases de una cortesana... ______, la nueva esposa de Harry Styles, quinto duque de Rolthven, es la encarnación de la novia perfecta. ¿Qué diría entonces la sociedad si la vieran con una copia de Los consejos de...
