-Capitulo 29-

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-Viernes, Mayo-

¿Estás listo Franco Rodríguez?

No lograba reconocer ninguno de los lugares de La Plata. Algunos me llamaban la atención pero nada me parecía familiar. Empezamos a pasear por unas calles de arena, similares a las del campo de la abuela de Palo. Habíamos parado en uno de los desayunadores más requeridos del lugar, nos tomamos algo y bajamos la presión de nuestro cuerpo.

Aquel lugar me llama la atención y se ilumina ante mis ojos el jardín el cual se inundaba en los días de tormenta, las ventanas grandes de madera y cristal, la puerta que rechinaba y nos asustaba a todos, como olvidarme cada detalle. Es acá, ahora si lo podía decir, estaba listo.

_Hogar dulce hogar_ tenso.

El orfanato era el lujar de mis sueños y visiones, era todo para mí, tanto un recuerdo como una pesadilla. Abro la puerta del coche y me dejo abrazar por el viento que recorre mis piernas hasta llegar a la cabeza y despeinarme un poco.

_ ¿Los puedo ayudar en algo? _pregunta una chica, parecía ser una recepcionista.

_Teníamos reservado el horario de las 12:30_ comenta mi mamá. _Con la hermana Rosa_.

_ ¿Nombre?_.

_Rodríguez Franco_ responde.

_Perfecto_ después de llenar una planilla. _Pueden pasar, al final del pasillo_.

_La puerta a la derecha_ suelto.

_Si_ impresionada. _Es ahí_.

Estaba nervioso, respiro un poco pero no logro tranquilizarme, todo estaba en mi cabeza. No entendía que era lo que estaba pasando. ¿Qué hago acá? Nunca esperé estar en un orfanato.

_ ¿Cómo lo sabías? _me preguntó mi papá.

_No sé_ impresionado de mí mismo. _Solamente lo sabía_.

Llegamos al final del grueso pasillo, en una esquina había sillas y una mesa de luz con revistas, a lo consultorio. Esta era la parte que poco recordaba, pero las habitaciones y la cocina podía empezar a reconocerlos de arriba abajo. Caminamos hacia la derecha hasta llegar a la puerta la cual estaba marcada "Oficina de la Madre Superiora", golpeamos y esperamos.

_Permiso_ dice mi papá, abriendo la puerta.

La hermana estaba sentado, revisando unas planillas, al vernos se sorprende yy se levanta de su silla.

_ ¿Franco? _acomodándose sus anteojos.

_Hermana Rosa_ reconociéndola, como aquel día en el que me tomó en sus brazos.

_Por dios_ dándome un abrazo. _Como creciste_.

Mi corazón estaba lleno. Aquella hermana siempre había sido como mi verdadera madre, ya había perdido la cuenta de cuantas madres tenía. Dejo liberar mis lágrimas de emoción, empiezo a tomarme más enserio este momento.

_Mary, Luis_ dándoles la mano. _Hicieron un buen trabajo_.

_Cuanto tiempo hermana_ comenta mi papá, contento.

_ ¿Qué quieren hacer primero? _pregunta, ansiosa. _Si quieren podemos recorrer el lugar y después hablar_.

Salimos de su oficina, iba primero, me sabía de memoria el recorrido. Subimos las escaleras, llego al pasillo rodeado de habitaciones, la mía era la número 4. Como olvidarlas, las camas marineras.

_Esa era la mía_ les cuento a mis papás, señalándola. _La de arriba, junto a la ventana_.

_Le encantaba sentarse y mirar la lluvia_ comenta Rosa.

SIN SALIDA 3Donde viven las historias. Descúbrelo ahora