Capítulo 18.

3.2K 61 7
                                        

Golpeaba frenéticamente la goma del lápiz contra el escritorio donde tenía mi cuaderno, en el cual intentaba plasmar lo que entendía de lo que la profesora explicaba, y realizaba algunos ejercicios; o al menos eso aparentaba. Movía mi pierna al mismo ritmo que mis pequeños golpes ruidosos, nerviosa, ansiosa o quién sabe qué mierda. No sabía si era la presencia de Harry la que me alteraba de esa forma, o el simple hecho de que la espera para estar con él no podía retrasarse de aquella misma tarde. Borré esos pensamientos reemplazándolos con algunos matemáticos, finalmente comprendiendo el ejercicio que se me presentaba y anotando la respuesta con mi trazo fino sobre el papel. Sonreí victoriosa, alisando la hoja. Pero luego la reflexión volvió, como si sólo se hubiera escondido para reaparecer y desaparecer cada vez que a mi mente se le ocurriera jugar conmigo.

Diablos. Aún lo deseaba.

Deslicé mi mano hacia el bolsillo delantero de mi bolso, mirando paranoicamente a la autoridad del salón para que no me pillara mientras buscaba mi iPhone. Respondí rápidamente un mensaje a Nathalie, y volví a dejarlo en su respectivo lugar, removiéndome en mi asiento, incómoda. Bien. Aquella distracción no había durado más de dos minutos, y sólo hacía veinticinco que había comenzado la maldita clase. Suspiré impotente. ¿Qué diablos me sucedía? Jamás me había sentido tan tensa ni frustrada.

Interrumpiendo mi momento de imposibilidad de control, sentí sus manos en mi cabello. Tomó algunos mechones sueltos entre sus dedos, enredándolos en él, desenredándolos, tirando de forma suave para llamar mi atención. Suspiré pesadamente. Era el único contacto que habíamos tenido -aparte de aquel sutil roce de sus labios en mi mejilla- desde la noche de año nuevo. Quería más. Pero disfrutaba de su suave toque en mi cabello, hasta que me di cuenta que no estábamos solos. Jenn y May también estaban allí, a nuestra izquierda.

Giré mi cabeza paranoicamente, observándolas de forma casi impredecible pese a mi estado de alerta máxima. Ambas escribían tranquilas en sus cuadernos, May con el ceño fruncido intentando comprender y Jenn concentrada en su calculadora científica. Busqué aún más perspectiva, observando que todo el salón se encontraba de la misma forma… exceptuando Harry. Él me miraba, sonriendo sin mostrar sus dientes, marcando sus hoyuelos de forma pícara. Devolví la mirada juguetona sin sonreír, mientras él volvía a tirar de mi cabello, con sutileza. Oh, diablos. Lo quería. Hablando en posesión. En ese momento.  

La señora Clith nos interrumpió, retomando el tema matemático de identidades, explicando el ejercicio que acababa de terminar. Todos la observaban atentos, sin comprender absolutamente nada de lo que exponía.

Las matemáticas son una mierda. Eso si es una verdad universal.

Mientras volvía a poner todo mi foco y concentración en entender, un bollo pequeño de papel cayó en mi pupitre. Sabía de quién provenía sin siquiera abrirlo. Esbocé una sonrisa estúpida, intentando disimularla, mirando a la pared. Sin soportar un segundo más la intriga, abrí el papel para leer su contenido.

“Me gusta tu cabello suelto.”

Oración clara, concisa. No esperaba esa falta de creatividad en él. No era común. ¿Quizás estaba igual de impaciente que yo? Y quería tener contacto de alguna forma; al menos a través de un papel podríamos comunicarnos. Aunque no conectarnos físicamente como en realidad queríamos. Decidí confirmar mis hipótesis sobre nuestras opiniones devolviendo el bollito hacia atrás.

“No me dejaste otra opción.

Pd: Falla en la originalidad. Sorpréndeme, Styles.”

Sonreí malévolamente, esperando su respuesta. Al diablos con las identidades matemáticas. Eso era mucho más excitante y divertido. Garabateé en mi hoja esperando la respuesta, el mismo papel siendo devuelto a mi lugar.

All Over Again [Harry Styles]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora