Capítulo 10.

3.6K 74 4
                                        

Caminaba rápidamente por los largos pasillos, sosteniendo los libros entre mis brazos. Estaba llegando veinte minutos tarde a la clase de Economía-Política y podía asegurar que el profesor no estaría para nada feliz con aquello. Hablar con May y Jenn entre clases cuando no compartimos la próxima hora juntas no era recomendable con profesores infelices y antipáticos como lo era el que tenía a continuación.

Me vi obligada a detenerme frente a mi casillero al darme cuenta que no tenía los libros correctos para la asignatura. Maldije en voz alta, girando mi cabeza hacia ambos lados, esperando que nadie me descubriera a esa hora inadecuada en aquel lugar.

Me alteré, desparramando todo lo que tenía en mis manos sobre el suelo, al sentir un susurro a mis espaldas. Giré, atemorizada, suplicando por que no sea alguna autoridad superior del instituto y ganarme una o dos tardes en los castigos. En cuanto parpadeé enfrentándome al dueño del balbuceo, encontré aquella sonrisa que incluso parecía perseguirme entre sueños. Suspiré, aliviada, colocando una mano sobre mi pecho, intentando calmar a mi corazón que latía desesperadamente producto de la pequeña adrenalina que recorría mis venas segundos atrás. Una risa sonó dentro de mi cabeza, y lo observé, ahora furiosa. Golpeé su pecho con lo que suponía ser algo de fuerza, y él tomó mi muñeca.

 ¿Aquel imbécil quería matarme de un susto o qué?

 - Vamos, cariño, cálmate. –dijo Harry, riendo suavemente, mientras sostenía mis muñecas impidiendo que lo golpee.- Fue solo un broma.

- Tus chistes no me causan para nada gracia. –me quejé, soltándome de su agarre y cayendo en cuentas de que él también se había salteado aquella clase.-  ¿Qué estás haciendo aquí?

- Lo mismo que tú: salteándome al bodrio de James. –respondió, subiendo sus hombros, restándole importancia.- Con la diferencia de que tú deberías estar allí dentro. Eso es lo que hace alguien que quiere cumplir con todas sus obligaciones. –murmuró, burlándose completamente en mi cara.

- Hago lo que se me plazca. Precisamente tú no tienes nada que reclamarme. Ni siquiera existes para mí. –lo esquivé, caminando en dirección hacia el salón.

- Bueno, el sábado parecía existir para ti. Al menos eso parece cada vez que miro mi cuello.

 Me detuve.

 Bien. Tenía un buen punto. Nuevamente, no sabía que podría decirle para dejarlo con sus palabras en su boca.

 De nuevo, había ganado.

 Un silencio incómodo se instaló entre nosotros, mientras mi cuerpo se encontraba de espaldas al de él, intacto en su preciso lugar. Sentí a Harry cerrar mi casillero lentamente, procurando no causar más escándalo. La distancia entre nuestros cuerpos se acortó, y pude apreciar su cabeza inclinada hacia mi oreja junto con su suave aliento.

 - Conozco un lugar a donde podemos ir ahora mismo. A que me des lo que me debes desde el lunes. –susurró de forma ronca, y todo mi interior se tensó de una forma por poco satisfactoria. Mis ojos se cerraron casi por inercia cuando lo sentí acercarme a él con su mano sobre mi cadera derecha, abriéndose a los pocos segundos, reaccionando de que nos encontrábamos en un pasillo, en el medio del instituto.

- Contigo, no iría a ninguna parte. –contesté aún atontada por su aliento en mis sentidos, sin dejar de darle la espalda.

- Pues tendrás que venir conmigo igual. –habló, colocándose ágilmente enfrente de mí.- En menos de cinco minutos comienza la revisión total del instituto, ya que no habrá más clases por hoy, y comienzan a limpiarlo. Si no quieres ganarte un castigo, tendrás que acompañarme. –escuché voces provenientes de un pasillo cercano. Se giró y volvió a mirarme, serio.- Ahora.

All Over Again [Harry Styles]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora