«Todo el mundo niega siempre haber obrado mal. "No lo hice, no lo hice, no lo hice..." Hasta que los hechos y las circunstancias son tan evidentes que ya no pueden mentir más.»
-El Psicoanalista
Septiembre de 1994
—Preséntese, joven. —El maestro de camisa negra hasta el cuello, acomodó sus delgados lentes de vidrio.
El joven resopló con fastidio.
—Mi nombre es Valentín Lassere. —Miró al anciano con un marcado incordio, deseando que lo mandara a sentarse en algún pupitre. En cambio, el anciano le indicó con un gesto alentador que continuara. Valentín miró de nuevo a la pila de estudiantes sentados en parejas frente a él. El aula era de un gris opaco y simple. Le resultó incómodo que el esqueleto humano —que intuía, utilizaban para la clase de biología o algo similar— lo mirara sin sus ojos en las cuencas, por lo que desvió la mirada a la aburrida pared.
—No es de por aquí, lo entreveo por su acento. Háblenos sobre algún pasatiempo u otro dato suyo, sus compañeros tienen interés. —Parecía que aquel anciano solo quería librarse de la monotonía de la clase por un par de minutos.
—Soy de Niza —contestó el joven encogiéndose de hombros. ¿Pasatiempos? Pensó en decirle que darse amor a sí mismo, pero se contuvo.
Una chica al fondo del aula preguntó:
—¿Cuántos años tienes?
—Por favor, Jade —la regañó la compañera del pupitre, pero Valentín sonrió.
—Diecisiete.
—¿Por qué entras a mitad del curso? —preguntó una castaña que se encontraba sentada delante de la que se suponía, era Jade.
—El señor Lassere tuvo inconvenientes en su antigua escuela —empezó a explicar el maestro— por lo que fue obligado a ser reubicado. Soy el maestro Polanski, y espero que como sus compañeros de clase lo reciban con los brazos abiertos, usted, Valentín, también se comporte de la mejor manera. Sin más que agregar, bienvenido a Rumania.
El joven asintió, para después dirigirse a un pupitre doble donde una joven le indicó acercarse.
—Mi nombre es Clover —musitó la chica apenas él tomó asiento—. Polanski es aburrido hasta la médula, pe-pero sube milésimas en la nota final —dijo con algo de torpeza—. Así que, ¿eres francés?
Él asintió.
—¿Por qué te expulsaron? —Lo miró con intriga, recargando su cabeza en las palmas de las manos.
Él sonrió al ver el brillo en sus ojos grises, como los de una niña pequeña a la que se le va a contar de dónde vienen los bebés, y no pudo evitar pensar que era imposible que gente de ahí pudiera divertirse entre las imágenes de santos y la iglesia junto al patio.
—Porque llegué a mitad del curso no significa que me expulsaron.
—¿No te expulsaron entonces? Lo lamento, es que él dijo algo sobre inconvenientes, así que yo supuse...
—No, sí me expulsaron. Hice fraude en un par de exámenes —mintió sobre la razón.
—No te expulsan por fraude, Einstein.
—Sí pueden hacerlo cuando robas los exámenes de la sala de maestros.
—Astuto.
—Me descubrieron.
Ella asintió, y se puso los lentes de pasta negra sobre el cabello, dejándole una mejor vista de su rostro.
—¿Qué se siente no estar encarcelado, Valentín?
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Confusa tragedia
Mystery / Thriller|CORREGIDA| Ambientada en Rumanía durante principio de los noventa, Confusa tragedia es un thriller psicológico que relata cómo un colegio ortodoxo recibe videos en los proyectores de sus aulas por parte de un asesino de estudiantes que se justifica...
