Provocación

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Sesshomaru subió a su auto, veía fijamente hacia la casa de Rin, se llevo la mano a la mejilla donde ella le golpeo. Sonrió de lado, rendirse era algo que no haría y menos ahora que había visto que tenía dos hijos. Sabía que no seria nada fácil, podía ver la molestia en la mirada de la castaña. 

Se quedo por un rato más afuera del la casa, esperando que tal vez ella saliera y así intentar una vez más hablar con ella, pero pasaban los minutos y nada. Decidió mejor irse, ya buscaría la manera de acercarse a ella. 

Rin estaba hecha ovillo, las lágrimas ya había dejado de salir desde hace minutos, suspiró y se levanto, tenía que preparar la cena y lavarse la cara para que sus hijos no la vieran mal. Pero antes de entrar a la cocina o al baño, tomó su celular y se sentó en el sofá, marco el numero de Kikyo, quizás ella o Naraku sabían el motivo del porque Sesshomaru quería acercarse a ella. 

Hola Rin —saludó Kikyo, pero la castaña frunció el ceño al escucharla algo diferente.

—¿Está todo bien? —pregunto preocupada, pensaba que tal vez se había peleado con Naraku.

No... —confesó la pelinegra con voz apagada—. Hitomiko lleva dos días en el hospital.

—Que mal... —reprimió un suspiró—. ¿Pero esta bien?

Sí, afortunadamente ya esta bien —suspiró—. Pero, ¿te pasa algo?

—No, descuida. Solo llame para saber como estaban —ya Kikyo tenía suficiente con su hija enferma como para que ella todavía le dijera sus problemas—. Llama en cuanto estés en casa con la niña.

Claro... Rin... ¿Te has encontrado con Sesshomaru?

—Sí —confesó.

—¿Qué harás? ¿Te irás de la cuidad?

—No, no me iré porque no estoy huyendo de él, sabía que tarde o temprano me lo encontraría de nuevo. 

—¿Y qué harás? ¿Lo dejaras estar cerca?

—No, él no quiso saber nada de los niños antes, no tiene porque saber algo de ellos ahora.

Pero es su padre...

—Sí, pero no quiero que este cerca de mi o de mis hijos —mintió, lo quería y mucho. Pero no podía perdonar tan fácil. 

Esta bien —se escucho resignada—. Sólo no hagas cosas de las cuales puedas arrepentirte después.

—Gracias pero tranquila, eso no pasara —colgó y dejo su móvil en el mueble. 

Su puso a hacer sus cosas. Tenía que pensar en otra cosa que no fuera Sesshomaru.
Al día siguiente, llevo al gatito a la veterinaria. Los niños estaban atentos a las indicaciones de cuidado que el mayor les decía. 

Una vez que salieron de allí fueron por los víveres y algunas cosas para Kirara, la gatita. Cuando volvieron a casa le pusieron su caja de arena y un par de platos, uno con comida y otro con agua. Rin parecía una niña más cuando se trataba del animalito, el cual era muy cariñoso con los tres.

~O~O~O~

Los días pasaban, Sesshomaru iba todos los días a la casa de Rin. No se acercaba, solo observaba desde su auto, podía ver algunas veces cuando ella salia con los pequeños para ir al parque estaba a un par de cuadras. Tenía gran curiosidad por acercarse, pero no lo haría, aún no estaba seguro si lo que estaba haciendo estaba bien. 

Vigilar a alguien no era propio de él, a él no le gustaba suplicar por alguien, pero tratándose de Rin, aunque no quisiera las cosas cambiaban, desde que la conoció lo supo. Ella siempre le llevaba la contraria, aún cuando vivían juntos. Y eso era lo que más le atraía de ella. 

I miss you {NarakuxKikyo}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora