Piedras cristalizadas

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Al despertar, sentí una gran comezón en mis ojos. Seguramente por llorar toda la noche. Dimitri se encontraba sin camiseta frente al fuego, la camiseta se secaba con el calor de éste

  —¿Te sientes mejor?—dijo sin verme, me incorporé en la cama y caminé hacia él en silencio—supongo que Argos no te ha explicado como funciona la poción, solo dura doce horas, a menos que la tomes por diferentes tiempos—explicó—te llevaré a tu habitación, debes alistarte para ir a clases—se levantó y se colocó la camiseta, me dio una manzana y me llevó por el bosque, apartando las ramas para darme el paso. Pasamos por la cruz de Derbie y la contemplé durante unos segundos—podrás venir a verla cuando quieras, pero dudo que quieras llegar tarde tu primer día de clases—asentí y seguimos el camino..

Al llegar a mi habitación me duché y me coloqué el uniforme, como todos iban descalzos decidí no ponerme nada en los pies, si me camuflaría entre los lobos, lo haría bien.

Al bajar me encontré con Dimitri fumando un cigarrillo, al verme lo apagó y me indicó seguir su rastro.

Al llegar a la academia, los estudiantes nos veían extraño, susurraban cosas y luego corrían a sus clases

  —¿cómo sabes acerca de la poción?—susurré, él me miró y siguió en silencio, no sin antes pasarme una hoja en un sobre

—Toda la explicación de como utilizarla está allí, incluso hacer más o hacer una donde te permita llegar a la primera etapa de transformación.

Nos separamos una vez llegada a mi clase y Leila me miró sonriente, ¡qué suerte! Kyle no había dicho nada.

—Está ocupado este asiento—miré los ojos miel del moreno y asentí en silencio, Leila dio un codazo a su hermano y me tomó de la muñeca para obligarme a sentar. 

La clase dio inicio, y Kyle se la pasaba refunfuñando en su nuevo asiento. Esto me hacía sentir mal, no quería quitarle el puesto a nadie. Mucho menos al alfa.

Tomé con disimulo un poco de la poción y sentí como mi cuerpo ardía.

El profesor comenzó a explicar respecto las importancias de hacer bien un té con plantas medicinales y lo importante que era para un lobo conocer su terreno. En especial el bosque y los lugares rocosos. 

Tomé mis cosas y miré dentro de mi bolso, había un cuaderno negro con una D, me sorprendía que un cuaderno de Dimitri estuviera en mi bolso, ¿lo estará necesitando en estos  momentos?

  —Alex, ¿deseas compartir tu cuaderno tan interesante que no prestas atención?—miré asustada al molesto profesor que me sacaba los dientes, negué rápidamente con la cabeza—No era una orden, era una pregunta—me levanté frustrada y abrí el cuaderno de Dimitri, pero solamente había un montón de dibujos y frases o letras sueltas sin sentido. Comencé a fingir leer mientras observaba el hermoso arte realizado.

¡Soy buena haciendo cosas con plantas! ¡en especial las curativas!

—En realidad...— no pude terminar ni lo que acababa de pensar cuando Dimitri se adentró al aula y tomó un sitio al lado del profesor, quien asintió y por alguna extraña sensación algo me dijo que él no era un simple alumno.

Mientras prestaba atención a la clase, sentía la mirada de Kyle en mi nuca, comiéndome entera, sin quitar que la mirada de Dimitri también me desnudaba con facilidad. Mis piernas eran gelatinas y mi corazón palpitaba con gran velocidad. ¡Me daría un infarto si seguían así!  

Moví mis piernas incómoda y una voz me sacó de mi vergonzoso estado.

  —Haremos parejas para un combate—dijo el profesor, levanté mi mirada algo asustada y tragué fuertemente saliva. ¡Me negaba a volver a luchar contra alguien y terminar como terminé la vez pasada!—pero antes de eso, Dimitri y Alex, vayan a donde Argos que los quiere ver—asentí algo aliviada. Me puse de pie y tomé mis cosas para salir apresurada del aula.

Dimitri me seguía el paso fácilmente. Cuando los pasillos se hicieron desiertos sentí como el gran cuerpo de Dimitri me acorraló contra la pared.

—Yo te encontré primero, dile al estúpido de Kyle que se mantenga alejado—sus ojos brillaban como la primera vez que lo vi estando en su manera lobuna, se veía molesto. Sus dedos sostenían mis muñecas con fuerza pero al mismo tiempo delicadeza. Mi pecho subía y bajaba con rapidez y mis piernas temblaban.

Cuando sentí libertad miré al suelo el resto del camino. Dimitri puso la clave en la pared y unas escaleras aparecieron, subimos hasta la puerta de madera y esperamos a ser atendidos.

Cuando Argos abrió la puerta se veía muy apuesto, con su camiseta negra y un pantalón negro. Nos regaló una sonrisa y nos hizo pasar.

—Alex... me enteré de lo que sucedió con tu hermosa perrita, mis más sinceras disculpas—me tranquilicé por sus palabras—no quería utilizar a Dimitri, ya que es preferible que un lobo no esté con pociones. Pero él sabe mucho al respecto—asentí—Dimitri te enseñará todo lo que debes saber querida, algunas veces lo haré yo, pero cada día después de clases quien te entrenará será él—miré de reojo a Dimitri que pasaba una mano por su cabello grisáceo un poco largo, suspiró y me miró fijamente

  —Argos, tu hijo sabe que ella no es de los nuestros—comentó, mi pulso se aceleró alarmada, me daba miedo ser descubierta

—Sé del pacto que hiciste con Kyle—me dijo Argos, asentí desconcertada—Dimitri, tienes un mes para hacerla una de los nuestros. Espero que lo hagas como se debe—nos quedamos unos minutos más hasta que la campana sonó, era cambio de clases—antes de que se vayan—Argos nos entregó una especie de collar, el mío era una piedra transparente y el de Dimitri una pulsera con la misma piedra—Dimitri será tu "guardaespaldas" o como lo quieras llamar, cada vez que lo necesites la piedra se hará de un diferente color. Está conectado a sus auras, eso hará que si estás en peligro la piedra de Dimitri brille también y te ayude, si te la sacas podrías causar grandes daños—dijo con seriedad

—Creí que estas piedras eran prohibidas en nuestra manada Argos—dijo viendo su muñeca con la cuerda negra y una piedra transparente

—Pues lo son, pero no han visto nunca una de ellas. Así que no tendremos problemas—dijo para abrir la puerta a la salida, terminé de colocarme la nueva joya en mi cuello y salí junto con Dimitri a mi lado.

Al estar sin Argos me sentía intimidada. Cuando sentí algo que podría ser mi peor pesadilla.

Odiaba estas cosas.

—¿Ese olor proviene de ti?—Dimitri se acercó a olerme como si fuera un pedazo de carne, me sonrojé.—¿estás en tu periodo?—mi rostro se acaloró y sabía que me encontraba sonrojada. Miré la piedra de su muñeca y estaba de un rojo escarlata—supongo que este es el color de tu sangre...

Salí corriendo, no quería que él me acosara con respecto a mi menstruación y de todos modos, si no me iba ya, sería demasiado tarde para que no se pasara al pantalón.

Al llegar a los dormitorios me cambié de ropa interior y me tiré a la cama pensando en lo ocurrido. 

Odiaba que los animales tuvieran tan agudo el olfato, pues mañana debía ir a clases... ¿todos sabrían de mi menstruación?

Miré la piedra del rojo escarlata y suspiré ¿era necesario que mostrara el color cuando me sucedía esto? A decir verdad no creía que cosas como esas fueran a pasar.

Cambiando repentinamente de pensamiento, el rostro de Dimitri se hizo presente y pude recordar sus palabras. "Yo te encontré primero"

Magic NatureHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora