Su Historia

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Miré pensativa al director y luego miré al agua

  —Vagamente Kalas mencionó de eso—comenté en un hilo de voz—¿de qué consiste?

—En la historia de las sirenas, el beso de la verdad era para otro uso... las sirenas subían a la superficie con su hermoso canto y se asomaban ante los marineros, cuando ellos estaban dispuestos a tocarlas, las sirenas les daban el beso de la verdad. Ellos caían al agua y lograban respirar bajo ésta, no obstante, era el momento donde ellos no podían moverse y terminaban siendo ahogados. No nos comíamos a los humanos, solo atacábamos a los piratas que eran injustos—comentó—no me enorgullezco de eso, pero es mi raza, de todos modos, esa práctica ha sido eliminada—lo miré de reojo

—¿Y como haré para mantenerme viva bajo el agua si lo utilizaban para matar?—Sed dejó escapar una risa nerviosa

—Como dije, las mujeres eran quienes daban el beso de la verdad, pero cuenta la historia que uno de nosotros fue a la superficie, una pirata, vaya historia de amor, eran tal para cual, y él deseaba que su amada conociera el mar, pero no como pirata, sino como una sirena. Le advirtieron que no lo hiciera, pero él le dio un beso de la verdad, ella logró venir al fondo del mar y quedó embarazada de un niño, pero para una sirena es necesario el agua, aunque podamos salir a la superficie es necesario mantenernos en el agua, podríamos morir de no ser así—asentí

—Pero el día en el que te conocí estabas fuera—él me regaló una sonrisa y levantó un látigo de agua 

—Pero porque yo soy diferente querida—comentó—en fin, déjame terminar la historia... El niño nació enfermo, pues no se distinguía si era una sirena o un humano, ella no podría llevarlo con los humanos, pues el niño absorbió el agua de su cuerpo, ella falleció al dar a luz y lo único que quedó fue un padre con un niño mutante, aún recuerdo el rostro del niño, se parece bastante a su madre. Como toda sirena, el niño podía respirar en el agua, pero su aleta tendría problemas, pues empezaban como piernas y terminaba como una aleta, el padre lo trajo a mí, en ese entonces yo era muy amigo de Kalas, lo llamé por el espejo que me había regalado y le rogué por ayuda. Kalas me dio la solución, cortar al niño las piernas para que la aleta sanara como tal, y así le mandé a mi amigo cortar las piernas de su hijo. La aleta se recuperó después de la pérdida de sangre y obtuvo su aleta, una aleta gris, un color que nunca se ve entre nosotros, aunque cambien de color, el gris es un color nulo. Siempre son colores vivos y llamativos, o completamente negro, pero ese color solo se da por la tristeza. El cabello del niño cambió a un plateado claro, blanco como las nubes y sus ojos se distorsionaron, apenas cinco años cumplidos, el padre del niño fue asesinado frente sus propios ojos por los humanos, cuando ellos iban a darle flores donde habíamos enterrado a su mujer. El niño bajó a las profundidades y se cerró ante la superficie, se prohibió venir arriba. El niño acudió a mí, pero yo estaba ocupado con la academia así que lo interné de una vez en ésta y desde entonces, nunca ha salido de aquí—me miró fijamente—¿sabes de quién hablo?—asentí dudando un poco—quien te puede dar el beso de la verdad es él Alex—abrí los ojos como platos

—¿Por qué él y no tú?—pregunté alarmada

—Para dar el beso de la verdad se necesita que ambas partes compartan la misma pieza, yo no comparto tu dolor, pero él sí que lo comparte—se detuvo mirando un rato en la nada—no tiene mucho sentido, pero así funciona

—¡Pero acabas de decir que las sirenas lo daban para los ladrones piratas y que el hombre se lo dio a esa mujer!—pateé la arena

—¿No crees que las sirenas compartieran algo con los piratas? Dime, ellos eran mentirosos ladrones, pero ellos no robaban vidas, en cambio las sirenas mentían con su belleza y robaban a los piratas su alma, ¡no veo la diferencia! y ese hombre, le dio el beso de la verdad sí, pero porque ambos se enamoraron y compartían algo, tenían algo en común más fuerte que sus dolores. Dime Alex, ¿qué sirena de la academia sabe tu secreto? ¿quién aceptará en darte el beso de la verdad sin matarte?—suspiré 

—No aceptará—me levanté y me adentré al agua

—Con ese pesimismo no—le lancé una mirada fulminante—Alex, mi pequeña princesa, déjame hablar con Elenek—dicho esto, Sed sumergió su gran cuerpo en las profundidades.

Me senté a esperar, hora tras hora. Cuando escuché pasos y risas

—Ese olor...—me levanté y comencé a correr, pero detuve mis pies en seco, al verlo con esa chica, jugando entre ellos.—Amelia...—ambos vieron hacia mi lugar, pero me escondí con un dolor en el pecho, no podía verlos, me dolía. 

La noche cayó y nadie aparecía a recibirme en la orilla, el frío me abrazaba, así que hice una pequeña fogata con mis poderes, era de las pocas cosas que sabía hacer.

—No puedo hacerlo Alex—miré al agua para ver a Elenek—sé que Sed me ha dado la orden, pero simplemente no puedo hacerlo—Elenek se acercó a mí y con un chorro de agua se sentó a mi lado, él sabía controlar el agua como Sed

—Lamento que te lo haya pedido—abracé mis piernas, sentí su mirada en mí, cuando sus dedos rozaron mi piel, bajando de mi muslo a mi pantorrilla, saltando la curva de mi rodilla, donde mi brazo rodeaba de ésta. Le miré curiosa

—Quería saber como se sentía tener piernas—confesó apartando la mano rápidamente, asentí en silencio viendo la luna llena sobre nosotros, preguntándome como estarían los lobos—cuéntame tu historia Alex, ¿quién eres? ¿por qué Sed necesita que vayas a la academia? ¿por qué es importante que obtengas una cola? ¡es mejor que disfrutes de tu vida como humana, corre libre, salta, mira los animales!—su voz era triste

—Soy una maga—evité verlo y tomé entre mis dedos el collar que Kalas me había dado—pero no cualquiera... 

—¿Entonces por qué no te haces sirena?—preguntó viendo como jugueteaba con mi collar

—Porque necesito transformarme por naturaleza sin usar magia, y porque de todos modos.. aún no sé utilizar bien mis poderes—mis palabras se apagaron en un susurro 

—¿entonces?

—Elenek, soy una Gruty, ¿sabes lo que es?—mis ojos se clavaron en los suyos y sus dientes mordieron su labio inferior, se le veía incómodo.

—Entonces... necesitas mi beso de la verdad—asentí—nosotros solo lo podemos dar una vez en la vida, las sirenas no, pues es su naturaleza asesina... pero ¿quieres que invierta mi beso de la verdad en tí?—me encogí de hombros—perder el beso de la verdad, es peor que perder la virginidad, ¿entiendes? El beso de la verdad en nosotros es la esencia, ¿por qué lo desperdiciaría contigo? 

—Porque si me lo das y logro sacarme la cola, abriré las puertas, donde lo que nadie logra ver se verá y ya no habrá más secretos—la mirada de Elenek me comía.  


  —Te daré mi beso de la verdad—levanté la mirada sorprendida—pero a cambio, me deberás obedecer mientras estés en esta academia 

Magic NatureHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora