Caminé hacia Kalas, quien me esperaba en la entrada con una sonrisa
—Por fin eres mía princesa—sus brazos me rodearon en un abrazo, los alumnos miraban la escena y comenzaban a susurrar. Esto no me traería muy buena reputación entre mis compañeros. Pensarán que es favoritismo o algo así.
—Kalas, ¿por qué no debo ir a la academia de los gnomos?—pregunto sin rodeos, él se encoge de hombros
—Si supiera sería un genio, pero en cambio, soy un simple director querida. Bueno, ya sabes el sistema, tu habitación sigue siendo la misma en la cual llegaste el primer día y empiezas en una hora, ve a ducharte, alistarte y ve a clases—asentí y con mis cosas me encaminé a los dormitorios.
Dejé mis cosas en su respectivo lugar y me adentré a la tina a ducharme, mi cola salía de la bañera y chorreaba agua por el suelo, era algo incómoda pero ya me volvería a acostumbrar.
Al salir me coloqué el uniforme, consistía en una falda de cuadros, algo corta, una camiseta blanca y una capa azul oscuro que llegaba hasta mis pies. La até ocultando mi cuerpo dentro de ella.
Corrí hacia la clase, y me di cuenta de que mi velocidad era la misma que la de un vampiro. Pero sin mi piel pálida o mis ojos rojos. Se lo preguntaría a Kalas la próxima vez que lo viera.
Al entrar a la clase pude ver a una pareja tragarse el uno al otro. Me senté ignorándolos en una esquina y miré por la ventana, cuando unas orejas conocidas se asomaron por el vidrio. ¡Dimitri!
Corrí golpeándome contra algunas mesas pero por fin llegué hasta él, abrí la ventana y pude ver a mi amigo esperándome.
—¿Qué haces aquí?—susurré con emoción, él señaló con la cabeza a Kalas y a Argos (que estaba desnudo, llamando la atención de muchas chicas)
—Alex, digan lo que digan... que no te descubran... y digan lo que digan sobre las otras cinco academias recuerda que haz estado en cada una de ellas durante seis meses. Conoces tanto a las personas como las costumbres, no te dejes engañar.—se acercó a mí y como pudo tomó la navaja de mi bolsillo, no duró mucho para hacerme cortes en el brazo. Formando así un símbolo extraño que nunca había visto antes en mi vida—para que te proteja de las malas intenciones... entre ellas, las cadenas que ocultas—asentí algo confundida, ¿por qué estaba tan alerta?
—¿Cómo haz estado?—pregunto sin querer saber la respuesta
—En realidad, bastante bien... seré padre—sus colmillos se hacen visibles en un intento de sonrisa, fuerzo contra mi voluntad a mi boca estirarse y le revuelvo el pelo
—¡Me alegro!—mi corazón se encoge al decir esas dos palabras—Bueno Dimitri debo irme—asiente y corre hacia los directores, yo vuelvo a mi asiento. Justo cuando el profesor entra.
Las lágrimas amenazan con salir pero intento prestar atención total, apuntando cada palabra que el viejo recita.
—¿Qué se siente no tener que esforzarse porque pase lo que pase el director salvará tu pellejo nada más porque le diste un revolcón?—levanto la mirada de mis apuntes y veo a un chico de cabello blanco, ojos grises, nariz respingada, su corbata mal atada y su capucha sin cerrar, la camiseta mal colocada y sus pantalones algo rotos.
—¿Qué se siente ser un necesitado sexual para poder aprobar las materias?—dije entornando mis ojos, todos nos comenzaron a ver mientras el profesor explicaba en la pizarra.
El chico miró la botella de agua de mi compañera del lado y la tomó, pude ver como la volteaba haciendo el agua caer en mis apuntes. Si me tocaba terminaría siendo un pescado aquí y ahora.
Levanté la mano inconsciente, levantándome de mi asiento, el agua que caía se congeló, evitando que cayera sobre las hojas y la mesa. Pero el brazo del chico también quedó atrapado en el hielo. El profesor comenzó a gritar por mis acciones pero el agua de las tuberías comenzó a sonar. Esto no era bueno.
Por suerte, los profesores se encargaron de todo y tanto como las tuberías como mi compañero dejaron de sufrir los efectos de mis acciones.
En parte estaba feliz, pues nunca antes había utilizado de ese modo mi poder y mucho menos lograr algo tan grande, pero me sentía deprimida por la noticia de Dimitri, ¿tan rápido?
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Magic Nature
AcakAlex entra a su academia soñada, donde podrá perfeccionar sus poderes y encontrar más respuestas de quién es ella realmente. Conociendo temibles personas, vampiros, brujos, hombres lobo, ¡incluso gnomos! Una chica torpe, hermosa y poderosa. ¿Podrá...
