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Capitulo 10: Decisiones.
Para el amanecer, Robb y sus abanderados del norte, acamparon en el sur, cerca de un lago, Robb levanto una tienda para Aurora y una aparte, para él. No quería que las personas se pusieran a pensar mal sobre ella cuando estaban en plena guerra, mientras Robb recorría el campamento revisando si todo estaba en orden, Aurora se quedó en su tienda, sentada en la cama de paja que Robb había mandado a hacer para ella y por primera vez en mucho tiempo, ella tocó el colgante que estaba en su cuello, sintiendo el frío metal en forma de flor que la había llevado hasta ese lugar y dejó estar sus pesadillas, las que había estado teniendo constantemente por las noches, aquellas en donde veía a lo lejos a Matteo, quien era su novio en su mundo, a quien no sabía como le estaban yendo las cosas.
Pese a todo lo que abundaba en su cabeza, Aurora se recostó sobre la colcha de paja y trató de recobrar el sueño de la caminata nocturna. Despertó cuando su doncella, Marlene, la despertó para avisarle que Lord Stark la esperaba en su tienda para comenzar a planear las estrategias. Aurora no sabía porque Robb la querría ahí, ella no sabía mucho sobre estrategias de guerra, siempre las veía en las películas, pero jamás formaron parte de su vida como la forman en la de Robb y en todos los presentes.
Pero, de todas formas, Aurora dejó que Marlene trazara una media trenza en su cabello y dejó que la ayudara con su corsé.
—¿De donde eres, Marlene? — Aurora se levantó del asiento mientras miraba su figura esbelta en el espejo
—De Dorne, mi lady
La mujer bajó la vista de su señora y juntó las manos en su vientre, Aurora sabía que no debía de tener más de 30 años, tenía el cabello negro y la tes morena.
—¿Cómo llegaste tan al norte?
Marlene miró a Aurora con vergüenza, pero ella le animó a confiar en ella, Aurora salió de su tienda y caminó junto a Marlene hacia la tienda de Robb; resulta que Marlene navegó hasta desembarco del Rey desde Dorne para comprar telas para sus señores, pero en la capital le pidieron que fuera al norte, donde habían sido enviadas las ultimas telas, ahí conoció a su esposo y se enamoró perdidamente de él, lamentablemente él murió a los pocos años, dejándola sola y con dos hijos, fue entonces cuando ella encontró un refugio dentro de las murallas de Winterfell, Ned Stark la había recibido con amabilidad, ofrecido algo para comer y un oficio del que ocuparse.