La castaña comenzaba a abrir sus ojos lentamente sintiendo que los rayos del sol acariciaban su rostro; sus párpados se abrían un poco para apreciar una habitación conservadora, rústica y lujosa. Alcanzaba a apreciar la madera que tapizaba las paredes perfectamente laqueada de un tono marrón asi como los cuadros de diversos pintores famosos como Rosseau que inundaban esa recamara donde había dormido por no sabía cuanto tiempo.
Daba un largo suspiro pasando un poco de saliva para después levantarse poco a poco apoyando las palmas de sus manos en ese suave colchón cubierto de una sabana fresca y suave de color blanco. Se frotaba la cara con ambas manos alarmándose un poco desconociendo el sitio donde se encontraba. Se levantó con el pié derecho dándose cuenta de que llevaba puesta la misma ropa que cuando había salido de su habitación de hotel para acudir al Grill.
-Donde estoy…- Preguntaba retóricamente caminando hacia la ventana de la habitación para correr las cortinas y dar el paso libre a la iluminación natural del sol. Observaba un hermoso patio tapizado de césped recién cortado, incluso podía percibir el aroma natural de la hierba fresca entrando por sus fosas.
-Mi varita!- Susurraba contundente volteando hacia a todos lados para después dar un suspiro de alivio al comprobar que ésta se encontraba en el buró que estaba colocado a un lado de la cama matrimonial donde durmió. - ¿Qué es este lugar?- Se preguntaba para después notar una presencia inesperada.
-Esta es mi casa, pero descuida no es mi habitación si es lo que quieres preguntar- Un hombre alto de tez caucásica y vestimenta oscura casual se encontraba recargado en el marco de la puerta con una sonrisa retorcida y unos ojos azules claro mirándola.
-Damon…- Miraba la cama al mismo tiempo para después preocuparse demasiado. -¡Que rayos hiciste con migo maldito bastardo!- Ella reclamaba al comprobar que tal vez había pasado la noche con un extraño sin recordar nada de lo ocurrido. En cambio él alzaba las dos manos indicándole que se calmara para poder dar la explicación debida.
-No hicimos nada tampoco Helen, aunque..—No sabia si delatarla en ese momento, pues solo él conocía su verdadero nombre. -Nada olvidalo.
El vampiro pelinegro se recostaba en la cama aspirando el aroma que había dejado la chica, cruzaba sus piernas y colocaba sus manos por detrás de su nuca volviendo a sonreir de manera descarada como era su costumbre. Ella dudaba en ese momento si tomar la varita para aturdirlo de una vez y escapar de aquel sitio, pero sabía que no podía delatarse, tendría que descubrir a los causantes del ataque en los bosques.
-Espera… yo, me mordieron, ¿Tu me sacaste de ahí?- Verificaba su espalda, pues recordaba que la habían mordido letalmente e incluso vió la sangre que las heridas provocadas le causaron. Pero al momento de voltear miraba asombrada que las mordidas ya no se encontraban, asi que miró al hombre de nueva cuenta.
-Que fue lo que me pasó- Ella se erguía sosteniendo la varita entre sus manos.
-Te atacaron unos híbridos en el bosque Helen.- El mencionaba con naturalidad al momento de levantarse de la cama para encaminarse hacia a ella. -Fue una estupidez por no decir falta de sentido común ir sola en busca de tu muerte-
-¿Por qué estabas tu ahí entonces?, ¡Oh por dios!, yo… eras tu.- Miraba con tremendo susto a Damon recreando de nuevo la escena del ataque, pues había en ella un hombre con aspecto bestial que le arrancaba el corazón a los dos individuos que la atacaban. Ella se aferraba a su varita mirando al sol.
-Si , era yo- El se intentaba acercar mientras que ella colocaba su madero en ristre.
-Tu eres uno de ellos Damon Salvatore, no lo niegues- Hermione le apuntaba con seguridad mientras que el se quedaba observándola.
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Instintos
Fiksi PenggemarDamon Salvatore, el mas sanguinario y letal vampiro de Mysitic Falls decide terminar con el tormento que aqueja a su hermano Stefan. Decide viajar a Londres donde le sigue la pista al híbrido Klaus Mickealson. Cuando es atacado a muerte encuentra a...
